Momentos memorables: In questa reggia

Que la ópera es una unión de música y texto-en este caso, teatral-es sabido. En algunos casos, el conjunto melódico se potencia sobre el texto(aunque hay varios compositores que logran ese efecto, destacaría a Richard Wagner por su capacidad de lograr que se genere, desde el foso de la orquesta, un ambiente que envuelve al cantante; en otros,la música cede la importancia a lo que se cante (podíamos indicar, por ejemplo, el célebre “bel canto”, donde el cantante debe mostrar sus cualidades técnicas, que es lo que hará que se lleve el merecido aplauso o la más cruel crítica.

Pero, señores, llegamos a esta aria y vemos que la melodía es perfecta para describir el estado de Turandot a lo largo de su intervención(recuerdos, dolor, ira); que el texto escrito por Giuseppe Adami y Renato Simoni está plasmado de un modo que va in crescendo y, por supuesto, una intervención creíble de la soprano(en este caso, destacamos la figura de Eva Marton que ha llevado a la perfección este papel

La trama es sabida. Turandot es una princesa china que ha establecido lo siguiente: el que se quiera casar con ella debe pasar por tres enigmas, el acierto supone el premio de un matrimonio futuro imperial…o la muerte del candidato si sólo falla uno. Lo que nos puede parecer, en principio, algo muy trivial, chocante deja de serlo al entenderla: el recuerdo de su abuela, arrastrada por un extranjero tras ser vencido el reino, el dolor cargado de ira hace que insista en ese “Nadie me tendrá jamás” y, sobre todo, en ese “Non tentar la fortuna” para que nadie se siga arriesgando. Sin embargo, ese principe desconocido supera las tres pruebas y es cuando la ópera coge otro cariz, cuando el enigma se le vuelve en contra a Turandot.

En sí es una aria que va desde una melodía “lígera” al principio, pausada con breves intervenciones de los instrumentos de viento madera(fagot, oboe, clarinete,etc) para incidir en las partes más dolorosas de la narración, pero que coge fuerza cuando ese recuerdo, esa voz de su abuela le lleva a imponerse(y ya es difícil)a la propia orquesta con ese desgarrador “mai nessun m’avrà”. Si le añadimos la intervención del príncipe desconocido como respuesta, tenemos una escena que se interioriza en el espectador.

Aria: In questa reggia

TURANDOT
In questa Reggia,
or son mill’anni e mille,
un grido disperato risonò.
E quel grido,
traverso stirpe e stirpe
que nell’anima mia si rifugiò!
Principessa Lo-u-Ling,
ava dolce e serena che regnavi
nel tuo cupo silenzio
in gioia pura,
e sfidasti inflessibile e sicura
l’aspro domino,
oggi rivivi in me!

FOLLA
Fu quando il Re dei Tartari
le sette sue bandiere dispiegò.

TURANDOT
Pure nel tempo
che ciascun ricorda,
fu sgomento e terrore
e rombo d’armi.
Il regno vinto! Il regno vinto!
E Lo-u-Ling, la mia ava,
trascinata
da un uom come te, come te
straniero,
là nella notte atroce
dove si spense la sua fresca voce!

FOLLA
Da secoli ella dorme
nella sua tomba enorme.

TURANDOT
O Principi,
che a lunghe carovane
d’ogni parte del mondo
qui venite a gettar
la vostra sorte,
io vendico su voi, su voi,
quella purezza,
quel grido e quella morte!
Quel grido e quella morte!
Mai nessun m’avrà!
Mai nessun, nessun m’avrà!
L’orror di chi l’uccise
vivo nel cuor mi sta.
No, no! Mai nessun m’avrà!
Ah, rinasce in me l’orgoglio
di tanta purità!
Straniero! Non tentar la fortuna!
Gli enigmi sono tre,
la morte una!

CALAF
No, no!…
Gli enigmi sono tre,
una è la vita!

TURANDOT
No! No!…
Gli enigmi sono tre,
la morte una!

CALAF
Gli enigmi sono tre,
una è la vita!

Atril de honor: Erich Leinsdorf

Estamos, en esta ocasión, con un director de orquesta que, en su infancia, debió de huir de Austria por los acontecimientos que se dieron con el ascenso al poder de Adolf Hitler en Alemania. De orígenes judíos, Erich Leinsdorf y familia acabaron cruzando el Atlántico para llevar allí su vida.

Nacido en 1912, su vocación por la música desde pequeño le llevó a aprender a interpretar con un violoncelo, composición y piano, llegando a ser acompañante de cantantes. Estudió dirección de orquesta en el Mozarteum de Salzburgo y también en Viena. Estuvo de asistente de un grande como Toscanini en el Festival de Salzburgo.

La mencionada llegada al poder de Hitler y su preocupación por ser perseguido le llevó, afortunadamente con unos serios fundamentos musicales, a Estados Unidos, donde llegó como director asistente al Metropolitan neoyorquino.Durante tres años estuvo al cargo pero la Orquesta de Cleveland pero sus obligaciones con el ejército norteamericano(fue nacionalizado en 1942) impidieron mayor presencia del director, no siendo renovado.Entre 1947 y 1955 estuvo en la Rochester Philarmonic Orchestra-no sin ganarse unos cuantos enemigos- y en la New York City Opera. Durante siete años estuvo en la Boston Symphony Orchestra(1962-1969).

De la época de Boston llegaron varias de sus grabaciones con RCA. Durante cerca de dos décadas fue dirigiendo orquestas como invitado, incluyendo un paso de dos años por Cleveland(1982-1984) o su salida de Israel días previos a la Guerra de los Seis días. Tuvo la oportunidad de dirigir en toda una institución operística como es el Festival de Bayreuth.

Terminamos una vez más, en el caso del director de orquesta, con un vídeo que nos muestra su faceta de dirección durante los ensayos, donde explica con aparente tranquilidad las mejoras que considera idóneas en la interpretación de la obra. También recordamos aquí su intervención un 22 de noviembre de 1963 en Boston, cuando anunció el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y su anuncio de interpretar la marcha funeraria,en la tercera sinfonía de Beethoven.

Atril de honor: Tullio Serafin

Como he hecho en otras ocasiones, recuerdo que mi primer recuerdo de una grabación con Tullio Serafin llegó en los primeros años como aficionado a la ópera. Era una versión memorable de “La forza del destino” con Richard Tucker, Maria Callas y Carlo Tagliabue en los roles principales.Gracias a un documental visionado poco después, supe que hubo una relación profesional muy estrecha entre Maria Callas y Tullio Serafin, hasta el punto de ser el director quién ayudó a la soprano en sus primeros pasos en la lírica. Junto con Arturo Toscanini, comparten una época gloriosa entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Es más, Tullio Serafin llegó a ser asistente del propio Toscanini en el teatro milanés en 1901 y estar en la orquesta dirigida por el director parmesano.

Nacido en Rottanova di Cavarzere , al sur de Venecia, en 1878, emigró a Milán con 11 años, donde estudió en el Conservatorio que, durante su período de instrucción, se pasó a llevar el nombre de Giuseppe Verdi- con gran enojo del compositor que aún estaba vivo en esa época de muy finales del siglo XIX. ALlí estudió para tocar la viola, el violín además de composición.En 1898, con el seudónimo de Alfio Sulterni, dirigió la orquesta en “L’elisir d’amore”.Cuatro años más tarde ya lo hizo con su propio nombre.

Pasó a ser asistente del propio Toscanini a dirigir en los teatros más importantes del mundo, destacando además, la sucesión en el cargo de director musical de la Scala de Milán. Milán, Londres, Turín,París le vieron dirigir las orquestas . Nueva York y su Met tardaron un poco más en verlo, tras llegar en 1924.Tras una década en la ciudad norteamericana, su siguiente destino sería la Ópera de Roma(1934-1943). Fue el encargado de dirigir la orquesta del teatro milanés en el concierto tras la reconstrucción del teatro, que sufrió las consecuencias de la II Guerra Mundial. El año 1947 supuso el encuentro con Maria Callas para llevarla a Verona a interpretar “La Gioconda”. La relación laboral fue importante, reconociéndolo así la propia soprano, que comenzaba a dar sus primeros pasos fuera de Grecia.
Pero no es sólo Maria Callas. Tullio Serafin, debido a su gran labor desde el atril, llegó a dirigir desde Enrico Caruso(1908) hasta Joan Sutherland(1959), con lo que imaginen la inmensa cantidad de artistas que han estado sobre el escenario con él dirigiendo la orquesta.

Aparte de un repertorio de óperas que alcanza los 250 títulos, dirigiendo cerca de cincuenta estrenos de compositores del siglo XX. También fue muy importante su paso por los estudios de grabación, especialmente de EMI, bajo la dirección de Walter Legge, productor de música.Si bien las grabaciones no son tantas en comparación con otros grandes directores, sí es importante la calidad que tiene.

Terminamos esta entrada con un documento en el que vemos al maestro en los ensayos del verdiano “Falstaff” y del que lamento que su sonido no sea algo mejor. Sin embargo, creo que es un curioso documento que se puede entender con cierta facilidad a pesar de estar en italiano.

Atril de honor: Arturo Toscanini

Entonces,Toscanini, dejó la batuta y paró a la orquesta para,después, darse la vuelta y dirigirse al público que asistía al estreno mundial de “Turandot” en la Scala de Milán. Era la primera representación de esta ópera que ya contaba con el hecho de ser póstuma. La muerte de Giacomo Puccini dos años antes daba,además, cierta dosis de morbo.Tras la muerte en escena del personaje de Liù, unos pocos compases después, daba fin a la representación en el punto en el que lo dejó Puccini.Era el mejor homenaje.En las siguientes representaciones ya terminaba la ópera,finalizada por Franco Alfano. Tenía el director de orquesta cerca de 60 años…y un prestigio ganado de más de 40 de esos años. A caballo entre dos siglos, vivió la edad de oro de la ópera y pudo inmortalizar su trayectoria como director de orquesta: pudo dirigir el estreno de óperas importantes y, con el paso de los años del siglo XX dejar registrados discografía para llegar a las siguientes generaciones. La hijastra de Puccini, Fosca Crespi Puccini contó el estreno de Turandot, comentando ese momento impactante por la conmoción y como la familia se fue a abrazar a Toscanini y agradecerle las palabras.

Nacido en 1867 en Parma, su interés por la música le llevó a obtener una beca para tocar el violencelo en el Conservatorio, además de composición y formar parte de una orquesta del Teatro Regio de su ciudad natal. Con 19 años, un hecho accidental le puso en un atril a dirigir a los que eran sus compañeros de la orquesta. Prácticamente, su vida fue intensa. Con 31 años ya era director de la Scala de Milán hasta 1907, volviendo luego entre 1921 y 1929. Entre medias, dirigió el Metropolitan neoyorquino entre 1908 y 1915. Mirando las fechas, uno puede llegar a ver que estuvo donde el destino le hizo más grande. Así, fue director de orquesta en el estreno de óperas tales como I Pagliacci(1892), La Bohème(1896), La fanciulla del West(1910) Turandot(1926) entre otras. Sorprende que, consu historia en el atril, estuviera pocas veces en todo un festival emblemático como Bayreuth(1930-31).

A partir de la tercera década del siglo XX llegó la parte complicada de la existencia de Toscanini. Evitando los regímenes establecidos en Europa-sobre todo en Italia y Alemania-, encaminó su destino hacia Estados Unidos donde ya dirigía la New York Philarmonic(1928-1936). Entre 1937 y 1954, la unión que permitió mantener para la historia el nombre de Toscanini y las presentes y futuras generaciones: dirige la Orquesta Sinfónica de la cadena NBC y graba con ella varios programas, también con RCA Victor.De ahí, la discografía y los vídeos que se han podido vincular en esta entrada. Volvió a Italia en 1946 aunque alternó con Estados Unidos, donde hizo sus últimos conciertos, siendo el último en 1954, a la edad de 87 años. Murió tres años después, en 1957.

Aparte del capítulo mencionado del estreno de Turandot, otro episodio importante y relevante fue su presencia en 1901, en el acto de traslado de los cuerpos de Giuseppe Verdi y Giuseppina Strepponi a la Casa de Riposo de Musicisti en la capital lombarda, donde dirigió a alrededor de 120 músicos y 900 voces en un inconmesurable “Va pensiero”. El destino ligó a Toscanini con dos grandes como Verdi y Puccini.

Momentos memorables: Tu, che di gel sei cinta

Aunque forma parte de una escena en la que sigue siendo protagonista Liù, esta pequeña aria final son las últimas notas que compuso Giacomo Puccini para la ópera Turandot. La muerte del compositor en Bruselas dejó sin concluir la ópera y fue Franco Alfano quien terminó la ópera. Estrenada en 1926, Toscanini decidió, desde el podio del director, finalizar la ópera en el momento en el que murió el compositor. La escena, argumentalmente, es conocida. Tras el acertijo de Calaf a Turandot(“dime mi nombre antes del alba, y a la alba moriré”, ya que nadie, en ese momento, sabe el nombre del extranjero desconocido que, al final, sí lo acaba revelando a la princesa), encuentran a Liù y Timur rondando y forzándolos a que revelen el nombre. Liù se niega a decirlo entre tormentos. Sorprendida Turandot por el sacrificio de Liù, puedo afirmar que la joven, esclava y sirvienta de un ciego Timur, un destronado rey tártaro, es la que comienza a “descongelar” a la gélida(y ciertamente caprichosa) princesa. El segundo sacrificio-el del propio Calaf quien, desquiciado por ella, revela su nombre- explica, sin duda, el bello final, cuando Turandot acaba revelando otro nombre diferente…”il suo nome è amore”.

La gravedad del asunto es tal-Liù sabe que la única manera de salvar a Calaf es con su sacrificio, un sacrificio de amor- que la música que le acompaña en las primeras notas es la instrumentación de viento(especialmente, el fagot y el oboe). Cuando ella revela su intención(antes de esta aurora, cierro los ojos para que él viva aún), el pizzicato de los violonchelos se van incorporando para darle ese sentimiento que nos acompañará, con más intensidad, en la repetición de estas mismas frases. Los instrumentos de cuerda van a aportar, ahí, más dramatismo mientras los de viento-madera van a seguir la melodía de la aria y que nos dejará con cierto sabor amargo por el final, donde esos tres calderones finales(incluso para Liù) van a terminar con el suicidio de la joven ante la sorpresa del pueblo, Turandot y Calaf, aterrado.

Aria: Tu, che di gel sei cinta
LIÙ
Sì, Principessa, ascoltami!
Tu che di gel sei cinta,
da tanta fiamma vinta,
l’amerai anche tu!
Prima di questa aurora,
io chiudo stanca gli occhi,
perchè egli vinca ancora…
Per non… per non vederlo più!
Prima di questa aurora,
io chiudo stanca gli occhi
per non vederlo più!
FOLLA
Parla! Parla!
Il nome! Il nome!

CALAF
Ah! Tu sei morta, tu sei morta,
o mia piccola Liù!

TIMUR
Liù! Liù! Sorgi! Sorgi!
È l’ora chiara d’ogni riveglio!
È l’alba, o mia Liù…
Apri gli occhi, colomba!

PING
Alzati, vecchio! È morta!

TIMUR
Ah! Delitto orrendo!
L’espieremo tutti!
L’anima offesa,
l’anima offesa si vendicherà!