Voces magistrales: Victoria de los Ángeles

Victoria de los Ángeles forma parte de ese elenco de cantantes que disfrutaron con su canto y se dejaron de polémicas de otras divas. Con un porte considerable, musicalmente hablando, a pesar de su reconocida diminuta figura, ha logrado que su voz se mantenga en el tiempo gracias a unas grabaciones que han perpetuado su interpretación en determinados papeles como Carmen, Rosina o Marguerite, por ejemplo. Su habanera es uno de los grandes hitos gracias a una voz que le permitía llegar a ese registro, habitual de mezzosoprano.

Formada en el Conservatorio Superior de Música del Liceo, hizo su estreno oficial en el Liceu con la condesa de “Las bodas de Fígaro”. Aunque su gran primer momento fue una grabación de la BBC de “La vida breve”, de Manuel de Falla, en 1948. Durante 35 años estuvo sobre las tablas de los teatros, hasta su retirada como Melisande en 1980 en el Teatro de la Zarzuela. En los siguientes años fue debutando en algunos de los grandes teatros como París(con el rol de Marguerite), Salzburgo, Londres. A comienzos de los años 50 dio el salto oceánico a América, tanto EE.UU.como Argentina. Hay que tener en cuenta, que Victoria de los Ángeles era contemporánea de Maria Callas para entender que sus éxitos no eran fáciles. Incluso, entre sus hitos, está la interpretación como Elisabeth en Tannhäuser en 1961 en el Bayreuth Festival, un recinto donde se percibe el Wagnerianismo, siendo la primera cantante española en llegar allí.

Entre su repertorio destacan varios roles de ópera francesa(Manon, Carmen, Margarite, Melisande,Charlot-Werther-,etc). Para traeros una muestra, escojo este fragmento de Faut, de Gounod para mostrar su predilección por estos roles, todo ello sin dejar su impronta en otros papeles que conducen a la gloria(Violetta, Madama Butterfly o Mimì.

Otra de las facetas en las que destacó Victoria de los Ángeles fue en el “lied”, en el recital. Lo compaginó con la representaciones y, a partir de 1980, fue exclusivo. Un campo, el del lied, que requiere ciertos requisitos como una buena dicción que la soprano barcelonesa logró mostrar. Tampoco dejó atrás el repertorio español. Fue sobre las tablas, en recitales, cuando logró su mayor satisfacción personal porque era, según ella, su habitat más natural.

No quiero terminar este pequeño texto dedicado a tan maravillosa cantante, de cuya voz he disfrutado gracias a su discografía, sin dejar un hilo conductor más allá de su vida: la Fundación Victoria de los Ángeles, que tiene, entre sus funciones, mantener vivo el recuerdo de esta soprano.