Voces magistrales: Daniela Dessì

El pasado sábado 20 se anunciaba el triste fallecimiento de Daniela Dessì, la soprano genovesa que se había hecho un nombre y un prestigio entre los aficionados a la ópera. Era admirable como llevaba la relación profesional-afectiva con el tenor Fabio Armiliato. Fruto de ello encontramos gran cantidad de recitales y representaciones en las que ambos fueron protagonistas.

Nacida en Génova en 1957, estudió canto y piano en el Conservatorio “Arrigo Boito” de Parma y se especializó en canto de cámara en Siena. En 1980 debutó en la ópera con “La serva padrona”, de Pergolesi. Finalista en un concurso de nuevas voces llevado a cabo por la RAI, su camino despegó desde ese momento.

Desde comienzos de los años 80 hasta la actualidad fue creciendo su nivel de trabajo, reclamada en los mejores teatros y por los directores de más prestigio destacando, por encima de todos, su trabajo con Riccardo Muti en la Scala de Milán.Pero fueron bastantes las representaciones de gran mérito(por ejemplo, representar en una noche los tres papeles de soprano de Il trittico), sus notables presencias sobre el escenario. Su muerte nos deja esa duda sobre cuál hubiera sido el devenir musical e interpretativo de Daniela Dessì, de la que se ha valorado su capacidad de “actriz” sin dejar de tener en cuenta su voz y su fuerte personalidad.

Su repertorio fue extenso, cerca de setenta personajes aunque pudo interpretar esos grandes roles famosos(Verdi, Puccini, Donizetti, Rossini, Bellini, los personajes de las tres óperas de Mozart con colaboración con Da Ponte). La discografía nos deja un buen repertorio de grandes interpretaciones, en buena parte con la colaboración de su marido desde 2000, Fabio Armiliato. Igualmente, se cuenta con la posibilidad de recordar sus intervenciones a través de las múltiples versiones en diferentes formatos audiovisuales.

Dejamos esta entrada con dos clásicos para que la gente pueda saber algo más de esta gran soprano. Por un lado, vemos su página oficial que permite saber más cosas como su biografía, discografía y la muy recomendable sección de vídeo y audio; por otro lado, una entrevista que se le realizó muy en plan “skype“(al menos, esa es la impresión por esa cámara fija).Por último, dejamos el que fue su gran papel, el que siempre le gustó cantar: Tosca.

Voces magistrales: Lucia Popp

Es una de las grandes cantantes que ha dado la extinta Checoslovaquia, junto a la gran Edita Gruberova. Lucia Popp nació en un pequeño pueblo de la región de Bratislava llamado,en su día, Uhorska) en 1939. Aunque su primer destino pasaba por la medicina, su afición por la actuación la había llevado a ser actriz. El toque de suerte hizo que una profesora de canto la escuchara y propusiera darle las primeras lecciones, al alabar su voz. Pasó a los conservatorios de Brünn y Praga.

Debutó en 1962 en Bratislava con un papel de enjundia, como era la Reina de la noche, el personaje emblemático de “La flauta mágica”.Su inicio, en verdad, fue explosivo porque en ese mismo año la descubrió Herbert von Karajan, ofreciéndole un contrato con la Ópera Estatal de Viena, en la que se ha definido como la capital de la música.Allí dio sus primeros pasos con un contrato por tres años, si bien la relación fue tal que en 1979 fue nombrada “Kammersängerin”. Cuatro años después, obtuvo el mismo rango de la Ópera de Baviera.

No sólo fue Viena. En 1966, debutó en el londinense Royal Opera House(ROH)como Oscar en “Un ballo in maschera”; un año después, llegó a Nueva York para volver a interpretar su rol favorito de Reina de la Noche. Mientras llevaba a cabo este personaje fue evolucionando a roles más complejos, asumiendo nuevos personajes(Elsa y Eva en los wagnerianos Lohengrin y Los maestros cantores de Nuremnberg, incluso llevar los roles dobles de determinadas óperas(obviamente, no en una misma representación) incluso pasando de la reina de la noche a Pamina, o de Susanna a Condesa de Almaviva. Hubo que esperar hasta 1976 para cantar en la mítica Scala, en Milán.

Llevó a cabo un repertorio en el que influyen mayoritariamente Mozart, Wagner, Richard Strauss y Dvôrak. Apenas tocó bel canto pero ello no significó que no llevara a cabo algún papel que otro. En otra faceta que destacó, dentro del mundo germánico, es el “lied”, que llevó adelante tanto en los recitales de canto a lo largo del mundo como en los estudios de grabación. Dejó también para la posterioridad varias interpretaciones grabadas.

Un tumor cerebral fue la causa de su fallecimiento en 1993, a la edad de 54 años, dejando muchas preguntas sobre cuál sería su evolución en el canto. Se dice que no había perdido su voz(no se había oscurecido, vamos), que seguía siendo una voz suave gracias a su elegante fraseo, belleza de timbre. Todo añadido a una faceta inicial, cuando quiso ser actriz y nadie ni nada hacía pensar que se iba a encaminar sobre el camino del canto, es decir, una buena capacidad interpretativa.