Momentos memorables: E ancor silenzio

Sea Pagano o el ermitaño, este personaje del verdiano “I lombardi alla prima crociata” evoluciona desde la maldad del primer acto en contraposición al héroe, a su hermano Arvino que había sido nombrado jefe de los cruzados lombardos hasta el perdón final, cuando herido de muerte, el ermitaño confiesa a Arvino que él es Pagano, el desterrado hermano por parricida.Entre medias, queda el célebre terceto con Giselda y Oronte, herido de muerte y dispuesto a ser bautizado como cristiano. Desterrado de Milán, despreciado por su familia, Pagano está en una cueva de Antioquía esperando la llegada de los lombardos para unirse a ellos.Esperaba el ermitaño Pagano que el hecho de unirse a los cruzados le permitiese redimir sus pecados.

Es una aria que poco a poco va cogiendo fuerza. Con un recitativo en el que el ermitaño está acompañado con los instrumentos de cuerda.Con el ¿E chi son io…?son los instrumentos de viento madera(con especial importancia de la flauta que va creando la atmósfera que va a ir in crescendo), que se potencia durante un breve lapso por la intervención de trombones y címbalos(e giusto Iddio soltanto..il pianto).Pero el verdadero momento en el que la aria coge esa fuerza que tiene es, a partir del “Dirà che Dio lo vuole” en el que ya toda la orquesta marca que el personaje ha alcanzado el estado de elevación cuasi místico-bélica.A partir de “Quando la croce splendere” ya se percibe un Pagano/ermitaño que está muy seguro de su deseo de ver redimidas sus penas ayudando a recuperar Jerusalén con los cruzados cristianos. Verdi pretendió en esa redención de Pagano un modo de reducir la tensión, volviendo a darle el protagonismo melódico a los instrumentos de viento-madera(añadiendo el piccolo)a partir de “Di nuovo allor” y que acaba muriendo con ese “in ciel sarà”.La simple aparición de Pirro vuelve a cargar de intensidad el escenario.

 

Aria:E ancor silenzio

EREMITA(Pagano)
E ancor silenzio!
Oh quando, quando al fragor dell’aure e del torrente
Suono di guerra s’unirà?…
Quest’occhi, sempre immersi
Nel pianto, oh non vedranno
Balenare dai culmini del monte
I crociati vessilli?
Dunque il lezzo a purgar del gran misfatto
Mai non potran mie mani
L’empie bende squarciar dei Mussulmani?
E ancor silenzio! – Oh folle!
E chi son io perché m’arrida all’alma
Iri di pace? E giusto Iddio soltanto:
Sia per lui benedetto il duolo e il pianto:
Ma quando un suon terribile
Dirà che Dio lo vuole,
Quando la croce splendere
Vedrò qual nuovo sole,
Di giovanil furore
Tutto arderammi il core,
E la mia destra gelida
L’acciaro impugnerà:
Di nuovo allor quest’anima
Redenta in ciel sarà.
Ma chi viene a questa volta?
Mussulman la veste il dice.
Ritiriamoci..


Momentos memorables: Dio, che nell’alma infondere

Si el dúo “Sì, pel cel marmoreo io giuro” entre Yago y Otello iba a ser el más característico cuando hablamos de la maldad de los dos personajes, este “Dio, che nell’alma infondere” nos lleva a lo opuesto, a un dúo de amistad y lealtad por parte del infante Don Carlos, hijo del Rey Felipe II y el Marqués de Posa, un personaje que no tiene la relación con la historia que tienen algunos de los personajes de esta ópera de Giuseppe Verdi(el propio infante, Isabel de Valois, Felipe II, la princesa de Éboli…), pero que tiene una personalidad bastante arrebatadora(lealtad hasta el sacrificio ante el infante, personalidad ante el Rey,etc)Este dúo del segundo acto(a veces, suele presentarse como primero, de hecho hay una versión de Riccardo Mutti, Franco Zefirelli y Luciano Pavarotti que es así) es una parte de una escena más grande de este dúo, es el conocido “È lui! desso… l’Infante!”. Durante la primera parte de ese dúo(y que está en el enlace de arriba), el infante le revela al marqués que está enamorado de Isabel de Valois, su madrastra y que, en su día, debía haber sido su mujer pero la muerte de la reina Maria I de Inglaterra, segunda esposa del rey Felipe II, hizo que se cambiaran los planes. El marqués de Posa se nos revela como una persona interesada por los intereses de Flandes y piensa que el propio infante es la persona más adecuada para cambiar la situación que sufre esa zona. Una lealtad que se percibe en esta parte final, en ese “Dio, che nell’alma infondere” que, en su parte final, tras ver aparecer a Isabel II acompañada por el rey Felipe II-

La escena, pues, tiene tres partes casi un A-B-A’ donde A sería la interpretación al mismo tiempo de este fragmento por ambos mensajeros ,B en el momento en que aparece Isabel de Valois y el Rey Felipe II mientras el infante se siente morir y A’ el grito final de “vivremo insieme, morremo insiem, grido estremo sarà” en el que Verdi busca darle mas fuerza al personaje del marqués y que es el que intenta recuperar el ánimo del infante, decaído por lo que ha visto. En la mencionada primera parte, vemos un juego de la orquesta que, aparte de darle el protagonismo a las voces, va a un ritmo casi marcial(especialmente a partir de “giuriamo insieme di vivere). La orquesta se va apaciguando con la llegada de la pareja real y el coro. Unas notas jugando con la propia ansiedad del infante nos llevan a la unión de ambos personajes en un único grito de libertad mientras la orquesta termina el acto.Por último, destacar el juego de esas notas finales que Verdi recuperará más tarde en otra escena, donde el infante acaba confiando  unos papeles al marqués y que nos devuelven esa “camaradería” de esta escena.

Escena: final dúo acto I Don Carlos-marqués de Posa.

DON CARLO E RODRIGO
Dio, che nell’alma infondere
Amor volesti e speme
Desio nel cure accendere
Tu dei di libertà.
Giuriamo insiem di vivere
E di morire insieme;
In terra, in ciel congiungere
Ci può la tua bontà.
Dio, che nell’alma infondere(rep hasta “Tu sei di libertà”)

RODRIGO
Vengon già.

DON CARLO
O, terror! al sol vederla io tremo!

(aparece el rey Felipe II con Isabel de Valois)

CORO
(Di dentro, mentre passa il re)
Carlo, il sommo imperatore
Non è più che muta polve;
Del celeste suo fattore
L’alma altera or trama al pie!

RODRIGO
Coraggio!

DON CARLO
Ei la fè sua! Io l’ho perduta!

RODRIGO
Vien presso a me; più forte il cure avrai!

DON CARLO E RODRIGO
(Con entusiasmo

Vivremo insiem, e morremo insiem
!Grido estremo sarà: libertà! (Partono)

Momentos memorables: L’onore, ladri

La ópera cómica era la asignatura que Giuseppe Verdi no quería olvidar en un rincón tras aquel estreno de “Un giorno di regno” medio siglo antes. Aquella ópera no fue bien recibida y el compositor estuvo en un tris de abandonarlo todo y volver a su Roncole natal. Era la segunda composición tras “Oberto, conde di San Bonifazio” pero lastrado por su propio drama familiar(en el corto espacio de dos años fallecieron sus dos niños pequeños y su mujer, Margherita Barezzi). Dejó la comedia y se dedicó al drama. Dejó la obra cómica para su obra final pero con un encanto diferente, confiando en Arrigo Boito como libretista y en William Shakespeare y su obra “Las alegres comadres de Windsor”. No era el británico desconocido para Verdi, quien compuso Macbeth y Otello previamente.

Falstaff tiene ese punto de humor que, sin caer en la gracia fácil, se deja enredar con el paso de la obra. En este caso, el anciano y barrigudo Falstaff arremete contra Pistola y Bardolfo, sus dos compinches por negarse éstos a entregar dos cartas a Meg y Alice aduciendo el “honor” para no hacerlo. Dos cartas con los que Falstaff pretendía acercarse a ellas…y a su dinero.¿Qué es el honor?Para Falstaff, nada que le impida lograr sus objetivos. Sin duda, un particular alegato contra el honor.

En sí, es una aria de escena y, bien desarrollada por el barítono, sería de lujo. No nos olvidemos que, salvo momentos muy determinados, el último Verdi no era muy proclive a momentos de lucimiento de los cantantes y sí a mantener una coherencia musical en la estructura de sus últimas óperas.Esta aria tiene la particularidad de como se va incrementando el uso de los instrumentos de viento madera y luego metal a media que se va enfadando Falstaff.

Aria:L’onore, ladri

L’Onore! Ladri!
Voi state ligi all’onor vostro, voi!
Cloache d’ignominia,
quando, non sempre, noi
Possiam star ligi al nostro.
Io stesso, sì, io, io,
Devo talor da un lato
porre il timor di Dio
E, per necessità, sviar l’onore, usare
Stratagemmi ed equivoci,
Destreggiar, bordeggiare.
E voi, coi vostri cenci
e coll’occhiata torta
Da gattopardo e i fetidi sghignazzi
avete a scorta
Il vostro Onor! Che onore?!
che onor? che onor! che ciancia!
Che baia!
Può l’onore riempirvi la pancia?
No. Può l’onor rimettervi uno stinco?
Non può.
Nè un piede? No. Nè un dito?
Nè un capello? No.
L’onor non é chirurgo.
Che é dunque? Una parola.
Che c’è in questa parola?
C’è dell’aria che vola.
Bel costrutto!
L’onore lo può sentire chi é morto?
No. Vive sol coi vivi?…
Neppure: perchè a torto
Lo gonfian le lusinghe,
lo corrompe l’orgoglio,
L’ammorban le calunnie;
e per me non ne voglio!
Ma, per tornare a voi, furfanti,
ho atteso troppo.
E vi discaccio.

Olà! Lesti! Lesti!
Al galoppo! A galoppo!
Il capestro assai bene vi sta.
Ladri! Via! Via di qua!
Via di qua! Via di qua!

Momentos memorables: Il balen del suo sorriso

Mientras que Giuseppe Verdi va evolucionando en su forma de entender la ópera hay una estructura que no deja de utilizarla: es el recitativo, aria y cabaletta que en sus óperas primeras mantenía y que, en la trilogía romántica nos dota de algunos episodios conocidos. Así, en “Rigoletto”, el comienzo del acto II con el duque de Mantua; en “La traviata” tenemos el comienzo del segundo acto con Alfredo, feliz con su Violetta; en el mismo acto III de Il trovatore tenemos esa estructura en Manrico y la célebre”Ah sí, ben mio” que acaba en el famoso “Di quella pira”. En esta ocasión, la interpretación algo más oscura(independientemente del timbre de voz del cantante) se debe a un rol que, en verdad, no es agradable. El conde de Luna, archirival del trovador pretende raptar a Leonora, que se había metido en un convento, creyendo la muerte de su amado Manrico. Son sentimientos que, aún creyendo algo en ellos, no terminan de convencer. Es más, la propia cabaletta es más cercana a la forma de ser del propio Conde.

Estamos, eso sí, ante el gran momento musical del barítono que desempeña el rol del Conde de Luna. Una aria en la que debe mostrar, a mi parecer, convicción en el sentimiento.Tras un recitativo con instrumentos de cuerda, el clarinete le va a ir guiando en sus sentimiento en los primeros pasos con un ritmo pausado.Una aria que, en cierto sentido, exige ciertos esfuerzos al cantante para lucirse en determinados momentos mientras que flautas, fagots, oboe y trombas se van uniendo a esa tormenta que tiene el Conde en su corazón. El coro de soldados y Ferrando nos va a llevar a ese malvado Conde que piensa en el rapto y así la cabaletta se desarrolla con un tono, en cierto sentido, “chulesco” por parte de un personaje que no sabe que lo que ocurrirá, poco después, terminará de soliviantarlo más(aparece Manrico para rescatar a Leonora).

ESCENA:aria(Il balen del suo sorriso) y cabaletta(Per me ora fatale)

CONTE
Il balen del suo sorriso
d’una stella vince il raggio!
Il fulgor del suo bel viso
novo infonde in me coraggio!…
Ah! l’amor, l’amore ond’ardo
le favelli in mio favor!
Sperda il sole d’un suo sguardo
la tempesta del mio cor.

(Odesi il rintocco de’ sacri bronzi)

Qual suono!… oh ciel…

FERRANDO
La squilla
vicino il rito annunzia!

CONTE
Ah! pria che giunga
all’altar… si rapisca!…

FERRANDO
Ah bada!

CONTE
Taci!…
Non odo… andate…
di quei faggi
all’ombra Celatevi…

(Ferrando e seguaci si allontanano)

Ah! fra poco mia diverrà…
Tutto m’investe un foco!

(Ansioso, guardingo osserva dalla
parte donde deve giungere Leonora,
mentre Ferrando e i Seguaci dicono
sottovoce:)

FERRANDO, SEGUACI
Ardire!… Andiam… celiamoci
fra l’ombre… nel mister!
Ardire!… Andiam!… silenzio!
Si compia il suo voler.

CONTE
Per me, ora fatale,
i tuoi momenti affretta:
La gioia che m’aspetta
gioia mortal non è!…
Invano un Dio rivale
s’oppone all’amor mio:
Non può nemmeno un Dio,
donna, rapirti a me!

 


Momentos memorables: escena final Luisa Miller

Aunque ya tendríamos ejemplos de la maestría de Verdi en el manejo del tema de los celos y el arrepentimiento, en “Luisa Miller” tenemos un ejemplo que deja el corazón sobrecogido. La juventud de Luisa, su modo de perdonar a Rodolfo en el último instante de vida, el arrepentimiento de él cuando sabe que sus celos han llevado a un acto tremendo e injusto. Entre medias, el padre de Luisa desesperado por el dolor. Ese “Padre, ricevi l’estremo addio” es apoteósico por el impresionante caudal de sentimientos a lo largo, de escasos pero espectaculares dos minutos que, casi, se podría decir se pierden en el final decisivo, cuando Rodolfo mata a Wurm y cae muerto delante de su padre, Walter, que había movido todos los hilos y estrategemas para apartar a su hijo de Luisa y emparentarlo con la duquesa Federica. Todo un final que llega al más profundo recoveco del corazón.

Del terceto podríamos sentir dos partes diferenciadas en el rol de un sólo instrumento musical que le va a dar el sentido al drama.El comienzo, tímido, es de Luisa Miller quien necesita el aliento paterno(Padre, ricevi, l’estremo addio) mientras la orquesta va, poco a poco, entrando en el ambiente(por un lado, fagot, oboe y clarinete; por otra parte, un grupo de los violines) del pesar. Los sentimientos de cada uno de los personajes se va deslizando(el perdón de Lisa, el arrepentimiento de Rodolfo y la tristeza de Miller) pero es el arpa quien nos aporta el verdadero sentir de este terceto, ese amor “celestial” que se prometen Luisa y Rodolfo y que llega a un sentido “insieme accogliere ne deve il ciel”(el cielo nos debe acoger juntos) mientras el arpa, como escribíamos antes, es el que potencia ese sentimiento contradictorio de un amor por encima del perdón y el arrepentimiento.

Escena final de Luisa Miller

LUISA
Tu dicesti la morte?
Ah! d’ogni vincolo sciolta per lei son io!
Il ver disvelo . . . apprendilo.
Moro innocente!

RODOLFO
O Dio!

LUISA
Avean mio padre i barbari
avvinto fra ritorte
ed io . . .

RODOLFO
Finisci.

LUISA
Ahi, misera . . .
onde sottrarlo a morte . . .
come quel mostro . . . intendimi . . .
Wurm imponeva a me,
il foglio scrissi.

RODOLFO
O fulmine!
Ed io t’uccisi!

LUISA
Ahimè!

RODOLFO
Ah! Maledetto, il dì che nacqui,
il mio sangue, il padre mio!
Fui creato, avverso Iddio,
nel tremendo tuo furor.

LUISA
Per l’istante in cui ti piacqui,
per la morte che s’appressa,
d’oltraggiar l’Eterno, ah! cessa . . .
mi risparmia un tanto orror . . .

(Entra Miller)

MILLER
Quai grida intesi? Chi veggo? O cielo!

RODOLFO
Chi? L’assassino, misero,
vedi del sangue tuo!

MILLER
Che disse? Io gelo!

LUISA
Padre!

MILLER
Luisa!

RODOLFO
Ma voglio a’ piè colui svenarti . . .

LUISA
Rodolfo . . . arresta . . .
già mi serpeggia la morte in sen . . .

MILLER
La morte! Ah! dite!

RODOLFO
Scampo non resta! Un velen bevve!

MILLER
Figlia! Un velen!

LUISA
Padre, ricevi l’estremo addio,
mi benedici, o padre mio.
La man, Rodolfo . . . sento mancarmi . . .
più non ti scerno . . . mi cinge un vel . . .
Ah! vieni meco, deh! non lasciarmi,
insieme accogliere ne deve il ciel.

MILLER
O figlia, o vita del cor paterno!
Ci separiamo dunque in eterno?
Di mia vecchiezza promesso incanto,
sogno tu fosti, sogno crudel!
No, non è più mio quest’angel santo,
me lo rapisce invido il ciel!

RODOLFO
Ah! tu perdona il fallo mio,
e perdonato sarà da Dio,
ambo congiunge un sol destino,
me pure investe di morte il gelo.
Sì vengo teco, spirito divino,
insieme accogliere ne deve il ciel.

(Luisa muore)

CONTADINI
Profondi gemiti fra queste porte!
Che avvenne?

WALTER
Spenta!

CONTADINI
Dio di pietà!

(Rodolfo scorge Wurm, ch’è rimasto
sulla soglia, afferra velocemente
la spada, e lo trafigge)

RODOLFO
A te sia pena, empio, la morte.

(a Walter)

La pena tua mira!

(Cade morto accanto a Luisa)

WALTER
Figlio!

TUTTI
Ah!

Atril de honor: Tullio Serafin

Como he hecho en otras ocasiones, recuerdo que mi primer recuerdo de una grabación con Tullio Serafin llegó en los primeros años como aficionado a la ópera. Era una versión memorable de “La forza del destino” con Richard Tucker, Maria Callas y Carlo Tagliabue en los roles principales.Gracias a un documental visionado poco después, supe que hubo una relación profesional muy estrecha entre Maria Callas y Tullio Serafin, hasta el punto de ser el director quién ayudó a la soprano en sus primeros pasos en la lírica. Junto con Arturo Toscanini, comparten una época gloriosa entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Es más, Tullio Serafin llegó a ser asistente del propio Toscanini en el teatro milanés en 1901 y estar en la orquesta dirigida por el director parmesano.

Nacido en Rottanova di Cavarzere , al sur de Venecia, en 1878, emigró a Milán con 11 años, donde estudió en el Conservatorio que, durante su período de instrucción, se pasó a llevar el nombre de Giuseppe Verdi- con gran enojo del compositor que aún estaba vivo en esa época de muy finales del siglo XIX. ALlí estudió para tocar la viola, el violín además de composición.En 1898, con el seudónimo de Alfio Sulterni, dirigió la orquesta en “L’elisir d’amore”.Cuatro años más tarde ya lo hizo con su propio nombre.

Pasó a ser asistente del propio Toscanini a dirigir en los teatros más importantes del mundo, destacando además, la sucesión en el cargo de director musical de la Scala de Milán. Milán, Londres, Turín,París le vieron dirigir las orquestas . Nueva York y su Met tardaron un poco más en verlo, tras llegar en 1924.Tras una década en la ciudad norteamericana, su siguiente destino sería la Ópera de Roma(1934-1943). Fue el encargado de dirigir la orquesta del teatro milanés en el concierto tras la reconstrucción del teatro, que sufrió las consecuencias de la II Guerra Mundial. El año 1947 supuso el encuentro con Maria Callas para llevarla a Verona a interpretar “La Gioconda”. La relación laboral fue importante, reconociéndolo así la propia soprano, que comenzaba a dar sus primeros pasos fuera de Grecia.
Pero no es sólo Maria Callas. Tullio Serafin, debido a su gran labor desde el atril, llegó a dirigir desde Enrico Caruso(1908) hasta Joan Sutherland(1959), con lo que imaginen la inmensa cantidad de artistas que han estado sobre el escenario con él dirigiendo la orquesta.

Aparte de un repertorio de óperas que alcanza los 250 títulos, dirigiendo cerca de cincuenta estrenos de compositores del siglo XX. También fue muy importante su paso por los estudios de grabación, especialmente de EMI, bajo la dirección de Walter Legge, productor de música.Si bien las grabaciones no son tantas en comparación con otros grandes directores, sí es importante la calidad que tiene.

Terminamos esta entrada con un documento en el que vemos al maestro en los ensayos del verdiano “Falstaff” y del que lamento que su sonido no sea algo mejor. Sin embargo, creo que es un curioso documento que se puede entender con cierta facilidad a pesar de estar en italiano.

Voces magistrales: Giorgio Zancanaro

Una vez más, vuelvo a apelar ante mis lectores el recuerdo de mis primeros pasos en la ópera. En uno de ellos, la memoria me lleva a una cinta VHS de una colección de ópera que hubo a comienzos de la década de los noventa, al amparo del impresionante éxito de “Los tres tenores”. Aunque ya estaba en marcha, una colección de ópera en casete y CD, se decidió dar también representaciones teatrales a la venta. Una de esas óperas fue “Il trovatore”, desde la “Arena de Verona”, y que contaba con Rosalind Plowright, Fiorenza Cossotto,Franco Bonisolli y Giorgio Zancanaro en los cuatro papeles más conocidos de esta ópera.Con el paso de los años llegaron otras obras como “I vespri siciliani”,”Andrea Chénier” o “Attila”.El recuerdo es de un cantante con buena voz y planta que le ha permitido mostrar mejores capacidades escénicas.

Nacido en Verona en 1939, poco se podía imaginar que su destino iba a estar dirigido al canto En principio, su destino iba más encaminado a ser policia pero decidió formarse en el canto en su ciudad natal. Su triunfo en el concurso de voces verdianas de Busseto en 1970 fue su primer gran éxito pero, sobre todo, su relación con el repertorio verdiano. No obstante, su debut llegó con el rol de Riccardo en “I Puritani” en Mantua. Su evolución ya fue constante aunque tardó su llegada a la mítica Scala milanesa en 1982 con Falstaff y Riccardo Muti en el foso orquestal.

Sus éxitos ya le empezaron a llevar alrededor del mundo. Así, en el mismo 1982 también debutó en el Metropolitan neoyorquino.Forma parte de ese grupo de cantantes que, sin ser del todo mediáticos, se puede esperar de ellos una buena interpretación sobre el escenario. Tras haberlo visto en variadas representaciones, su gran valor es que, personalmente, aporta credibilidad a los roles que lleva a cabo hasta el punto de considerarlo-quizás desde lo emotivo, lo reconozco-uno de los grandes a la altura de Leo Nucci, Renato Bruson o Piero Cappuccilli.


Su repertorio es variado pero Verdi tiene un rol importante, afrontando los principales papeles de barítono en las diferentes óperas verdianas. Pero también destacaría sus incursiones en el verismo(Puccini, Giordano,Mascagni, Leoncavallo) y testimonialmente en el belcanto(el “Guillermo Tell” rossiniano, el Riccardo de “I puritani” o el Enrico de “Lucia di Lammermoor),etc. En el aspecto discográfico y audiovisual, destaca una buena cantidad de discos, si bien no es de los que más destaque en esa faceta.

Momentos memorables: Lunge da lei…De miei bollenti spiriti

La traviata es una ópera que podríamos considerar muy completa en instantes dignos de ser valorados. Ya aquí se han tratado algunos de ellos:el preludio,el brindis, las arias de Violetta en el primer y último acto, la de Giorgio Germont en el segundo acto o el concertante final de dicho acto. Seguramente, aún faltan otros como el “Parigi o cara” del tercer acto, el final de la ópera o el pequeño dueto de Violetta y Alfredo. Todo lo que convierte a “La traviata” como una de las ópera más populares. Es llamativo pensar que esta ópera fracasó en su primer estreno en 1853, aunque en muchos aspectos se debió a factores lejos de la propia composición(por ejemplo, una mala elección de cantantes).

Lo había logrado Alfredo. Había conseguido separar a Violetta de su pasado de cortesana, a pesar de las dudas de ella. Pero la conversación con Annina, criada de su amada, le revela que ella está vendiendo sus bienes para vivir en las afueras.Esa felicidad por vivir juntos, irónicamente, empieza a romperse en ese momento. Ofendido por esa verdad dolorosa, clama ese honor que luego le aparecerá en el citado concertante.

Consta esta escena inicial del segundo acto de un recitativo, aria, breve diálogo con Annina y, sobre todo, la cabaletta “O mio rimorso, o infamia”. Quizás por el tema de un amor cuasi celestial, el recitativo y la aria son asumidos prácticamente por los instrumentos de cuerdas, con escasas aportaciones de los instrumentos de viento madera(fagot y clarinete) y metal(tromba), ya que la pretensión es mostrar la alegría de la vida casi conyugal. Sin embargo, la diferencia sustancial llega en la cabaletta donde, prácticamente, los instrumentos de viento de la orquesta van a ayudar a crear esa atmósfera de persona ofendida en su honor.

Aria:“Lunge da lei…De miei bollenti spiriti”

ALFREDO
(deponendo il fucile)
Lunge da lei per me non v’ha diletto!
Volaron già tre lune
Dacchè la mia Violetta
Agi per me lasciò, dovizie, onori,
E le pompose feste
Ove, agli omaggi avvezza,
Vedea schiavo ciascun di sua bellezza
Ed or contenta in questi ameni luoghi
Tutto scorda per me. Qui presso a lei
Io rinascer mi sento,
E dal soffio d’amor rigenerato
Scordo nè gaudi suoi tutto il passato.
De’ miei bollenti spiriti
Il giovanile ardore
Ella temprò col placido
Sorriso dell’amore!
Dal dì che disse: vivere
Io voglio a te fedel,
Dell’universo immemore
Io vivo quasi in ciel.

Scena Seconda

(Detto ed Annina in arnese da viaggio.)

ALFREDO
Annina, donde vieni?

ANNINA
Da Parigi.

ALFREDO
Chi tel commise?

ANNINA
Fu la mia signora.

ALFREDO
Perchè?

ANNINA
Per alienar cavalli, cocchi,
E quanto ancor possiede.

ALFREDO
Che mai sento!

ANNINA
Lo spendio è grande a viver qui solinghi

ALFREDO
E tacevi?

ANNINA
Mi fu il silenzio imposto.

ALFREDO
Imposto! or v’abbisogna?

ANNINA
Mille luigi.

ALFREDO
Or vanne andrò a Parigi.
Questo colloquio ignori la signora.
Il tutto valgo a riparare ancora.

(Annina parte.)

Scena Terza

ALFREDO
(solo)
O mio rimorso! O infamia
E vissi in tale errore?
Ma il turpe sogno a frangere
Il ver mi balenò.
Per poco in seno acquetati,
O grido dell’onore;
M’avrai securo vindice;
Quest’onta laverò.

Momentos memorables: Giorno di pianto

Aunque Giuseppe Verdi ya había cogido una fama merecida, siguió buscando entre las pasiones humanas para dotarlas de música. También exploró en diferentes actitudes humanas, entre las que destaca la relación del padre con el hijo como hemos comentado varias veces con ocasión de las óperas de Verdi y su propia situación personal. En “I vespri siciliani” la situación es complicada porque, entre el padre y el hijo no hay situación de afinidad desde el principio pero, desde el momento en que Arrigo sabe que el gobernador de la isla, el malvado Monforte, es su padre cambia alguna de sus actitudes hacia él, destacando el hecho de desvelarle la trama que debía acabar en magnicidio en la fiesta(acto III), sólo por el hecho de proteger al padre, a pesar de la tirantez que hay en los sicilianos, dirigidos por Procida. Situación que veremos igualmente al final de la ópera. Para más inri, este hecho de la revelación lleva a Elena, su enamorada, a la prisión, camino del patíbulo, pues ella ha sido una de las personas que habían intentado matar a Monforte. Maldecido por los suyos por haber impedido el magnidio, agobiado por un lazo cruel como es su parentesco con el odiado gobernador. En este momento, es cuando Arrigo se siente compungido por el dolor de un desprecio cuando era el amor lo que debía haber entre él y Elena.

Tiene dos partes estructuradas y perceptibles. En una más lírica, que viene de un recitado(È di Monforte il cenno”), donde Arrigo muestra su dolor y pesar por la felicidad del pasado, turbada por un presente en el que el amor se ha transformado en repudio mientras que los instrumentos de viento madera van dejando, nota a nota,la influencia del apagado estado de ánimo del personaje; en la segunda parte, más movida, donde se espera la pronta llegada de Elena ante él, donde el remordimiento le lacera hasta el punto de desear la muerte(“la morte è men crudel del tuo sprezzo”) y que, siendo sinceros, es el que hace recomendable para disfrutar de esta aria.

Aria: Giorno di pianto

ARRIGO

Giorno di pianto,
di fier dolore!
Mentre l’amore sorrise a me,
il ciel dirada
quel sogno aurato,
il cor piagato
tutto perdè!
De’ loro sdegni crudo
il pensiero
fa in me più fiero
l’atro dolor!
Il tuo disprezzo, Elena mia,
è cruda,
è ria pena al mio cor!

(Odi attentamente)

Chi vien? Io tremo!
Appena, ahimè, respiro!
È dessa!
A maledirmi ella s’appresta!
A maledirmi! A maledirmi!
Ah, di terror io tremo!
Tutto ahi,
tutto or m’abbandona!
Grazia, deh, grazia, perdono,
pietade, mio bene, perdono!
Tutto or m’abbandona, ecc.
La morte è men crudel,
è men crudel
del tuo sprezzo!

Momentos memorables: Per me è giunto il dì supremo/O Carlo ascolta

Aunque está pendiente de tratar el célebre dúo de la amistad del infante Don Carlos(hijo de Felipe II) y el Marqués de Posa en el segundo acto, quiero destacar esta escena de la ópera de Giuseppe Verdi, por el lirismo del aria, también por su significado porque, como indicaré en un futuro no muy lejano, si Yago es la perversión y la maldad, Rodrigo (o Posa) es la lealtad con mayúsculas, incluso en momentos en los que el infante no lo entiende y le cree desleal. El desarrollo de la ópera hace que el propio Posa se vea inmerso en el conflicto de Flandes, aunque para ello también haya “absorbido” todas las culpas que podían recaer sobre el propio infante desafortunado y que, en la realidad, falleció encarcelado por su padre a los 23 años(1545-1568).

Una escena en la que se percibe belleza incluso en un momento como el “Per me è giunto il dì supremo” en el que los violines van aportando cierto ritmo tenue.Donde lo importante, sin duda, es el mensaje que el marqués le da al infante y donde los instrumentos de viento madera intervienen en momentos determinados y, en especial, ese “estremo spiro lieto” en el que acompañan fielmente al marqués. En el diálogo de ambos, se pasa de la agitación al pizzicato de la salvación de Flandes. El lirismo llega, sin duda, a través del uso del arpa y que es lo que va a darle sentido(“Io morrò ma lieto in cor”) y que culmina en el manejo de la orquesta en el “di me non ti scordar”.

Escena y aria

Rodrigo

Per me giunto è il dì supremo,
no, mai più ci rivedrem;
ci congiunga Iddio nel ciel,
Ei che premia i suoi fedel.
Sul tuo ciglio il pianto io miro
lagrimar così, perchè?
No, fa cor, l’estremo spiro
lieto è a chi morrà per te.
No, fa cor, ecc

Carlo (tremando)
Che parli tu di morte?

Rodrigo
Ascolta, il tempo stringe
Rivolta ho già su me
la folgore tremenda!
Tu più non sei oggi il rival del Re..
Il fiero agitator delle Fiandre… son io!

Carlo
Chi potrà prestar fè?

Rodrigo
Le prove son tremende!
I fogli tuoi trovati in mio poter..
della ribellion testimoni son chiari.
E questo capo
al certo a prezzo è messo già.
(due uomini discendono la scalinata della prigione. Uno d’essi è vestito dell’abito di Sant’Uffizio; l’altro è armato d’un archibugio. Si fermano un momento e si indicano Don Carlo e Rodrigo che non li vedono)

Carlo
Svelar vo’ tutto al Re.

Rodrigo
No, ti serba alla Fiandra,
ti serba alla grand’opra,
tu la dovrai compire.
Un nuovo secol d’ôr rinascer tu farai;
regnare tu dovevi, ed io morir per te.
(un colpo di fucile)

Carlo
Ciel! la morte! per chi mai?

Rodrigo
(ferito mortalmente)
Per me!
La vendetta del Re, tardar non potea!
(cade nelle braccia di Carlo smarrito)

Carlo
Gran Dio!

Rodrigo
O Carlo, ascolta.. La madre t’aspetta
a San Giusto doman tutto ella sa…
Ah! la terra mi manca.. Carlo mio,
a me porgi la man!..

Io morrò, ma lieto in core,
che potei così serbar
alla Spagna un salvatore!
Ah!.. di me.. non ti scordar!

Regnare tu dovevi,
ed io morir per te.
Ah! la terra mi manca..
la mano a me… a me.
Ah! salva la Fiandra…
Carlo, addio! Ah!…