Voces magistrales: Luciano Pavarotti

Comenzamos esta serie con uno de las voces más archiconocidas tanto para los aficionados a la ópera como los que no lo son: Luciano Pavarotti. El tenor, nacido en Módena el 12 de octubre de 1935, inició su carrera en un coro junto a su padre Fernando, la primera persona que comenzó a animara Luciano a coger la senda que él no pudo llevar a cabo. Aquí os ponemos un ejemplo de la voz del padre. Contó Luciano Pavarotti con dos mentores como Ettore Campogalliani y Arrigo Pola. Sus primeras intervenciones fueron en el Coro del Teatro de la Comuna y en la Coral Gioanocchino Rossini pero hubo que esperar hasta 1961 para hacer su debut como Rodolfo, en la ópera La bohème(G. Puccini) en el Teatro de Reggio Emilia. Los asistentes a esa representación pudieron comprobar el inicio de una voz que iba a ser un referente. Prácticamente, se puede decir que su carrera fue explosiva, alcanzando su debut en los grandes teatros cuando era bien joven pero también hay que reconocerle haber acertado con su carrera. Tenor lírico, de un timbre bello y una dicción muy digna, supo acercarse a los grandes de la época. Así, Herbert von Karajan o Richard Bonynge fueron algunos de los directores claves en su evolución. Una de las celebres gestas, la que le llevó a la portada de Times fue su interpretación del aria de los nueve do agudos de pecho, la célebre “Pour mon âme”, de “La fille du Régiment”(Donizetti) en 1972.

Su repertorio se decantó desde el verismo con su rol preferido(Rodolfo) o el belcantismo mientras que la voz lo permitía. A continuación os mostramos su voz en “A te o cara, amor talora” de I puritani(Bellini) pero podríamos haber elegido un buen Edgardo, Nemorino

También Verdi fue uno de sus referentes musicales pero evitando, en la medida de lo posible, roles que no le beneficiaran la voz como, por ejemplo, Otello. Uno de los más famosos sería el Duque de Mantua en Rigoletto y, específicamente, esa famosa “La donna è mobile”. Su repertorio apenas tuvo referentes mozartianos(Idomeneo, re di Creta fue una de sus pocas apariciones) y ya no digamos wagnerianos.

Pero sí hay una aria que nos dice todo de Luciano Pavarotti es, sin duda, Nessun dorma, de la ópera Turandot(G. Puccini) desde las primeras notas hasta ese famoso, impetuoso “vincerò” final que hizi célebre.

Aunque su época final en los teatros no fue para ensalzar(de todos era sabido que no lo tenía fácil en las representaciones operísticas), su labor en favor de los conciertos permitió a la ópera buscar un recorrido popular y acercar a la gente mediante galas con aporte solidario.

La enfermedad que tuvo en 2006 le llevó a la tumba el 6 de septiembre de 2007 pero su voz perdurará gracias a todas las grabaciones que dejó a la humanidad