Voces magistrales: Birgit Nilsson

Birgit Nilsson y el anillo de los Nibelungos, la célebre tetralogía wagneriana están fuertemente unido. En sí, buena parte de la obra del compositor de Leipzig porque su Isolda también es un rol mítico. Fuera del repertorio alemán, poco se movió por otros lares destacando, eso sí, su Turandot o, en menor grado, su Tosca. Nacida en 1918 en Västra Karup, su relación con la música comenzó bien pronto, donde los padres vieron un diamante que sólo quedaba pulirlo: entró a cantar en un coro y estudió, primero en Båstad y luego en Estocolmo, palabras mayores. Su debut llegó con 28 años y el papel de Agatha, en “El cazador furtivo” en la Ópera Real de Estocolmo.Sus primeros roles son interpretados en sueco a pesar de ser composiciones como Macbeth, Aida, Tosca o El holandés errante. En 1951 ya logró el salto al Reino Unido con su participación en “Idomeneo, re di Creta”, en el Festival de Glyndebourne. El 1953 llegó a Viena y, un año después, en el mítico Bayreuth Festival hizo de Elisa en Lohengrin; en Munich ya hace su primer “anillo”como Brünnhilde. Después llegarían otros grandes roles femeninos como Sieglinde, Isolde y Brunhilde. En la Scala de Milán interpretó Turandot en 1958, un rol que para Birgit Nilsson fue un regalo.

Ya se había hecho un nombre con su repertorio wagneriano con el que intervino en los mejores teatros de ópera del mundo. En el Metropolitan debutó con Tristán e Isolda en 1959. Los años 60 sirvieron para consolidar su imagen en este tipo de roles, dejando una discografía en el que los roles fetiches permitieron que su nombre quedara ligado a esos personajes. Su carrera llegó hasta 1984, con 66 años, con la última interpretación de Elektra(Richard Strauss) en Frankfourt y una gira final por Alemania.

La carrera de Birgit Nilsson, eso sí, no fue cómoda. A pesar de su gran carrera operística se ha encontrado con algunos lunares negros.Por ejemplo, su excesiva autocrítica que la llevó a sufrir mucho en su primer papel-esos nervios antes de salir al escenario- y a lo largo de su carrera. Otro problema fue la mala relación con algunos directores de orquesta, como Herbert von Karajan, lo que supuso un veto a Salzburgo. Sin embargo, el recuerdo final es esa voz portentosa y característica

Terminamos esta entrada dedicada a esta gran soprano sueca con su participación en la gala de celebración de los 25 años de James Levine en la dirección de la orquesta del Metropolitan en 1996, cuando Birgit Nilsson ya se había retirado de la interpretación. Igualmente, os recomendamos acceder a su web para profundizar en la soprano…y en la persona.