Sobre la ópera:Veinte años del Teatro Real

Marc Piollet quizás sepa la efeméride cuando coja la batuta el próximo 11 de octubre de 2017. Lo más posible es que, desde la dirección del Teatro Real, se le comente que veinte años antes se abrieron las puertas del nuevo recinto operítisco de referencia en el mundo de la ópera. El incendio que sufrió el Gran Teatro del Liceu en 1994 había dejado a España sin un lugar cumbre en el mundo de la ópera hasta este estreno que, en cierto sentido, era una reinauguración ya que el Teatro Real existía desde mediados del siglo XIX-aunque la primera piedra se puso en 1818, la construcción se prolongó,entre interrupciones, hasta 1850- pero que, para unas pocas generaciones de madrileños, sólo fue una sala de conciertos.

El primer periplo del Teatro Real duró entre 1850 y 1925 y tuvo sus luces y sus sombras. Estuvo en manos públicas pero también privadas y gozó de los grandes cantantes de la época. Tuvo, por ejemplo, el triste honor de ser el último escenario que pisó el gran tenor navarro Julián Gayarre antes de morir unos días después. Aquella representación de “Los pescadores de perlas”, de Georges Bizet quedará en el recuerdo.Pero, independientemente de eso, tuvo su estrella y vio a los grandes cantantes de la época…hasta que llegó 1925,año en el que se dictaminó por la autoridad el cierre del teatro madrileño por problemas de estructura que hacían temer un peligroso accidente.

Durante cuarenta años de visicitudes, dificultades varias, el recinto estuvo cerrado por obras. Se procedió a reformarlo de arriba a abajo. Se abrieron las puertas en 1966 con un concierto en el que estuvo el Orfeon Donostiarra y la Orquesta Nacional. Durante más de dos décadas cumplió con su faceta de auditorio y sede del Real Conservatorio Superior de Música. Como anécdota, fue sede del concurso de Eurovisión en 1969 en la única emisión efectuada desde España. A partir de 1988 ya se procedió a cerrar el Teatro Real para darle la fisonomía requerida para poder representar óperas

El 11 de octubre de 1997 volvía a abrir sus puertas con una ambiciosa temporada con algunas primeras figuras.Durante todo este tiempo se han ido representando óperas conocidas, otras desconocidas tuvieron la opciòn de ser mostradas sobre el escenario, por no hablar de algunos estrenos mundiales como “Brokeback mountain”, de Charles Wourinen,etc. Ha tenido la posibilidad de ver a Plácido Domingo en sus facetas de tenor, barítono y director de orquesta. Desde 2013 cuenta con Joan Matabosch como director artístico, quien ya ejerciera este cargo en el Gran Teatre del Liceu desde 1997. Para terminar el artículo os dejamos el tráiler de esta temporada y su programación.

Atril de honor: Jesús López Cobos

Desde que dedique un artículo de esta sección a Rafael Frühbeck de Burgos no había escrito nada sobre otros directores de orquesta españoles.Hace tiempo que tenía en mente hacer uno dedicado a Jesús López Cobos, unos de esos directores que han tenido que hacerse un nombre fuera de España para que también fuera conocido aquí, más cuando el apellido Cobos iba a acompañado también a otro director que, siendo bueno, se había dedicado a una promoción de la música clásica por otra vía.

De vocación tardía para la dirección de orquestas, el director confiesa que su primera escuela fue el seminario donde estudió siete años, donde vivió de primera mano la fascinación por la música gregoriana y polifonía.Estudió filosofía y letras en la Universidad Complutense(tras empezar en Granada). Ya allí empezó a estar en el coro donde acabó asumiendo roles de dirección hasta entrar en el conservatorio durante dos años. En su recorrido formativo hay dos personas como Franco Ferrara en Milán y Swarowsky en Viena hasta titularse en 1966.Su debut llegó en 1969 en el Teatro de la Fenice con “La flauta mágica”.Durante esa época recibió el premio Besançon de jóvenes directores de orquesta en 1968.

Su periplo ha tenido dos roles: ha sido elegido como director invitado para varias orquestas a lo largo del mundo pero, también, ha ejercido sus funciones como director musical de varias orquestas durante periplos largos e, incluso, compaginarlos. Así, entre 1981 y 1990 fue director general de la Música de la Ópera de Berlín, entre 1986 y 2001 en la Orquesta Sinfónica de Cincinnati, sin olvidar la Orquesta de Cámara de Laussane o la consideración de principal director invitado(1981-1986) de la London Philarmonic Orchestra. También en España tuvo reconocimiento con la Orquesta Nacional de España entre 1984 y 1989 o la dirección musical durante siete años(2003-2010) del Teatro Real, junto a la dirección de la Orquesta Sinfónica de Madrid.


Así pues, durante más de cuatro décadas, ha estado en los podios de la mayoría de teatros, ha dirigido varias orquestas y ha dejado un buen repertorio de grabaciones de óperas así como algunos recopilatorios de interés empezando por una grabación de la obra de Falla, “El sombrero de tres picos” en 1987. Recibió varios premios honoríficos entre los que destaca el “Príncipe de Asturias” en 1981, Medalla de Bellas Artes en 2001 pero, sobre todo para él, director emérito de la Cincinnati Symphonic Orchestra.

Terminamos esta entrada con los dos clásicos. Por un lado, recomendarles el acceso a su página web oficial donde podrán profundizar más en la figura de este director; por otro lado, invito a que vean una conferencia que dio hace dos años y que contiene mucho de su carrera músical pero también personal con una serie de anécdotas que, tomadas de primera mano del propio director, forman parte de su historia.