Momentos memorables: Minnie, dalla mia casa son partito

Hay villanos y villanos en el mundo de la ópera. De algunos, uno busca el porqué de su maldad para encontrar a alguien perverso(Iago); de otros, el tema es más complejo porque detrás hay su propio dolor. Un ejemplo de ello es este Jack Rance, el sheriff enamorado de Minnie. En unas pocas líneas, Puccini nos muestra un perfil a la perfección de una persona envenenada, amargada. Su amor no correspondido va a hacer que la trama se complique cuando, por su labor de sheriff, pretenda ir a la caza del bandolero Ramerrez, más conocido por el nombre de Dick Johnson, la persona que Minnie ha sido capaz de tenerlo escondido. Rance no es el perverso Barón Scarpia(el malvado jefe de policia romano en Tosca), su maldad puede ser la misma pero en esta aria nos revela su sufrimiento, muy alejado de aquella soberbia. Donde allá hay cierta antipatía, con Rance siento una especie de compasión porque, en su tosquedad, no logra mostrar afecto y sí un desagradable desacierto(por un beso tuyo doy un tesoro) que ella, al replicarle con la bella historia de amor de sus padres, le traslada que su demostración de amor, aparte de errado(él estaba casado) acaba siendo zafia(“Poesia”, en un tono de quien no tiene esa capacidad, a la hora de responder a la bella frase de Minnie “el amor es otra cosa).

La aria es sencilla pero ahí radica su belleza. Una melodía al servicio de un dolor de una persona que ha visto transcurrir su vida entre las cartas, la fiebre del oro pero en la que nunca ha sentido el amor “ ninguna cosa nunca le ha dado placer”. Minnie, que ha atraído a todos los hombres de la taberna por su forma de ser, ha supuesto un nuevo sueño que ella no duda en apaciguar con su forma de sentir el amor, muy distante a él. Bajo un juego en el que los instrumentos de cuerda van a dar rienda a la melodía del sentimiento mientras los de viento-madera(y en menor medida los de metal) van a acentuar esos momentos descorazonadores que va a transmitir el personaje de Rance, esa sensación de soledad, de tristeza hasta terminar en esa fase final, en ese “Or per un bacio tuo getto un tesoro” en el que la orquesta culmina el deseo del sheriff por lograr un beso que ella se niega a dar. Es una pequeña aria, breve, pero que sobrecoge.

Aria: Minnie, dalla mia casa son partito

RANCE
Minnie, dalla mia casa son partito,
ch’è là dai monti, sopra un altro mare:
non un rimpianto, Minnie, m’ha seguito,
non un rimpianto vi potea lasciare!
Nessuno mai mi amò, nessuno ho amato,
nessuna cosa mai mi diè piacere!
Chiudo nei petto un cuor di biscazziere,
amaro e avvelenato,
che ride dell’amore e del destino:
mi son messo in cammino
attratto sol dal fascino dell’oro…
È questo il solo che non m’ha ingannato.
Or per un bacio tuo getto un tesoro!

Momentos memorables: Recondita armonia

Tosca es, posiblemente, una de las mejores óperas que compuso Giacomo Puccini y eso que las otras son también de enjundia(Manon Lescaut, La bohème, Madama Butterfly, Turandot, por no hablar de otras un poco menos conocidas para el público). Aquí, en esta sección, ya hemos tratado el Vissi d’arte o E lucevan le stelle. En esta ocasión, os traigo unas pinceladas-nunca mejor dicho cuando tratamos del aria del pintor Mario Cavaradossi en su primera intervención- con esta “Recondita armonía” en la que aparece una frases aparte del sacristán, ante la mirada del cuadro que está retratando. Suele ser habitual en las galas líricas y es ampliamente reconocida fuera de los escenarios.

Recondita armonia nos conduce al personaje del pintor, Cavaradossi, enamorado de su Floria Tosca, un mujer que es cantante, pía… y celosa. Es más, el malvado Barón Scarpia, jefe de la policia romana, pretende incitarle, cual Yago, los celos para que ella delate a su Mario, sospechoso de haber escondido a un preso político(Angelotti). Sin embargo, esta aria, al estar al principio nos predispone, como se dice, al “buen rollo”.En estas sencillas líneas, Mario pone en una balanza a su amada Tosca y la María Magdalena que está dibujando en la iglesia(para más inri, coge, de modelo de inspiración, a una mujer que acaba siendo la hermana de ese preso que antes mencionábamos): una es morena, otra es rubia; una tiene los ojos negros, otra los ojos azules mas la balanza está desequilibrada porque, como Cavaradossi dice…”mi pensamiento , Tosca, eres tú”.

Para analizarlo músicalmente, haríamos bien en ir unos compases más atrás, a ese “Dammi i colori” en el que la flauta es la guía que nos llevará a la aria(más bien estaríamos hablando de dos grupos de flauta), clarinete en si bemol y arpa. A grandes rasgos,sin incidir en el detalle minúsculo. Diría que las primera estrofa(Recondita armonia…l’ardente amante mía) domina los instrumentos de cuerda. En la segunda estrofa(E te, beltade ignota…Tosca ha l’occhio nero) acaba siendo seducida por el melódico sonido de las cuerdas del arpa mientras los instrumentos de viento(sea madera, sea metal) se van posicionando poco a poco para la tercera estrofa(L’arte nel suo mistero…Tosca, sei tu), donde dos grupos de flautas comienzan a coger protagonismo hasta que, al final, la orquesta nos lleva desde apaciguado inicio hasta el final concluyente, bello, impresionante.

La escena elegida en el vídeo es de una versión interpretada por Plácido Domingo, Hildegard Behrens y Cornell McNeil en los tres principales roles.

Aria: Recondita armonia

Recondita armonia
di bellezze diverse!…
È bruna Floria,
l’ardente amante mia…

SAGRESTANO
(a mezza voce, come brontolando)
Scherza coi fanti
e lascia stare i santi!

(s’allontana per prendere l’acqua
onde pulire i pennelli)

CAVARADOSSI
E te, beltade ignota,
cinta di chiome bionde!
Tu azzurro hai l’occhio,
Tosca ha l’occhio nero!

SAGRESTANO
(ritornando dal fondo e sempre
scandalizzato:)
Scherza coi fanti
e lascia stare i santi!

(riprende a lavare i pennelli)

CAVARADOSSI
L’arte nel suo mistero
le diverse bellezze insiem confonde;
ma nel ritrar costei
il mio solo pensiero,
il mio solo pensiero,
Tosca, sei tu!