Atril de honor: Jesús López Cobos

Desde que dedique un artículo de esta sección a Rafael Frühbeck de Burgos no había escrito nada sobre otros directores de orquesta españoles.Hace tiempo que tenía en mente hacer uno dedicado a Jesús López Cobos, unos de esos directores que han tenido que hacerse un nombre fuera de España para que también fuera conocido aquí, más cuando el apellido Cobos iba a acompañado también a otro director que, siendo bueno, se había dedicado a una promoción de la música clásica por otra vía.

De vocación tardía para la dirección de orquestas, el director confiesa que su primera escuela fue el seminario donde estudió siete años, donde vivió de primera mano la fascinación por la música gregoriana y polifonía.Estudió filosofía y letras en la Universidad Complutense(tras empezar en Granada). Ya allí empezó a estar en el coro donde acabó asumiendo roles de dirección hasta entrar en el conservatorio durante dos años. En su recorrido formativo hay dos personas como Franco Ferrara en Milán y Swarowsky en Viena hasta titularse en 1966.Su debut llegó en 1969 en el Teatro de la Fenice con “La flauta mágica”.Durante esa época recibió el premio Besançon de jóvenes directores de orquesta en 1968.

Su periplo ha tenido dos roles: ha sido elegido como director invitado para varias orquestas a lo largo del mundo pero, también, ha ejercido sus funciones como director musical de varias orquestas durante periplos largos e, incluso, compaginarlos. Así, entre 1981 y 1990 fue director general de la Música de la Ópera de Berlín, entre 1986 y 2001 en la Orquesta Sinfónica de Cincinnati, sin olvidar la Orquesta de Cámara de Laussane o la consideración de principal director invitado(1981-1986) de la London Philarmonic Orchestra. También en España tuvo reconocimiento con la Orquesta Nacional de España entre 1984 y 1989 o la dirección musical durante siete años(2003-2010) del Teatro Real, junto a la dirección de la Orquesta Sinfónica de Madrid.


Así pues, durante más de cuatro décadas, ha estado en los podios de la mayoría de teatros, ha dirigido varias orquestas y ha dejado un buen repertorio de grabaciones de óperas así como algunos recopilatorios de interés empezando por una grabación de la obra de Falla, “El sombrero de tres picos” en 1987. Recibió varios premios honoríficos entre los que destaca el “Príncipe de Asturias” en 1981, Medalla de Bellas Artes en 2001 pero, sobre todo para él, director emérito de la Cincinnati Symphonic Orchestra.

Terminamos esta entrada con los dos clásicos. Por un lado, recomendarles el acceso a su página web oficial donde podrán profundizar más en la figura de este director; por otro lado, invito a que vean una conferencia que dio hace dos años y que contiene mucho de su carrera músical pero también personal con una serie de anécdotas que, tomadas de primera mano del propio director, forman parte de su historia.


Atril de honor: Seiji Ozawa

Nacido en Shenyang, una ciudad china pero que, en su día, estaba bajo poder japonés. Su primera vocación fue tocar el piano pero una lesión jugando al rugby le llevó a quedar imposibilitado para tocar el instrumento que deseaba. En ese momento, su maestro en el Toho Gazkuen School of Music le condujo al mundo de la dirección orquestal. En 1959 ganó un galardón en un concurso internacional para jóvenes directores en Besançon.Ese triunfo llevó a Ozawa a Estados Unidos, invitado por Charles Munch que era director musical de la Boston Symphonic Orchestra, para acudir a la Berkshire Music Center(actualmente, Tanglewood Music Center) para seguir mejorando su faceta de dirección orquestal.

Entre 1960 y 1961 se va concretando su futuro en el que destacó una beca para estar trabajando como director asistente con Herbert von Karajan en Berlin.Pero también hay otra persona que queda cautivada por Ozawa: Leonard Bernstein, con el que trabajó cuatro años en la New York Philarmonic(1961-1965).

Durante ese tiempo, en 1962 hizo su primera intervención con la San Francisco Symphony. En el periplo de mitad de la década de los sesenta compaginó la dirección del Festival de Ravinia, detrás del cuál está la Chicago Symphonic Orchestra(1964-1969), ya la Toronto Symphonic Orchestra(1965-1969).  Con la orquesta de San Francisco estuvo como director musical entre 1970 y 1977, amén de posteriores actuaciones como director invitado.

Pero Ozawa y Boston Symphonic Orchestra se tenían que cruzar de nuevo. Recordemos que un anterior director musical de esta orquesta, Charles Munch  había llevado a Ozawa hasta Berkshire Music Center, propiedad de la Boston Symphonic Orchestra. Entre 1973 y 2002 se mantuvo la relación entre la orquesta y el director japonés. En 1992 también decidió fundar junto a K. Akiyama la Saito Kinen Orchestra.En una relación tan larga, dio tiempo también a alguna que otra controversia que no ayudó.

En 2002 comenzó su periplo con la Wiener Staatsoper y su única participación en el concierto de Año Nuevo. En 2006 tuvo que apartarse durante un tiempo al sufrir una neumonía. Cuatro años después, fue un cáncer quién lo apartó de la dirección musical de la institución vienesa.Durante medio siglo ha ido dirigiendo orquesta y recibiendo premios honoríficos.

 

Sobre su recorrido musical destaca su interés por la música del siglo XX, destacando su presencia en el atril en algunas “premières” de artistas tales como Ligeti, Messiaen, McKinley, Bazelon o Carl Orff y su conocida “Carmina Burana”, amen de un repertorio más clásico.Además de gozar de una memoria fotográfica, importante en un director de orquesta, también lleva consigo una faceta de formación de nuevos músicos jóvenes.

Atril de honor: Georges Prêtre

El vídeo que os mostramos en el enlace es un ejemplo de lo que hace la vocación por la música.El director francés recibía a la edad de 92 años grandes aplausos en la meca de la música clásica:Viena. Un éxito más a añadir a toda una carrera de setenta años desde su debut en 1946.Georges Prêtre falleció el pasado miércoles 4 de enero en Navès.

Nació en 1924, su vocación musical le llevó a estudiar piano en el conservatorio de Douay y dirección de orquesta en París con André Cluytens. Tras dirigir varias orquestas menores, su verdadero debut llegó en Marsella en 1946.Durante su periplo de dirección de setenta años, son pocos los sitios donde ha estado con mandatos de director musical: Capitole de Toulouse(1951-1955),Opéra Comique(1955-1959),Lyric Opera of Chicago(1959-1971),Paris Opéra(1970-71).

Aparte de setenta años de dirección, de dirigir en los teatros más importantes de este planeta, destaca otro tema y es su estrecha relación con la música del siglo XX de su país. Especialmente es digno de destacar su presencia en algunos estrenos y la relación con Francis Poulenc, en especial, “La voix humaine”(T.Opéra-Comique 1959) y “Sept répons pour les ténèbres” en 1963.Además, ha sido solicitado para grandes acontecimientos como la inauguración del Teatro de la Ópera de la Bastilla  en 1989 o el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de la RAI en Turín en 1994,etc.

También destacó como un director muy apreciado por Maria Callas, con la que grabó Tosca o Carmen.

Hace una semana tratábamos los conciertos de Año Nuevo en Viena, donde el director francés actuó en dos años muy cercanos:2008 y 2010. No nos olvidemos que, entre otros menesteres, había sido nombrado principal director invitado de la “Wiener Symphoniker” entre 1986 y 1991.También la propia filarmómica vienesa en Paris. Entre 2008 y 2010, dirigió en 2009( y previamente en 2005) el Concierto de año nuevo en La Fenice de Venecia, que empieza a coger cierta importancia con el paso de los años.

Terminamos esta entrada con un clásico, ver al maestro dirigir una orquesta en los ensayos, donde debe transmitir a los músicos sus impresiones sobre la obra a interpretar. Es ahí donde un director de orquesta debe mostrar sus cualidades y su personalidad y, en el caso de Georges Prêtre, se percibe su pasión.

Voces magistrales: Jonas Kaufmann

Nacido en 1969 en Munich, la carrera musical de Jonas Kaufmann tuvo dos fases. La primera le apuntaba al piano y cantando en un coro pero la importante, la que nos lleva aquí, ocurrió en 1989 cuando entró en la Hochschule für Musik und Theater München. Durante su periplo de estudiante pudo interpretar algunos roles como el “Caramello”, personaje de “Eine Nacht in Venedig” de Johann Strauss II o Tamino en la “Die Zauberflöte, como así consta en la biografía del tenor. En 1994 terminó su preparación pero no fue definitva. Justamente poco después, tuvo una crisis vocal que supuso encontrar la ayuda de Michael Rhodes, un barítono que le ayudó a todos los niveles.


Durante estas dos décadas ha ido debutando en los diferentes teatros dejando su tarjeta de visita e incorporando con éxitos diferentes roles. Primero, en diferentes teatros alemanes y también Austria(Salzburgo-1999- y Viena en 2006), luego en ciudades importantes europeas y americanas. A destacar su debut en el Met en 2006 como Alfredo Germont(La traviata), Royal Opera House en Londres en 2004 o su primera aparición como Lohengrin en el famoso festival wagneriano de Bayreuth(2010).


El repertorio de Jonas Kaufmann abarca desde Verdi,Wagner, Puccini, verismo. Puede afrontar los roles mayoritarios de tenor dramático. Se le ha criticado, sin embargo, una cierta sensación de tenor muy “comercial”, no sólo por querer abarcar el mayor número de roles “top”(Verdi, Puccini), algunos quizás poco positivos para su voz.Aunque se encamina también a los lieder, está pasando un mal año 2016 debiendo anular varios conciertos y representaciones. Cuenta además con una buena discografía a la que ha sumado repertorios dentro y fuera del tema operístico.

Forma parte Jonas Kaufmann de una generación de cantantes que representan, por su edad, el presente y el futuro próximo(Alagna, Gheorghiu, Netrebko, Florez, Villazón, Camarena, Garanca…) en el escalafón de los grandes de la lírica.

Terminamos esta entrada con la clásica mención a su página web oficial donde podrán ver más sobre este tenor alemán. El vídeo con el que acabamos ocurrió en abril de este año, debido a un problema que aconteció con Angela Gheorghiu y que fue famoso por su “Non abbiamo soprano“, tras cantar la célebre aria “E lucevan le stelle” en Tosca, debido a la tardanza en aparecer por parte de la cantante rumana que, según ella, perdió el “tempo” ya que esperaba aplausos en el bis y pensaba que le daba tiempo a ir al camerino(¿?). Sin duda, fue una anécdota.

Voces magistrales:Fritz Wunderlich

Un accidente, un absurdo tropezón con los cordones de sus zapatos, impidió a los aficionados a la ópera observar la evolución de este cantante alemán, que falleció cuando le quedaban pocos días para cumplir 36 años. De no haber ocurrido tal hecho, lo más normal habría sido que hubiera dejado de cantar con el nuevo siglo. O sea, más de tres décadas sin su voz.Un gran referente.

Nacido en 1930 en Kusel dentro de un entorno familiar donde se vivía la música(un padre que es director de orquesta y una madre violinista).Con todo, a los cinco años se quedó sin padre al suicidarse éste tras perder su puesto e director de orquesta dentro de los primeros años del nazismo. Le costó mucho a la familia soportar estos momentos duros en los que, además, se vieron en una segunda Guerra Mundial que acentuó la complicada situación de la familia.

Aprendió los primeros conceptos musicales de su madre pero para entender su evolución en el tema del canto habría que mencionar a Emmerich Smola y, sobre todo, a Margarethe von Winterfeldt, su profesora de canto en Friburgo, donde estudió canto, ayudado debido a los problemas familiares. Smola se fijó en él 1949 mientras Fritz realizaba una serie de actividades musicales. En 1954 llevó a cabo su debut como Tamino en “Die Zauberflöte”, de W.A. Mozart en una “performance” en la Universidad de Friburgo(http://fritz-wunderlich-ges.com/en/life/). A partir de 1955 fue contratado por la Ópera Estatal de Stuttgart. Debutó con un papel pequeño en Die Meistersinger von Nürnberg en 1955. Su vida estaba ya encauzada, casado con la arpista Eva Jungnitsch y con tres hijos nacidos en 1957,1959 y 1964.

Entre 1955 y 1966 su evolución musical fue meteórica en la que se incluyen varios hitos fundamentales como su contratación como cantante en Munich, sus actuaciones en Viena, Salzburgo. Fue requerido por los grandes directores de orquesta. Curiosamente, entre los teatros donde cantó, no está el Metropolitan de New York, que hizo su estreno oficial en su actual ubicación del Lincoln Center el día antes de la muerte de Fritz Wunderlich. El tenor lírico alemán tenía previsto embarcar a Nueva York para preparar su rol de don Ottavio para octubre de 1966.

Su carrera musical tuvo varios referentes pero el más claro y cristalino es el rol de Tamino en “Die Zauberflöte”. El compositor salzburgués fue uno de los clásicos de Fritz Wunderlich. Pero no sólo el único: Wagner, Richard Strauss, Orff,Tchaikovsky. También iba perfilando su voz para Rossini, Verdi y Puccini. También destacó en el campo del lieder, donde pudo dejar su impronta. Su discografía, bajo los sellos de EMI y después Deutsche Grammophon, ya era relevante en el momento de su muerte.

Voces magistrales: Anna Tomowa-Sintow

Si bien el público en general se queda con unas pocas cantantes muy mencionadas(Maria Callas, Montserrat Caballé, Renata Tebaldi o Teresa Berganza), Anna Tomowa-Sintow sí es más conocida en el entorno de los aficionados a la ópera, que la tienen en la debida consideración.

Nacida en 1941 en la ciudad búlgara de Stara Zagora, su pasión por la música llegó bien pronto. Primero, el piano; después, el canto con el que consiguió ganar un concurso nacional. Estudió en el Conservatorio Nacional de Sofía en ambas especialidades de canto y piano. En 1967 ya realizó su debut con el rol de Abigaille(Nabucco, de Giuseppe Verdi) en Leipzig, donde además empezó a labrarse buena parte de su repertorio. En 1972, la Deutsche Oper Berlin fue el siguiente paso que dio la soprano búlgara donde siguió evolucionando su voz y demás roles, aparte del título de “Kammersängerin”, que además obtuvo en Viena.

En 1973 debutó en París pero, sobre todo, conoció a Herbert von Karajan(en el sentido de ponerse a trabajar con el director de orquesta) en Salzburgo con ocasión de unas audiciones para la premier de la última ópera de Carl Orff “De temporarum fine comoedia”. Durante diecisiete años, la soprano trabajó habitualmente con el director austríaco en el festival salzburgués, fue elogiada por su trabajo.Aparte de esta relación laboral prolífica, también fue realizando otros correspondientes debuts en los grandes teatros. Así, en 1975 debutó en Londres como Fiordiligi(“Così fan tutte”,Mozart), en 1976 en el Metropolitan de Nueva York y en Chicago con Donna Anna(“DOn Giovanni”, Mozar), en 1982 en la Scala de Milán con el rol de Elsa en Lohengrin.En Barcelona, aunque ya había cantado antes, formó parte del elenco que interpretó Turandot en el estreno del nuevo Gran Teatre del Liceu tras su prolongada reconstrucción durante cinco años.

Su repertorio ha abarcado, mayoritariamente, a Giuseppe Verdi y Strauss. En menor medida, destaca desde el verismo(Giordano, Mascagni o Puccini), Wagner y, como era de esperar, el belcantismo(salvo Norma) no lo tocó. El legado discográfico, sin ser extenso, ha ido dejando muestras de los roles que ha ido desarrollando a lo largo de su vida

Terminamos con un clásico de entradas como es la web oficial del cantante en cuestión. En esta ocasión, recomendamos el paseo por la página web de esta soprano, a pesar de la ausencia de algunos fragmentos que otros sí publican. Además, quiero culminarlo con una aria excepcional como “La mamma morta”, de la ópera Andrea Chénier(Umberto Giordano) y que, personalmente, fue la primera vez que la escuché y observé su interpretación.Por último, el enlace a una entrevista que Bruce Deffie realizó a Anna Tomowa-Sintow(http://www.kcstudio.com/ts.html)

Momentos magistrales: obertura “Così fan tutte”

Considerada la menor de las tres óperas compuestas por Wolfgang Amadeus Mozart con la colaboración de Lorenzo da Ponte como libretista, “Così fan tutte” ha sido menos tenida en cuenta en los teatros de ópera en comparación con “Las bodas de Fígaro” y, nada más y nada menos, “Don Giovanni”. Eso sí,supuso el regreso del compositor a Viena tras el estreno de Don Giovanni en Praga, lejos de la corte imperial. Diríamos que es, quizás, la más “inocente” de las tres óperas mozartianas con la mencionada colaboración del libretista, cosa que no es difícil cuando “Las bodas de Fígaro” partía de una obra polémica en Francia y, en “Don Giovanni”, la figura del galán burlador condenado tenía cierto toque moralista. “Così fan tutte” podría ser una ópera de divertimento, de embrollo emocional: dos jóvenes ámigos(Ferrando y Guglielmo) que, convencidos por una apuesta con Don Alfonso, se disfrazan y tratan de “conquistar”, cada uno, a la pareja del otro …con el firme deseo de que su creencia en la fidelidad de su pareja les haga vencer la apuesta, mas la pierden al ver que ellas no son tan fieles como ellos creían. Con todo, tiene un final feliz por la música pero agridulce para los personajes principales.

La pieza que hoy traemos a esta sección de Momentos memorables es su obertura, unas primeras notas que ya reflejan el carácter de esta ópera. Tiene más que ver, obviamente, con “Las bodas de Fígaro” que con un sombrío Don Giovanni. Se percibe una alternancia entre los instrumentos de cuerda y los de viento, un diálogo “juguetón” donde se van cediendo la melodía(y, en ocasiones, entre flautas, oboes y fagots también se alternan como si cada grupo de instrumentos, a su vez, fuera cogiendo un personaje de la ópera y lo fuera desarrollando en este embrollo que antes mencionaba en la ópera y que, en cierto sentido, en sus últimas notas nos va a anticipar el final enrevesado de la ópera. También mencionar que, durante un instante, la melodía que llevan a cabo tanto los instrumentos de cuerda como los de viento-madera es la misma como un breve recordatorio de un destino unido de los personajes durante la ópera(o como ambos amantes consiguen vencer la resistencia de ellas a enamorarse).

Atril de honor: Karl Böhm

Karl Böhm, director austríaco que tuvo, en cierto sentido, la mala fortuna de encontrarse en ese olimpo de la dirección musical con otro grande como Herbert von Karajan. Al igual que otros directores de la época y de la zona de influencia germánica, el tema del nazismo influyó en su carrera, incluso en lo relativo al tema de la anexión de Austria en 1938. Fue sometido a un proceso de “desnazificación”y reemprendió, en Argentina, su carrera.Con todo, recondujo su carrera y volvió a tener un nombre en el mundo de la música clásica.

Nacido en Graz a finales del siglo XIX(1894) tuvo que dirigir su carrera hacia el mundo de los abogados pero su vocación estaba ahí y acabó, tras obtener el doctorado para satisfacción de su padre, acudiendo al conservatorio de su ciudad natal y, posteriormente, en Viena. Tras unos pocos años de asistente del director, en 1921 logra su primer trabajo de enjundia en la Bayerische Staatsoper. En 1927 ya era director general musical en Darmstatd y su Staatsochester hasta 1931. Después de este cometido, asumió las mismas funciones en Hamburgo entre 1931 y 1934.Entre ese año 1934 y 1943 fue “Kapellmeister” de la emblemática Sächsische Staatsoper Dresden(Semperoper). Es una época que también será la que marque al joven Böhm. En 1933 ya había dirigido en Viena y, en 1938, en Salzburgo pero la política también asume un rol en su vida, siendo partidario de la anexión de Austria a Alemania. En 1943 dirigía la Staatsoper de Viena.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la desnazificación llevó un tiempo. En 1948 dirigió un Don Giovanni en el milanés Teatro alla Scala. Entre 1950 y 1953 su destino fue el Teatro Colón. En 1954 volvió al Staatsoper de Viena. En 1957, de la mano de Rudolf Bing,consiguió debutar en el Metropolitan Opera House donde se convirtió en un referente en lo relacionado con la música y compositores germanos.En 1962-sorprende la tardanza- debutó también en Bayreuth Festival aunque dirigió varias óperas wagnerianas hasta 1970. En esta última década de su vida destaca la relación con la London Symphony Orchestra como director invitado. Falleció en Salzburgo en 1981.

En su repertorio prevalece básicamente lo germánico: Mozart, sobre todo, pero también destacan ,entre otros, tres nombres importantes como son Ludwig van Beethoven, Richard Wagner y Richard Strauss. Con el compositor muniqués mantuvo una estrecha amistad. También se debe destacar la discografía que inició en 1953 y acabó en 1980 donde acentuó sus preferencias musicales en grabaciones que, algunas, se han considerado como históricas.

Terminamos con una entrevista que realizó en 1976 y que tiene interés por sus comentarios de gran interés. También queremos mostrar la faceta del director de orquesta en un ensayo porque es el único momento en el que podemos captar sus indicaciones verbales a la orquesta.

Momentos memorables:Hai già vinta la causa!

Es “Las bodas de Fígaro” una obra de arte compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart. Aunque en el trono se encuentre todo un “Don Giovanni”, el hecho de lograr una composición limpia- también podría ser considerada como demasiado “doméstica”- a partir de un libro, el de Pierre Caron de Beaumarchais, que fue censurado en la Viena imperial como prerrevolucionario. No hay que olvidar que estamos en 1787, cuando se compone la ópera, y sólo faltan dos años para la Revolución francesa, que se llevó por delante, entre los nobles, a la Reina María Antonieta, hermana de José II, el emperador que aceptó la ópera en Viena. La magia de Mozart consistió en hacer pasar esta obra como una historia de líos, embrollos de corte y reduciendo la carga “política” casi al extremo. Sólo el “derecho de pernada” que el conde invoca a Susanna es de lo poco conflictivo. Quizás consciente y, aún así, viendo las trabas que tuvo la obra, la solución más sensata era convertirlo en una obra cómica, con gente que entra y sale de un armario, con un chaval seductor pero que le gusta vestir de mujer, engaños y una marcha nupcial encantadora. En este caso, el conde de Almaviva ve que hay una estratagema para humillarlo y busca el modo de separar a Fígaro y a Susanna con el objetivo de una boda con Marcellina que, al final, se le vuelve en contra al Conde. Al final, el amor y el perdón tienen espacio en una ópera ligera y entretenida, alejada de los peligros que avecinaban a los nobles.

Como era habitual en Mozart, especialmente en las óperas con Da Ponte, algunas arias contaban con una estructura basada en recitativo(desde el inicio hasta il colpo è fatto) donde se da un paso adelante con respecto al uso del clavicémbalo pero sin llegar a ser el momento en sí de la propia aria. En esta parte, se alterna la voz del cantante con la aparición de los instrumentos musicales que aportan ese punto a la frase del conde de Almaviva, desde la preocupación por la trampa en la que ha caído, la sorpresa por los acontecimientos último y la rabia de una venganza que no tardará en llegar(después de esta aria llega la escena en la que se pretende casar a Fígaro con Marcellina para dejarle libre a Susanna y que acaba mal para el noble). La aria Vedrò mentre io sospiro, en sí, sigue la estela que nos ha dejado el estado de ánimo en el recitativo. Es una aria de “enfado” y se nota en la intensidad, en golpes de enojo(ah, no lasciarti in pace y el final “già la speranza sola delle vendette mie…) y en cierta esperanza de castigar la osadía de Fígaro.

Para la anécdota, indicar que la parte final de la aria salió en “Perseguido”, la película protagonizada por Arnold Schwarzenegger en 1987. Aunque fue un tanto histriónica la escena, llamaría la atención, en su día, de la gente que vio la película.

Aria:Hai già vinta la causa/Vedrò mentre io sospiro

Hai già vinta la causa! Cosa sento!
In qual laccio io cadea?
Perfidi! Io voglio…
Di tal modo punirvi… A piacer mio
la sentenza sarà… Ma s’ei pagasse
la vecchia pretendente?
Pagarla! In qual maniera!
E poi v’è Antonio,
Che a un incognito Figaro ricusa
di dare una nipote in matrimonio.
Coltivando l’orgoglio
di questo mentecatto…
Tutto giova a un raggiro…
il colpo è fatto.
Vedrò mentre io sospiro,
Felice un servo mio!
E un ben ch’invan desio,
ei posseder dovrà?
Vedrò per man d’amore
Unita a un vile oggetto
Chi in me destò un affetto
Che per me poi non ha?
Ah no, lasciarti in pace,
Non vo’ questo contento,
tu non nascesti, audace,
per dare a me tormento,
e forse ancor per ridere
di mia infelicità.
Già la speranza sola
Delle vendette mie
Quest’anima consola,
e giubilar mi fa.

Atril de honor: Zubin Mehta

Nacido en Bombay en 1936, Zubin Mehta encaminó su carrera musical, a pesar de llegar a pensar en la medicina. El hecho de tener por padre a un violinista y creador de la Orquesta Sinfónica de Bombay debió pesar lo suficiente para verse en Viena con dieciocho años para ser formado por Hans Swarowsky en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena . Cuatro años después ya realizaba su debut como director de orquesta en Viena. Su primer trabajo llegó como director asistente en la Royal Liverpool Philarmonic tras ganar un concurso. Tres años después estuvo en un rango similar en la Filarmónica de Los Ángeles; entre medias, fue director musical en la Orquesta Sinfónica de Montreal.Durante dieciséis años estuvo como director de la Filarmónica de la ciudad californiana.Cruzó los Estados Unidos para ser director musical de la Filarmónica de Nueva York entre 1978 y 1991.Durante su periplo en Los Ángeles comenzó la relación con la Orquesta Filarmónica de Israel que, tras varios cargos, le nombró Director Musical Vitalicio en 1981.Desde 1985, director jefe del Maggio Musicale Fiorentino(supongo que su mano fue importante para que estuvieran en Caracalla en 1990).

Si Zubin Mehta era conocido entre los aficionados a la música clásica, los recitales de “Los tres tenores” en 1990 y 1994(con ocasión de los Mundiales de fútbol) supuso relacionarlo con grandes como Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y José Carreras para el gran público, en la mayoría desconocedor del mundo de la lírica. En esta ocasión ponemos el comienzo de la gran fiesta en las Termas de Caracalla y la interpretación de la obertura de “I vespri siciliani”.

Tras el éxito de los recitales de los tres tenores, su nombre se popularizó más y eso hizo que fuera reclamado para otros grandes momentos como la grabación de Tosca en 1992 en los mismos escenarios planteados por Puccini. El Réquiem mozartiano en una Sarajevo que estaba sufriendo en la guerra de los Balcanes o la producción de “Turandot” en La ciudad prohibida, en Pekín. Fue contratado como director musical por la Ópera del Estado de Baviera(Bayeriche Staatsoper). Junto a Lorin Maazel fue contratado para dotar de ópera al “Palau de les Arts Reina Sofía”, en Valencia y que terminó el pasado junio.

Terminamos este artículo con un reportaje que le realizó la televisión autonómica aragonesa y el paseo por su web oficial donde podrán conocer al director y a la persona(www.zubinmehta.net). Un pretigio ganado a pulso durante años pero que contó con un empujón mediático a partir de 1990. Destacar también su faceta como “formador” musical de nuevas generaciones tanto en Bombay(Mehli Mehta Music Foundation) como en Israel(The Buchmann-Mehta School of Music).