Voces magistrales: Teresa Berganza

Mirando en los artículos dedicados a los cantantes de ópera que han hecho historia en este mundo de la lírica, veo que hay una mezzosoprano a la que aún no he dedicado la merecida entrada. Ella es, sin duda, Teresa Berganza. Además, su proyección internacional llegó con apariciones para la historia como su Zerlina en el film de John Losey “Don Giovanni” y como Rosina en “El barbero de Sevilla”, junto a Hermann Prey y Luigi Alva.Además de buena cantante, tiene prestancia en los escenarios donde, a mi parecer, surge con fuerza su carácter, su forma de ser.

Nacida en 1935, se metió de lleno en la música desde joven. Primero con estudios de piano, música de cámara, composición;segundo, ya con el canto. Todo en el Conservatorio de Madrid. El año 1957 fue el de su debut como Trujamán en “El retablo de Maese Pedro”, si bien ya había actuado en recital de Schumann. Con todo, el debut que dio el pistoletazo a una carrera meteórica fue con la Dorabella de “Così fan tutte”(W.A. Mozart) en Aix-en-Provenze. La década de los sesenta está trufada de debuts en los grandes teatros de ópera internacionales, cantar con los más grandes y dejar una buena discografía.

Su repertorio abarca parte de Mozart(especialmente, Cherubino o Zerlina), Rossini(el papel de Rosina es fundamental o el de Cenicienta).Estaríamos hablando más de especialización en unos pocos personajes que un amplio bagaje rossiniano. El barroco está presente también(Cesti, Purcell, Händel), clásicos como Cherubini. Otro selecto grupo del repertorio de Berganza es el francés con Carmen como papel estelar, pero sin olvidar a Massenet o Ambroise Thomas o Ravel.

Una de las labores más importantes ha sido dar su voz y su presencia en beneficio de la zarzuela. Ha ayudado, con su presencia internacional, a mantener vivo el llamado género chico. Contando, además, con otras grandes estrellas como Plácido Domingo, Montserrat Caballé, Alfredo Kraus en esa proyección fundamental.Su discografía, en este aspecto, ha sido abundante y la zarzuela lo ha agradecido. Por ello, fue reconocida junto a otros cantantes con el Príncipe de Asturias del Arte en 1991.Además fue elegida para entrar dentro de la Real Academia de las Bellas Artes San Fernando en 1994.

Como hacemos siempre, recomendamos que paseen por su web http://www.teresaberganza.com/. Si la recomendación es habitual, en esta ocasión le rogamos que se pasen por su sección de zarzuela y discografía, que es agradable y con gran cantidad de recursos que serán de su agrado. A su vez, le dejamos con el vídeo de una masterclass realizada hace unos años y que permiten ver a la mezzosoprano en el tema de la formación.

Momentos memorables: Sia qualunque delle figlie

Volvemos a Rossini en esta sección de “Momentos memorables”. En esta ocasión, la elegida es la aria de don Magnífico en la ópera “La cenerentola”. Un ejemplo, como otros tantos que iremos desgranando por aquí, del “canto silabato”, esa técnica que muchos bajos bufos deben desarrollar en sus personajes. Los compositores dejaban a los personajes principales unos fragmentos en los que la voz y la melodía iban juntas dejándonos bellos espectáculos como “Una furtiva lagrima”, por ejemplo, o las célebres arias de la locura.Auténticos ejemplos de brillantez del tenor o de la soprano, esa coloratura que hacía fascinar al público. Mientras, para el bajo bufo la técnica era endiablada, donde el cantante debía mostrar otro tipo de agilidad vocal bien diferente que también era reconocida. El canto silabato lo que hace es que el cantante deba interpretar con gran solvencia las sílabas de la aria a una gran velocidad(a base de semicorcheas en la parte final y, por tanto, la sucesión de notas hace que el cantante deba estar muy preciso). A veces, el éxito del personaje en las represantaciones se somete a estos ejercicios apabullantes de destreza.Sobre la música y una vez destacado el valor de la voz

Sobre la aria, al comienzo del segundo acto, el argumento es básico. A pesar de la aparición de Angelina(o Cenicienta) en la fiesta, don Magnífico sigue creyendo que el príncipe está encandilado por sus dos hijas, Tisbe y Clorinda. Razones tampoco le faltan, pues si se descubre la realidad sobre Cenicienta, es decir, que es su hijastra pero que la ha dejado sin patrimonio, sería algo complicado. A pesar de la preocupación, aún piensa cómo va a ser su vida en la corte. Aunque al comienzo de la aria vemos algún ejemplo que otro de ese canto silabato, es a partir de la mitad de la aria, cuando comienza lo espectacular, cuando el octavino sustituye a la flauta para dar, junto a los instrumentos de cuerda la vorágine que hace espectacular esta aria, con rimas endiabladas cercanas a auténticos trabalenguas.

Aria: Sia qualunque delle figlie

Sia qualunque delle figlie
Che fra poco andrà sul trono
Ah! non lasci in abbandono
Un magnifico papà.
Già mi par che questo e quello,
Conficcandomi a un cantone
E cavandosi il cappello,
Incominci: sior Barone;
Alla figlia sua reale
Porterebbe un memoriale?
Prende poi la cioccolata,
E una doppia ben coniata
Faccia intanto scivolar.
Io rispondo: eh sì, vedremo.
Già è di peso? Parleremo.
Da palazzo può passar.
Mi rivolto: e vezzosetta,
Tutta odori e tutta unguenti,
Mi s’inchina una scuffietta
Fra sospiri e complimenti:
Baroncino! Si ricordi
Quell’affare, e già m’intende;
Senza argento parla ai sordi.
La manina alquanto stende,
Fa una piastra sdrucciolar.
Io galante: occhietti bei!
Ah! per voi che non farei!
Io vi voglio contentar!
Mi risveglio a mezzo giorno:
Suono appena il campanello,
Che mi vedo al letto intorno
Supplichevole drappello:
Questo cerca protezione;
Quello ha torto e vuol ragione;
Chi vorrebbe un impieguccio;
Chi una cattedra ed è un ciuccio;
Chi l’appalto delle spille,
Chi la pesca dell’anguille;
Ed intanto in ogni lato
Sarà zeppo e contornato
Di memorie e petizioni,
Di galline, di sturioni,
Di bottiglie, di broccati,
Di candele e marinati,
Di ciambelle e pasticcetti,
Di canditi e di confetti,
Di piastroni, di dobloni,
Di vaniglia e di caffè.
Basta, basta, non portate!
Terminate, ve n’andate!
Serro l’uscio a catenaccio.
Importuni, seccatori,
Fuori, fuori, via da me.
Presto, presto, via di qua

Momentos memorables: Temporal(El barbero de Sevilla)

La música descriptiva tiene, sin duda, una característica que la hace fácil al sentido auditivo: la maravillosa manera de llevarnos una interpretación musical de determinados momentos de la naturaleza, sea idílica(por ejemplo, “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi) o tortuosa(como”Las fiestas romanas” de Respighi http://www.youtube.com/watch?v=o91rbT6-DjY), sea algo hipnotizante como la danza del fuego(http://www.youtube.com/watch?v=uUir35l5y8U) o desesperente como un moscardón(http://www.youtube.com/watch?v=B83mLfvV2VA). En la ópera también hay fragmentos así y uno de ellos, quizás el más célebre, es el temporal que aparece en el segundo acto de “El barbero de Sevilla”, de Gioacchino Rossini. Aunque, en un futuro también trataremos el de “La Cenerentola”, éste es de esos momentos en los que uno se acaba acordando de esta escena mientras, fuera, en la calle suenan relámpagos y luego truenos mientras el diluvio comienza a apretar.

En sí, es una escena “redonda”. Tras la crispación en la casa del doctor Bartolo, donde Rosina es advertida de la mentira que es su amado Lindoro y “como ha vendido su amor al conde de Almaviva”, comienzan unas gotas que, poco a poco, van aumentando su intensidad mientras suena algún relámpago que otro que, al final, se convierte en un diluvio impresionante que, como todo, acaba amainando y que deja en disposición de los espectadores un nuevo escenario que nos va a conducir al feliz final de la ópera. Músicalmente, algunos matices, donde los instrumentos de cuerda y la flauta(a veces junto clarinete y octavino) forman un cuerpo que nos asocia a las gotas de agua, incluso de forma alternada al comienzo y al final) pero en el que los instrumentos de viento metal más el fagot van a incorporar lo que es el elemento eléctrico de una tormenta(en ese momento, los instrumentos de cuerda complementan, dando más sensación de virulencia de la lluvia) y, por tanto, el que nos va a dejar más impacto y una mejor definición del ambiente que se percibe dentro de la ópera en ese momento y, sobre todo, en el corazón de Rosina.

Voces magistrales: Cecilia Bartoli

Cecilia Bartoli lleva, sin duda, el canto en sus venas. Su irrupción recuerda a la de José Carreras cuando interpretó, de pequeño, un papel de la obra “El retablo de Maese Pedro”, de Falla. En esta ocasión, la mezzosoprano nacida en Roma hace 48 años llevó adelante con ocho años el rol de pastorcillo en el tercer acto de Tosca, de Giacomo Puccini.Perfeccionó su técnica, irónicamente, en en la Academía Nacional de Santa Cecilia, aparte de la ayuda que significa que sus padres también eran cantantes líricos(Pietro Angelo Bartoli y Silvana Bazzoni). Con diecinueve años logró convencer, vía programa de talentos, a Riccardo Muti y después con su voz a Herbert von Karajan o a Daniel Barenboim.Con 22 años ya interpretaba a Rosina, la pupila de don Bartolo en “El barbero de Sevilla”.

Por su voz y su capacidad, se le dirigió a un repertorio belcantista y clásico(Mozart, Händel, Vivaldi, Glück, Haydn o Salieri) que ha permitido, en muchos casos, recuperar óperas del ostracismo, aunque sea a fuerza de interpretarlas en conciertos y ganarse un espacio entre los mejores cantantes con esa particularidad de divulgar fragmentos, si no inéditos, que no eran conocidos para el gran público. Su capacidad para interpretar, incluso, algunos roles de soprano.

Todo ello sin descuidar su faceta sobre los escenarios, como vemos en este vídeo de la célebre “canzonetta sull’aria” del acto tercero de “Las bodas de Fígaro” junto a René Fleming, como condesa Almaviva. Fue apareciendo en los grandes teatros de la ópera, destacando el Metropolitan en 1996 con el rol de Despina. Zerlina, tres años antes en La Scala. Tanto Rossini como Mozart repletan su repertorio sobre las tablas.

Terminamos esta entrada dedicada a esta gran mezzosoprano romana con su faceta mediática, con su dedicación, aparte de los escenarios, a lograr interpretar el estilo de la gran María Malibrán, la soprano española, hija del famoso Manolo García, tenor de finales del siglo XVIII y hermana de otro gran cantante y artífice de uno de los estudios más conocidos de canto.La fama y la muerte temprana convirtieron a María Malibrán en un mito que Cecilia Bartoli quiso homenajearla con un disco. Finalizamos con la recomendación para ver su web oficial. http://ceciliabartolionline.com/homepage/

Momentos memorables: Sì, ritrovarla io giuro.

Os traemos hoy a esta sección de “Momentos memorables” la pequeña pero brillante “Sì, ritrovarla io giuro”, que interpreta el rol tenor de Don Ramiro en “La Cenerentola”, de Gioacchino Rossini. En ella nos vemos a un enamorado príncipe que busca a esa joven que le ha cautivado en la fiesta y que ha revelado a Dandini, su escudero disfrazado de príncipe, que ella no busca oro ni rango, sólo amor. No nos olvidemos que Rossini utilizaría con “Lindoro” en “El barbero de Sevilla” también esa figura de noble que quiere aparentar ser un joven pobre para cautivar a la joven y comprobar que se le amaba por ser él y no por su verdadero título de Conde de Almaviva. Don Ramiro se había hecho pasar por el escudero de Dandini y ya comprobó que las dos hermanastras(Tisbe y Clorinda) sí eran más de rango que de amor, por lo que la sencillez de Angiolina(o mejor conocida como Cenicienta) le llega más al corazón. Por eso, cuando ella sale del palacio, él jura buscarla y reencontrarla. Ella llevará un brazalete como él tiene.En pos de esa búsqueda el “amor será su guía”.

Sin duda, la música deja la responsabilidad de la bella escena al propio tenor que deberá mostrar agilidad vocal, que deberá darle colorido a las notas musicales. Según la partitura nos encontramos con una primera parte en Allegro(Sì, ritrovarla io giuro), una segunda más melódica(Pegno adorato e caro) y una tercera en Allegro vivace, en la que el coro y el tenor cantan(Noi voleremo, domanderemo) que resume la escena. Aunque la orquesta interviene en la escena, es justo de destacar dos momentos diferenciados: los instrumentos de cuerda acompañan en el fraseo “Se fosse in grembo a Giove, io la ritroverò” en sus dos primeras interpretaciones, para luego los instrumentos de viento asumir las siguientes; en el otro, al comienzo del andantino, la importancia de la flauta y clarinete antes de que los instrumentos de cuerda comience con esa parte(Pegno adorato) y donde la voz del tenor no debe fallar. En la parte final, destacaría especialmente la belleza de esa “Dolce speranza, freddo timor”. Espero que la voz del tenor Lawrence Brownlee os cautive.

Escena: Sì, ritrovarla io giuro

DON RAMIRO

Olà miei fidi
Sia pronto il nostro cocchio, e fra momenti.
Così potessi aver l’ali dei venti.
Sì, ritrovarla io giuro.
Amore, amor mi muove:
Se fosse in grembo a Giove,
Io la ritroverò.

(contempla lo smaniglio)

Pegno adorato e caro
Che mi lusinghi almeno.
Ah come al labbro e al seno,
Come ti stringerò!

CAVALIERI
Oh! qual tumulto ha in seno
Comprenderlo non so.

DON RAMIRO E CAVALIERI
Noi voleremo, domanderemo,
Ricercheremo, ritroveremo.
Dolce speranza, freddo timore
Dentro al mio/suo cuore stanno a pugnar.
Amore, amore m’hai/l’hai da guidar.

Momentos memorables: La calunnia è un venticello

Si alguien sigue sin saber qué es un calumnia, que ya es difícil, recomendad que escuche esta aria y podrá entender cómo se forma y el daño que puede causar a la persona calumniada. Es el arma que don Basilio, maestro de música de Rosina, pretende utilizar para masacrar al conde de Almaviva, del que ya se sabe que va rondando por Sevilla. Don Bartolo, tutor de la joven, acierta a comprender que es el que estaba el otro día ante la ventana de Rosina; la única solución que ve óptima es casarse ya con su pupila. Fígaro, que está presente en el escenario pero escondido de ellos, ve necesario que ella lo sepa todo.

Es una aria que interpreta un bajo profundo, una voz cuya expresividad en los graves provoca una sensación imponente sobre el escenario. En esta aria hay dos recorridos que van acertadamente paralelos: uno de ellos es la explicación de lo que es la calumnia; el otro es el que proporciona el compositor a lo largo de la aria. Así, mientras, don Basilio explica como poco a poco el rumor va entrando en la oreja de la gente, la instrumentación base son los violines, con escasa presencia de flauta, oboe y clarinete. A medida que don Basilio indica que el rumor coge más fuerza, Rossini va incorporando más instrumentos de viento, sea metal o madera, creando una atmósfera creciente, agobiante(pensando en el objeto del rumor, o sea, el conde de Almaviva), incluso con percusión(“come un colpo di cannone”, “ va a crepar”) que nos da una imagen del daño claro que habrá logrado la calumnia al pobre pisoteado por el flagelo público. Aunque la parte final es la repetición de esas cuatro lineas(E il meschino calunniato…), la particularidad es que repite parte de la pauta de esa aria: de menor a mayor presencia de los instrumentos de viento que son los que crean ese ambiente impactante en esta aria.

Aria: ”La calunnia è un venticello”

La calunnia è un venticello,
un’auretta assai gentile
che insensibile, sottile,
leggermente, dolcemente
incomincia,.
incomincia a sussurrar
Piano piano, terra terra,
sottovoce, sibilando,
va scorrendo, va scorrendo
va ronzando, va ronzando;
nell’orecchie della gente
s’introduce,
s’introduce destramente,
e le teste ed i cervelli,
e le teste ed i cervelli fa stordire,
fa stordire e fa gonfiar.
Dalla bocca fuori uscendo
lo schiamazzo va crescendo
prende forza a poco a poco,
vola già di loco in loco;
sembra il tuono, la tempesta
che nel sen della foresta
va fischiando,
brontolando, e ti fa d’orror gelar.
Alla fin trabocca e scoppia,
si propaga, si raddoppia
e produce un’esplosione
come un colpo di cannone,
come un colpo di cannone.
Un tremuoto, un temporale,
che fa l’aria rimbombar!
E il meschino calunniato,
avvilito, calpestato,
sotto il pubblico flagello
per gran sorte va a crepar.
E il meschino calunniato,
avvilito, calpestato,
sotto il pubblico flagello
per gran sorte va a crepar.
E il meschino calunniato,
avvilito, calpestato,
sotto il pubblico flagello
per gran sorte va a crepar.

La Cenerentola(G.Rossini)

Sin duda, es una de esas óperas que acaban introduciéndose en la cabeza debido a su música, propicia a quedarse en sempiterno en el cerebro. En esta ocasión, La Cenerentola se asoma a esta sección para hacer ver a los que se inician que la ópera algo más que drama, también es comedia en altas dosis y sin perder por ello la calidad musical. La Cenerentola, siendo una adaptación de La Cenicienta de Charles Perrault, brilla en uno de sus aciertos principales:cambiar el personaje del hada por un personaje más creíble… en su capacidad de estar en el momento oportuno. La ópera fue compuesta en apenas unas pocas semanas y estrenada en el Teatro Valle, en Roma, el 25 de enero de 1817, un año después de la obra que lo había catapultado: Il barbier di Siviglia.
Con todo, siendo una pura comedia, no faltan brillantes momentos como el dúo de Ramiro y Cenicienta en el primer encuentro entre ellos, ese aria en el que el propio príncipe trata de buscar a la “desconocida” que ha irrumpido en la fiesta, etc. Por no olvidar de una nueva versión de temporal después del éxito de la primera.

Sinopsis

Acto I
Primera Escena
Palacio humilde pues el barón está arruinado.

Las oberturas de Rossini suelen ser bastante destacadas por su riqueza de matices que las hacen bastante interesantes para disfrutarlas de principio a fin. La de “La Cenerentola” no es una excepción. Cuando se levanta el telón se observa como están ociosas Clorinda y Tisbe mientras la pobre Angelina está trabajando, casi como una esclava, sin apenas dejarla que pueda cantar una cancioncilla que, por esas cosas del destino, se convertirá en leit-motiv, no musical, pero sí argumental de esta ópera(“Una volta c’era un re”…Erasé una vez, un rey). Alidoro, maestro del príncipe, ha decidido tomar la iniciativa y espera conocer a las mujeres de la zona para ayudar al príncipe en la elección: su decisión es la de aparentar un anciano pobre que pide limosna para ver quién le ayuda y quién no. Ya se pueden imaginar que es la pobre hermanastra, sierva para todo, la única que trata de ayudarlo con su bondad y simplicidad de siempre mientras las dos hermanas tratan de expulsarlo de la casa. En ese punto irrumpen en la casa gente del palacio para informar de la fiesta que se celebrará esa noche(“O figlie amabili di don Magnifico”…Hijas adorables de don Magnífico) y donde el príncipe elegirá cuál será su esposa. La segunda parte de esa escena viene a continuación cuando las dos hermanastras se dedican a pedirle, cuál sierva, todo para que ellas se arreglen. La pobre acaba desesperada, desquiciada(“Cenerentola vien qua”…”Cenicienta, ven aquí”)ante tanto frenesí. Las dos hermanas deciden contarle a su padre la feliz noticia aunque sea a costa de despertarlo; el barón se enfada porque había tenido un sueño extraño ”Miei rampolli femminili”…”Mis retoños femeninos”) y ellas se lo habían cortado.

En sí, es un aria típico en las óperas bufas de Rossini para el rol de bajo; por otra parte, argumentalmente no tiene relevancia para la ópera pero ello no obsta para disfrutarla una y otra vez. Una vez reunidos los tres, las dos hijas le revelan que el príncipe irá para invitarlas al baile de esa noche; el barón ve en esta fiesta la posibilidad de salir de la pobreza. Una vez la escena vacía, irrumpe el príncipe Ramiro con una vestimenta no habitual pues ha decidido cambiarse de ropas con su sirviente con el fin de poder observar mejor a la elegida(ya se sabe, para buscar a aquélla que se deslumbrara ante él y no por su riqueza o títulos). En ese momento aparece desde una pequeña habitación la pobre Angelina cantando esa cancioncilla que, como he indicado antes, es el leitmotiv argumental de esta ópera. El dúo tiene varias partes: en la primera, ambos se quedan perplejos el uno del otro en el que se percibe que hay algo que ha conmovido a ambos pero que no les permite aún dirigirse la palabra; en la segunda, el príncipe pregunta por las hijas del barón,mientras la pobre, sin esperanza, le indica donde se encuentran; no se espera la pregunta de él por quién es ella y por ello se traba en su explicación haciéndola embrollosa… y curiosa; por último, la tercera parte surge a partir de los persistentes gritos de Tisbe y Clorinda hacia ella. Esa inicial conmoción ha devenido en un especial interés en ella…el príncipe ha acabado impresionado por su simplicidad y ha quedado encantado por ella. La marcha de Angelina deja sólo al noble; un breve diálogo con el barón es el “aperitivo” para la llegada de Dandini, el sirviente disfrazado de noble que llega para invitar a las mujeres casaderas al baile.

La llegada del fingido príncipe se hace con todo el boato que la ocasión corresponde “Scegli la sposa, affrettati”… Apresúrate a elegir esposa). Dandini aparece como un galán aunque no logre comportarse como tal(Come un’ape…Como una abeja en los días de abril). En un aparte, el propio Dandini nos anticipa como la comedia cambiaría en tragedia. Tanto Tisbe como Clorinda se presentan ante el “nuevo” noble ignorando la treta que se les ha preparado mientras que éste les informa que ha realizado la fiesta para casarse y no ser desheredado, todo ello en un prodigio “malicioso” de Rossini a la hora de embrollar semejante discurso(“Allegrissimamente”). Las dos hermanastras se marchan con dos siervos del príncipe y Don Magnífico está a punto de irse también cuando, tras unos breves segundos, la propia Angelina también desea ir a la fiesta Una parola,signore, una parola” …”una palabra, señor, una palabra”). Argumentalmente, observamos la petición desesperada de la pobre a una persona que la desprecia mientras Ramiro, el verdadero príncipe, se siente cada vez más ofuscado(ya no puedo contener la cólera) ante la actitud deplorable del barón con ella. En ese momento, aparece Alidoro con un libro en el que se indica que en esa casa viven tres hermanas y pide ver a la tercera muy consciente de que es la propia Angelina, mientras la pobre ve como, por unos instantes, se ha abierto para ella alguna esperanza de ir al baile. En la primera parte del quinteto todos sienten la misma idea (Nel volto estatico… En el rostro estático) respecto a lo que ocurre en la habitación en ese momento y la reacción de cada uno; en la segunda parte de dicho quinteto sigue el mismo ambiente enrarecido en el que el barón va contra su propia hijastra mientras don Ramiro y Alidoro la protegen. Se marchan todos menos la pobre y desgraciada Cenicienta. El posterior dúo es breve entre ambos ya que fue una pieza compuesta unos años más tarde por el compositor en beneficio de un cantante(no olvidemos que muchos compositores componían teniendo en mente quién podría cantarlo);no es un aria sin sentido argumental pero se ve el gran apoyo de Alidoro hacia la pobre sierva(Sì, tutto cangerà… Là del ciel nell’arcano profundo… Sí, todo cambiará… Allí en los misterios profundos del cielo) todo cantado de forma solemne en principio pero que va mutando en alegre(Un crescente mormorio…¿un creciente murmullo…) mientras llega una carroza que llevará a la pobre hasta la fiesta del príncipe.

Acto I
Segunda Escena. Palacio del Príncipe

La trama sigue abierta y, para ello, Dandini ha tratado de embaucar al barón para que acuda a la bodega que tiene en el palacio; el fin es evidente, alejarlo de sus hijas para poder observarlas bien. En el trío posterior, el “nuevo” noble se da cuenta del peligro de esposar a cualquiera de ellas: el continuo modo de atacarse entre ellas es feroz(Ora sono da voi…Ahora soy vuestro)por tal de ser la elegida.
La escena varía ahora de lugar. Nos vamos a la bodega donde se ve a Don Magnífico disfrutar sin percatarse muy bien de la broma que le está gastando la gente de la bodega, especialmente en la mofa de ese título de “presidente de la vendimia” con el que lo nombran. En un momento obvio de ebriedad, un particular (Noi Don Magnifico…Nos, Don Magnífico”)cargado del humor musical del maestro de Pésaro nos prepara para la siguiente escena.

La acción se vuelve al palacio, más precisamente a los jardines. Dandini y el príncipe Ramiro quedan para hablar sobre las dos hijas del barón( “Zitto, zitto, piano, piano”…Bajo, bajo, suave, suave). Dandini le revela que ninguna vale pues son unas auténticas veletas pero que conviene disimular aún, mientras el príncipe se siente extrañado pues Alidoro le había hablado de una hija del barón. Aparecen las dos mujeres en escena mostrando de forma atosigante su deseo de ser elegidas; Dandini dice que sólo se casará con una de ellas y la otra se la dará a Ramiro(no olvidemos que, ante ellas, el príncipe sigue siendo Dandini mientras el ayudante es el propio noble); en ese momento brillante del cuarteto, ellas niegan su amor y aprecio a Ramiro, lo que provoca que ellos acaben burlándose de la escena en sí.

La última escena del primer acto se desarrolla en el interior del palacio, todo preparado para la gran fiesta.Antes, se produce un diálogo breve de los anteriores personajes con Alidoro quien les revela la llegada de una ignota dama. Como tal el final del acto comienza con una música propia de festejos reales donde los asistentes reciben a la dama con todo tipo de elogios mas ella, con toda la pompa, nos deja entrever que sigue siendo la misma de siempre; por ello insiste en esas cualidades de bondad, respeto y amor(Sprezzo quei don…Desprecio esos dones)del principio de la amor. Cuando se quita el velo todos quedan aturdidos, sorprendidos por semejante belleza, vamos, no saben lo que dicen o piensan(Parlar, pensar vorrei…Hablar, pensar quisiera). Don Magnífico, que regresa de la bodega, aparece con ricos manjares pero la imagen de una mujer que le recuerda a aquella que dejó en su casa entre la ceniza le deja petrificado. Sin embargo, la dulce visión de tales alimentos es el argumento para que Rossini finalice el acto de esa manera que pasa de ser armoniosa hasta, finalmente, atropellada, como un terremoto de pensamientos(Mi par d’essere sognando…Me parece estar soñando).

Acto II

Escena I Sala del Palacio.

La fiesta ha terminado, la sala está a oscuras. Don Magnífico está pensativo, preocupado por esa dama ignota, que se parece a Angelina, y, sobre todo, que le puede hacer torcer los planes, no sólo de sus hijas sino el suyo propio…porque no olvidemos que su ambición está por encima de todo. El barón se imagina como sería su vida en palacio como padre de la futura reina, eso sí, bastante peculiar.

Escena II Otra sala del Palacio

El Príncipe Ramiro está encantando con esa dama ignota pero su papel fingido le impide dar el paso que desea. Apartado, observa el diálogo de Dandini, como príncipe, y esa dama que le recuerda a la que vio por la mañana y que le impresionó; en ese diálogo, llega el momento clave, ella revela a Dandini que no está enamorada de él…sino de aquél que tanto se interesó por ella. Aún así, la joven frena el ímpetu del joven (y verdadero) príncipe rogándole que busque, investigue para encontrarla, dándole uno de sus brazaletes(algo más evidente que un zapato) y marchándose. El príncipe, que ha desprovisto a Dandini de sus “poderes”, quiere encontrarla allá donde esté(Si, ritrovarla, io giuro…Sí, juro encontrarla). El aria es de lucimiento para el tenor, quizás de los pocos que dispone en esta ópera y donde debe mostrar sus cualidades en cada una de las partes de este fragmento, siendo la última más bella y cercana al espectador(Pegno adorato e caro…prenda adorada y querida); por último, quedaría el vestigio de una cabaletta(Dolce speranza,freddo timore…Dulce esperanza, frío temor).

Escena III Jardines de Palacio

Dandini pasea abatido pues la diversión de ser príncipe ya ha acabado mas el barón lo ignora y lo sigue tratando como tal; ante esta situación no duda en seguir la broma pero queriendo acabarla “a su manera”. El barón le insiste para que decida quién será su esposa pero el sirviente decide que es el momento de terminar la broma; para ello recurre a contarle “un secreto de importancia”(Un segreto d’importanza).En la primera parte de este dúo, Dandini le pregunta como debería tratar a la hija con la que se case; el barón le comenta los diferentes privilegios deseados…hasta que Dandini le cuenta la verdad: el principado es una burla y que él vuelve a ser el ayudante de cámara; en ese momento, el barón indignado protesta y le hace ver que se quejará al príncipe por esa afrenta(Di quest’ingiuria…de esta injuria). El final es el típico entre un bajo y barítono en una comedia rossinianadonde se entrelazan frases rápidas ante el ritmo vertiginoso de las notas. Sin duda, por experiencia propia, será una de esas escenas que se quedan en la cabeza y no se para de recordarlas.

Escena IV(a veces, el tema de las escenas es algo más subjetivo) Casa del Barón, la misma sala del primer acto.

Al igual que en el primer acto, la mezzosoprano nos recuerda aquel “Una volta c’era un Re”en el que manifiesta su forma de ser mientras esconde un brazalete similar al entregado antes en la fiesta. En sí, el diálogo es un aperitivo, quizás flojito, ante lo que nos espera hasta el final de la ópera. Un temporal, típico de Rossini, trae al príncipe de nuevo a la casa del barón. El barón avisa a la pobre muchacha que lleve la silla ante el príncipe para agasajarlo sin saber nada de lo acontecido; para su desgracia es tarde y el príncipe encontró a aquella a la que buscaba tras mostrar ella su otro brazalete (Voi Prence siete? …¿Ud. es el príncipe?). Rossini, antes de meterse en el argumento nos vuelve a entregar una pieza de su particular manera de entender la armonía (Questo è un nodo avviluppato…Esto es un nudo enmarañado) de todos los partícipes en la escena(Don Magnífico, las hijas Tisbe y Clorinda, la propia Cenicienta, Dandini y el príncipe Ramiro)donde nos indican que es un lío difícil de desenredar. Las hermanastras y el propio barón se dirigen a la pobre sierva para criticarla pero el príncipe no lo permite y les deja claro que su ira puede llevarles a una mala situación mientras que Dandini, en un aparte nos recuerda que él ya anticipaba que la comedia iba a devenir en tragedia…y él está dispuesto a “disfrutarla”. Sin embargo, en todo este ambiente, Cenicienta sigue siendo ella con su buen corazón y bien pide a Ramiro que no sea duro con su familia(a pesar del maltrato continuo incluso en ese momento en el que le llaman hipócrita). Cuando el príncipe le entrega el otro brazalete, el barón y las hijas se siguen burlando de la pobre, haciéndole ver que el noble se está riendo de ella…hasta que el príncipe les deja bien claro que la pobre muchacha maltratada es la elegida. Cuando el barón le pregunta por qué no pueden ser elegida Tisbe o Clorinda, el príncipe les recuerda cierto desprecio que le hicieron cuando creían que era un simple sirviente(Un’anima plebea, un aria dozzinale); el último esfuerzo de la muchacha para que haya paz con su familia se desvanece ante la ira, de nuevo, del príncipe. Cuando se marchan y se quedan sólo el barón y las hijas, reaparece Alidoro recordándoles que la mejor acción que podrían hacer para no caer en la posible miseria es implorar gracia y perdón.

Escena final

Fiesta para celebrar la boda con el príncipe…y futuro rey. Es breve la escena y, sobre todo, para lucimiento de la mezzomezzosoprano. Ese “Nacqui all’affano”es pieza básica en el sentido musical y argumentativo. Una vez recordado el triste pasado, es el momento para celebrar la felicidad de su futuro(Non più mesta…nunca más triste) mientras que, a su alrededor, todo es elogio a su gran y bella personalidad(“Digna del trono eres pero un trono es poco para ti”).

FIN