Momentos memorables: Mab, la reine des mensonges

Verona y Shakespeare tienen uno de los puntos en común más famosos de la literatura. Romeo y Julieta es la historia de dos familias rivales en la ciudad italiana, cuya trama ha dado para variadas adaptaciones más allá del drama escrito por el genio inglés. Una de esas adaptaciones “más allá” bien podría ser esa “West Side Story” con los Jets y los Sharks mientras se desarrolla el amor entre Tony y Maria. Pero volvamos a esta versión que compuso Charles Gounod. En este primer acto, en casa de los Capuletos para celebrar el cumpleaños de Julieta, el montesco Romeo ha logrado ver a la joven y se ha sentido enamorado. Aún no sabe quién es en ese momento pero cree tener un sueño. Es en ese momento cuando Mercutio, su más fiel compañero, le gasta una chanza hablando de la reina Mab. Poco esperaban, tanto Roméo como Mercutio, la tormenta que se avecinaba cuando son descubiertos por Tybalt.

En sí, la belleza de esta balada se basa, en muy buena parte, en la destreza del barítono a la hora de frasear todo con bastante agilidad, por cierto, necesaria. No sería justo olvidar o no tener en cuenta el bello juego que realiza Gounod aportando, en cada momento, la música adecuada a cada parte, especialmente cuando le dota de melodía a los diferentes tipos de sueños, destacando el uso de los instrumentos de viento metal y percusión a la hora de los sueños de libertad de los encadenados o de gloria de los soldados pero, también, el arpa cuando el sueño es de amor y besos. Quizás, en toda una “Roméo et Juliette”, puedan encontrar mejores instantes pero, lo que aseguro, es que se les quedará en la cabeza desde el primer momento en que la escucha. Por experiencia.

Aria: Mab, la reine des mensonges

MERCUTIO
Mab, la reine des mensonges,
Préside aux songes.
Plus légère que le vent
Décevant,
À travers l’espace,
À travers la nuit,
Elle passe,
Elle fuit!
Son char, que l’atôme rapide
Entraîne dans l’éther limpide,
Fut fait d’une noisette vide
Par ver de terre, le charron!
Les harnais, subtile dentelle,
Ont été découpés dans l’aile
De quelque verte sauterelle
Par son cocher, le moucheron!
Un os de grillon sert de manche
À son fouet, dont la mèche blanche
Est prise au rayon qui s’épanche
De Phbé rassemblant sa cour.
Chaque nuit, dans cet équipage,
Mab visite, sur son passage,
L’époux qui rêve de veuvage
Et l’amant qui rêve d’amour!
À son approche, la coquette
Rêve d’atours et de toilette,
Le courtisan fait la courbette,
Le poète rime ses vers!
À l’avare en son gîte sombre,
Elle ouvre des trésors sans nombre,
Et la liberté rit dans l’ombre
Au prisonnier chargé de fers.
Le soldat rêve d’embuscades,
De batailles et d’estocades,
Elle lui verse les rasades
Dont ses lauriers sont arrosés.
Et toi qu’un soupir effarouche,
Quand tu reposes sur ta couche,
Ô vierge! elle effleure ta bouche
Et te fait rêver de baisers!
Mab, la reine des mensonges, etc.


Atril de honor: Tullio Serafin

Como he hecho en otras ocasiones, recuerdo que mi primer recuerdo de una grabación con Tullio Serafin llegó en los primeros años como aficionado a la ópera. Era una versión memorable de “La forza del destino” con Richard Tucker, Maria Callas y Carlo Tagliabue en los roles principales.Gracias a un documental visionado poco después, supe que hubo una relación profesional muy estrecha entre Maria Callas y Tullio Serafin, hasta el punto de ser el director quién ayudó a la soprano en sus primeros pasos en la lírica. Junto con Arturo Toscanini, comparten una época gloriosa entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Es más, Tullio Serafin llegó a ser asistente del propio Toscanini en el teatro milanés en 1901 y estar en la orquesta dirigida por el director parmesano.

Nacido en Rottanova di Cavarzere , al sur de Venecia, en 1878, emigró a Milán con 11 años, donde estudió en el Conservatorio que, durante su período de instrucción, se pasó a llevar el nombre de Giuseppe Verdi- con gran enojo del compositor que aún estaba vivo en esa época de muy finales del siglo XIX. ALlí estudió para tocar la viola, el violín además de composición.En 1898, con el seudónimo de Alfio Sulterni, dirigió la orquesta en “L’elisir d’amore”.Cuatro años más tarde ya lo hizo con su propio nombre.

Pasó a ser asistente del propio Toscanini a dirigir en los teatros más importantes del mundo, destacando además, la sucesión en el cargo de director musical de la Scala de Milán. Milán, Londres, Turín,París le vieron dirigir las orquestas . Nueva York y su Met tardaron un poco más en verlo, tras llegar en 1924.Tras una década en la ciudad norteamericana, su siguiente destino sería la Ópera de Roma(1934-1943). Fue el encargado de dirigir la orquesta del teatro milanés en el concierto tras la reconstrucción del teatro, que sufrió las consecuencias de la II Guerra Mundial. El año 1947 supuso el encuentro con Maria Callas para llevarla a Verona a interpretar “La Gioconda”. La relación laboral fue importante, reconociéndolo así la propia soprano, que comenzaba a dar sus primeros pasos fuera de Grecia.
Pero no es sólo Maria Callas. Tullio Serafin, debido a su gran labor desde el atril, llegó a dirigir desde Enrico Caruso(1908) hasta Joan Sutherland(1959), con lo que imaginen la inmensa cantidad de artistas que han estado sobre el escenario con él dirigiendo la orquesta.

Aparte de un repertorio de óperas que alcanza los 250 títulos, dirigiendo cerca de cincuenta estrenos de compositores del siglo XX. También fue muy importante su paso por los estudios de grabación, especialmente de EMI, bajo la dirección de Walter Legge, productor de música.Si bien las grabaciones no son tantas en comparación con otros grandes directores, sí es importante la calidad que tiene.

Terminamos esta entrada con un documento en el que vemos al maestro en los ensayos del verdiano “Falstaff” y del que lamento que su sonido no sea algo mejor. Sin embargo, creo que es un curioso documento que se puede entender con cierta facilidad a pesar de estar en italiano.

Voces magistrales: Giorgio Zancanaro

Una vez más, vuelvo a apelar ante mis lectores el recuerdo de mis primeros pasos en la ópera. En uno de ellos, la memoria me lleva a una cinta VHS de una colección de ópera que hubo a comienzos de la década de los noventa, al amparo del impresionante éxito de “Los tres tenores”. Aunque ya estaba en marcha, una colección de ópera en casete y CD, se decidió dar también representaciones teatrales a la venta. Una de esas óperas fue “Il trovatore”, desde la “Arena de Verona”, y que contaba con Rosalind Plowright, Fiorenza Cossotto,Franco Bonisolli y Giorgio Zancanaro en los cuatro papeles más conocidos de esta ópera.Con el paso de los años llegaron otras obras como “I vespri siciliani”,”Andrea Chénier” o “Attila”.El recuerdo es de un cantante con buena voz y planta que le ha permitido mostrar mejores capacidades escénicas.

Nacido en Verona en 1939, poco se podía imaginar que su destino iba a estar dirigido al canto En principio, su destino iba más encaminado a ser policia pero decidió formarse en el canto en su ciudad natal. Su triunfo en el concurso de voces verdianas de Busseto en 1970 fue su primer gran éxito pero, sobre todo, su relación con el repertorio verdiano. No obstante, su debut llegó con el rol de Riccardo en “I Puritani” en Mantua. Su evolución ya fue constante aunque tardó su llegada a la mítica Scala milanesa en 1982 con Falstaff y Riccardo Muti en el foso orquestal.

Sus éxitos ya le empezaron a llevar alrededor del mundo. Así, en el mismo 1982 también debutó en el Metropolitan neoyorquino.Forma parte de ese grupo de cantantes que, sin ser del todo mediáticos, se puede esperar de ellos una buena interpretación sobre el escenario. Tras haberlo visto en variadas representaciones, su gran valor es que, personalmente, aporta credibilidad a los roles que lleva a cabo hasta el punto de considerarlo-quizás desde lo emotivo, lo reconozco-uno de los grandes a la altura de Leo Nucci, Renato Bruson o Piero Cappuccilli.


Su repertorio es variado pero Verdi tiene un rol importante, afrontando los principales papeles de barítono en las diferentes óperas verdianas. Pero también destacaría sus incursiones en el verismo(Puccini, Giordano,Mascagni, Leoncavallo) y testimonialmente en el belcanto(el “Guillermo Tell” rossiniano, el Riccardo de “I puritani” o el Enrico de “Lucia di Lammermoor),etc. En el aspecto discográfico y audiovisual, destaca una buena cantidad de discos, si bien no es de los que más destaque en esa faceta.