Voces magistrales: Cornell MacNeil

Con una personalidad, en cierto sentido, arrolladora y una presencia ciertamente imponente, Cornell MacNeil ha sido considerado uno de los barítonos a tener en cuenta aunque la discografía que dejó no es tan extensa como la de otros compañeros en este mundo de la lírica, quizás porque se comentaba que no estaba cómodo ante un estudio de grabación(otra cosa sería las realizadas “en vivo”). Uno de los grandes barítonos, su carrera está casi asociada a la del Metropolitan Opera House donde interpretó más de 600 representaciones y casi una treintena de roles.

Nacido en Minneapolis en 1922,dedicó su carrera a la ópera y a la música por influencia materna.Estudió canto en la Hartt School of Music. El primer espaldarazo llegó de la mano de Menotti, quién lo eligió para “The consul”, estrenada en Filadelfia en 1950. Es, además, el que encauzó a MacNeil por el terreno que debía andar. Llegó en 1953 a la compañía de ópera llamada New York Opera City donde da los primeros pasos de gran éxito.

La década de los cincuenta van a acabar siendo el inicio de una época de crecimiento, la de los debuts en los grandes teatros de ópera(San Francisco en 1955, Chicago en 1957 a parte de Nueva York en 1953) pero 1959 destaca por ser la fecha de su debut en la Scala milanesa y el inicio del idilio con el “Met”
neoyorquino. En los años sesenta se fue consolidando su carrera, su preferencia hacia determinados roles, también el carácter que,como ejemplo, aparece en la anécdota de Parma donde demostró gran atención a su compañera de reparto,Luisa Maragliano y, ante los abucheos hacia la soprano, decidió irse del escenario, no sin insultar al público presente en el teatro. En 1988 se retiró de la escena ante un problema de salud, aparte del natural declive de la voz siendo Scarpia su último rol.Alejado de la ópera, falleció en 2011.

Caracterizado con una voz impetuosa, con un notable registro de voz que le convertía en un clásico de personajes “villanos”(Scarpia, Yago,Jack Rance) o de personalidad algo tenebrosa(Nabucco, Rigoletto, Carlos I,Tonio,etc), eso le permitió destacar en determinados papeles. Curiosamente, dos aspectos que no le ayudaron- por lo que se lee- fueron su dicción y que la presencia en el escenario podía ser mejorable. Con todo, sus cualidades vocales le permitieron ser un asiduo de todo un “Met” durante casi tres décadas.Salvo “El holandés errante”, se puede decir que su repertorio era eminentemente verdiano y verismo.

Terminamos esta entrada con un vídeo que nos deja alguna de sus mejores interpretaciones. Otra recomendación es la lectura de una entrevista que realizó Bruce Duffie en 1982 en Chicago y que nos dice cosas de él. Otro aspecto a destacar es que tuvo asma, lo que supuso quedar libre de entrar en la II Guerra Mundial, aunque se le curó antes de los veinte años. Por último, que entre los hijos que tuvo, destaca el tenor Walter MacNeil, con el que compartió en escena una producción de “La traviata” como padre e hijo en la verdad…y en la ficción.

Tributo

Momentos memorables: Minnie, dalla mia casa son partito

Hay villanos y villanos en el mundo de la ópera. De algunos, uno busca el porqué de su maldad para encontrar a alguien perverso(Iago); de otros, el tema es más complejo porque detrás hay su propio dolor. Un ejemplo de ello es este Jack Rance, el sheriff enamorado de Minnie. En unas pocas líneas, Puccini nos muestra un perfil a la perfección de una persona envenenada, amargada. Su amor no correspondido va a hacer que la trama se complique cuando, por su labor de sheriff, pretenda ir a la caza del bandolero Ramerrez, más conocido por el nombre de Dick Johnson, la persona que Minnie ha sido capaz de tenerlo escondido. Rance no es el perverso Barón Scarpia(el malvado jefe de policia romano en Tosca), su maldad puede ser la misma pero en esta aria nos revela su sufrimiento, muy alejado de aquella soberbia. Donde allá hay cierta antipatía, con Rance siento una especie de compasión porque, en su tosquedad, no logra mostrar afecto y sí un desagradable desacierto(por un beso tuyo doy un tesoro) que ella, al replicarle con la bella historia de amor de sus padres, le traslada que su demostración de amor, aparte de errado(él estaba casado) acaba siendo zafia(“Poesia”, en un tono de quien no tiene esa capacidad, a la hora de responder a la bella frase de Minnie “el amor es otra cosa).

La aria es sencilla pero ahí radica su belleza. Una melodía al servicio de un dolor de una persona que ha visto transcurrir su vida entre las cartas, la fiebre del oro pero en la que nunca ha sentido el amor “ ninguna cosa nunca le ha dado placer”. Minnie, que ha atraído a todos los hombres de la taberna por su forma de ser, ha supuesto un nuevo sueño que ella no duda en apaciguar con su forma de sentir el amor, muy distante a él. Bajo un juego en el que los instrumentos de cuerda van a dar rienda a la melodía del sentimiento mientras los de viento-madera(y en menor medida los de metal) van a acentuar esos momentos descorazonadores que va a transmitir el personaje de Rance, esa sensación de soledad, de tristeza hasta terminar en esa fase final, en ese “Or per un bacio tuo getto un tesoro” en el que la orquesta culmina el deseo del sheriff por lograr un beso que ella se niega a dar. Es una pequeña aria, breve, pero que sobrecoge.

Aria: Minnie, dalla mia casa son partito

RANCE
Minnie, dalla mia casa son partito,
ch’è là dai monti, sopra un altro mare:
non un rimpianto, Minnie, m’ha seguito,
non un rimpianto vi potea lasciare!
Nessuno mai mi amò, nessuno ho amato,
nessuna cosa mai mi diè piacere!
Chiudo nei petto un cuor di biscazziere,
amaro e avvelenato,
che ride dell’amore e del destino:
mi son messo in cammino
attratto sol dal fascino dell’oro…
È questo il solo che non m’ha ingannato.
Or per un bacio tuo getto un tesoro!