Momentos memorables: L’onore, ladri

La ópera cómica era la asignatura que Giuseppe Verdi no quería olvidar en un rincón tras aquel estreno de “Un giorno di regno” medio siglo antes. Aquella ópera no fue bien recibida y el compositor estuvo en un tris de abandonarlo todo y volver a su Roncole natal. Era la segunda composición tras “Oberto, conde di San Bonifazio” pero lastrado por su propio drama familiar(en el corto espacio de dos años fallecieron sus dos niños pequeños y su mujer, Margherita Barezzi). Dejó la comedia y se dedicó al drama. Dejó la obra cómica para su obra final pero con un encanto diferente, confiando en Arrigo Boito como libretista y en William Shakespeare y su obra “Las alegres comadres de Windsor”. No era el británico desconocido para Verdi, quien compuso Macbeth y Otello previamente.

Falstaff tiene ese punto de humor que, sin caer en la gracia fácil, se deja enredar con el paso de la obra. En este caso, el anciano y barrigudo Falstaff arremete contra Pistola y Bardolfo, sus dos compinches por negarse éstos a entregar dos cartas a Meg y Alice aduciendo el “honor” para no hacerlo. Dos cartas con los que Falstaff pretendía acercarse a ellas…y a su dinero.¿Qué es el honor?Para Falstaff, nada que le impida lograr sus objetivos. Sin duda, un particular alegato contra el honor.

En sí, es una aria de escena y, bien desarrollada por el barítono, sería de lujo. No nos olvidemos que, salvo momentos muy determinados, el último Verdi no era muy proclive a momentos de lucimiento de los cantantes y sí a mantener una coherencia musical en la estructura de sus últimas óperas.Esta aria tiene la particularidad de como se va incrementando el uso de los instrumentos de viento madera y luego metal a media que se va enfadando Falstaff.

Aria:L’onore, ladri

L’Onore! Ladri!
Voi state ligi all’onor vostro, voi!
Cloache d’ignominia,
quando, non sempre, noi
Possiam star ligi al nostro.
Io stesso, sì, io, io,
Devo talor da un lato
porre il timor di Dio
E, per necessità, sviar l’onore, usare
Stratagemmi ed equivoci,
Destreggiar, bordeggiare.
E voi, coi vostri cenci
e coll’occhiata torta
Da gattopardo e i fetidi sghignazzi
avete a scorta
Il vostro Onor! Che onore?!
che onor? che onor! che ciancia!
Che baia!
Può l’onore riempirvi la pancia?
No. Può l’onor rimettervi uno stinco?
Non può.
Nè un piede? No. Nè un dito?
Nè un capello? No.
L’onor non é chirurgo.
Che é dunque? Una parola.
Che c’è in questa parola?
C’è dell’aria che vola.
Bel costrutto!
L’onore lo può sentire chi é morto?
No. Vive sol coi vivi?…
Neppure: perchè a torto
Lo gonfian le lusinghe,
lo corrompe l’orgoglio,
L’ammorban le calunnie;
e per me non ne voglio!
Ma, per tornare a voi, furfanti,
ho atteso troppo.
E vi discaccio.

Olà! Lesti! Lesti!
Al galoppo! A galoppo!
Il capestro assai bene vi sta.
Ladri! Via! Via di qua!
Via di qua! Via di qua!

Momentos memorables: Mab, la reine des mensonges

Verona y Shakespeare tienen uno de los puntos en común más famosos de la literatura. Romeo y Julieta es la historia de dos familias rivales en la ciudad italiana, cuya trama ha dado para variadas adaptaciones más allá del drama escrito por el genio inglés. Una de esas adaptaciones “más allá” bien podría ser esa “West Side Story” con los Jets y los Sharks mientras se desarrolla el amor entre Tony y Maria. Pero volvamos a esta versión que compuso Charles Gounod. En este primer acto, en casa de los Capuletos para celebrar el cumpleaños de Julieta, el montesco Romeo ha logrado ver a la joven y se ha sentido enamorado. Aún no sabe quién es en ese momento pero cree tener un sueño. Es en ese momento cuando Mercutio, su más fiel compañero, le gasta una chanza hablando de la reina Mab. Poco esperaban, tanto Roméo como Mercutio, la tormenta que se avecinaba cuando son descubiertos por Tybalt.

En sí, la belleza de esta balada se basa, en muy buena parte, en la destreza del barítono a la hora de frasear todo con bastante agilidad, por cierto, necesaria. No sería justo olvidar o no tener en cuenta el bello juego que realiza Gounod aportando, en cada momento, la música adecuada a cada parte, especialmente cuando le dota de melodía a los diferentes tipos de sueños, destacando el uso de los instrumentos de viento metal y percusión a la hora de los sueños de libertad de los encadenados o de gloria de los soldados pero, también, el arpa cuando el sueño es de amor y besos. Quizás, en toda una “Roméo et Juliette”, puedan encontrar mejores instantes pero, lo que aseguro, es que se les quedará en la cabeza desde el primer momento en que la escucha. Por experiencia.

Aria: Mab, la reine des mensonges

MERCUTIO
Mab, la reine des mensonges,
Préside aux songes.
Plus légère que le vent
Décevant,
À travers l’espace,
À travers la nuit,
Elle passe,
Elle fuit!
Son char, que l’atôme rapide
Entraîne dans l’éther limpide,
Fut fait d’une noisette vide
Par ver de terre, le charron!
Les harnais, subtile dentelle,
Ont été découpés dans l’aile
De quelque verte sauterelle
Par son cocher, le moucheron!
Un os de grillon sert de manche
À son fouet, dont la mèche blanche
Est prise au rayon qui s’épanche
De Phbé rassemblant sa cour.
Chaque nuit, dans cet équipage,
Mab visite, sur son passage,
L’époux qui rêve de veuvage
Et l’amant qui rêve d’amour!
À son approche, la coquette
Rêve d’atours et de toilette,
Le courtisan fait la courbette,
Le poète rime ses vers!
À l’avare en son gîte sombre,
Elle ouvre des trésors sans nombre,
Et la liberté rit dans l’ombre
Au prisonnier chargé de fers.
Le soldat rêve d’embuscades,
De batailles et d’estocades,
Elle lui verse les rasades
Dont ses lauriers sont arrosés.
Et toi qu’un soupir effarouche,
Quand tu reposes sur ta couche,
Ô vierge! elle effleure ta bouche
Et te fait rêver de baisers!
Mab, la reine des mensonges, etc.


Momentos memorables: Mi si affaccia un pugnal?

Si hay una escena muy importante en Macbeth, tanto en la obra de William Shakespeare como en la ópera de Giussepe Verdi, es la de la daga, donde el personaje del que,por ese instante, sólo es el sir de Cawdor se debate sobre si asesinar al Rey Duncan, que está de paso en su palacio. Instigado por las ansias de poder de su mujer(Lady Macbeth), siente, o más bien, teme crecer dentro de sí el sueño de ese reinado de Escocia que las brujas le habían vaticinado apenas unas horas antes y que pasan por el magnicidio. En esta escena interpretada por Ian MacKellen en la obra shakesperiana podemos valorar la relevancia del momento. Está dubitativo. Una parte de él quiere llevar a cabo el asesinato del rey, otra parte de él se echa para atrás como si estuviera seguro que los remordimientos le acecharán en el futuro. Pero, al final, decide llevar a cabo la empresa con la ayuda de su mujer que, lista ella, le sugiere además manchar de sangre a la guardia para que caiga sobre ella las acusaciones y ellos queden libres de sospecha.

Es una aria, más el dúo posterior, que deben ser interpretados, según partitura, “sottovoce” o sordina, oscura salvo algunas frases determinadas. Tras un recitativo y un breve diálogo entre el barítono y la orquesta(cuerdas e instrumentos de viento), los violines por un lado, el fagot y el clarinete comienzan en sí la aria donde los instrumentos de viento se someten a los de cuerda en el peso musical hasta que una campanilla, que decide a Macbeth llevar a cabo el crimen, hace que el fagot, la tromba e, incluso, la percusión con los timbales acompañen la decisión sangrante.

Escena: “Mi si affaccia un pugnal?

MACBETH
Sappia la sposa mia che, pronta appena
La mia tazza notturna,
Vo’ che un tocco di squilla a me lo avvisi.

(Il servo parte.)

Mi si affaccia un pugnal?
L’elsa a me volta?
Se larva non dei tu, ch’io ti brandisca…
Mi sfuggi… eppur ti veggo!
A me precorri
sul confuso cammin che nella mente
di seguir disegnava!…
Orrenda imago!…
Solco sanguigno la tua lama irriga!…
Ma nulla esiste ancora…
Il sol cruento mio pensier
le dà forma, e come vera
Mi presenta allo sguardo una chimera.
Sulla metà del mondo
or morta è la natura; or l’assassino
come fantasma per l’ombre si striscia,
or consuman le streghe i lor misteri,
Immobil terra! a passi miei sta’ muta!

(Odesi un tocco di campana.)

È deciso… quel bronzo, ecco, m’invita!
Non udirlo, Duncano! È squillo eterno
Che nel cielo ti chiama, o nell’inferno.