Voces magistrales: Ghena Dimitrova

Fueron varios los papeles que interpretó Ghena Dimitrova a lo largo de su vida pero ninguno le dio la presencia en el olimpo de los cantantes como su rol de Abigaille en la ópera verdiana “Nabucco”. Pocas lograron darle ese plus de vida a un personaje, en cierto sentido, antipático como ese. Pero Ghena Dimitrova fue más que Abigaille pero ambas están relacionadas de por vida.

Nació Ghena Dimitrova en 1941 en una villa cercana a Pleven, en Bulgaria.Sus primeros pasos después de mostrar una vocación musical se dirigieron al canto, primero con lecciones privadas gracias a un maestro de coro que la perfila para la audición del Conservatorio de Sofia. Allí siguió su perfeccionamiento y cambio de tesitura, de mezzosoprano a soprano. Contratada por la Ópera de Sofia, su debut oficial llegó en 1967 con su papel, sí, con Abigaille en Nabucco. Es uno de sus personajes iniciales, el que le da la primera gran gloria cuando vence un concurso para cantantes líricos y supone su salto de perfección al teatro alla Scala de Milán.

Prácticamente, toda la década de los setenta sirve para que la soprano búlgara vaya cogiendo nombre y presencia en los grandes teatros de ópera del mundo, si bien se resistió hasta los noventa el mítico Metropolitan. En 1980 logró otro éxito en el coliseo de la Arena de Verona.La década de los ochenta siguió con el mismo éxito que sólo se frenó a comienzos de la década del nuevo siglo.Al final de su carrera fue limitando su presencia en los escenarios y procediendo a formar a nuevos cantantes, enseñando, realizando masterclass,etc. Pero una enfermedad cruel acabó con su vida en 2005.

Aparte de un minúsculo repertorio cercano por su lengua, destacó por papeles verdianos(especialemente Abigaille y Leonora, en Il trovatore),veristas(Puccini, Giordano, Mascagni. No tocó el bel canto, alejado de sus posibilidades(sólo Norma consta como una de las pocas óperas de este estilo que cantó). Destaco de ella una sobriedad sobre los escenarios pero, sobre todo, una voz con carácter, con personalidad.