Voces magistrales: Giorgio Zancanaro

Una vez más, vuelvo a apelar ante mis lectores el recuerdo de mis primeros pasos en la ópera. En uno de ellos, la memoria me lleva a una cinta VHS de una colección de ópera que hubo a comienzos de la década de los noventa, al amparo del impresionante éxito de “Los tres tenores”. Aunque ya estaba en marcha, una colección de ópera en casete y CD, se decidió dar también representaciones teatrales a la venta. Una de esas óperas fue “Il trovatore”, desde la “Arena de Verona”, y que contaba con Rosalind Plowright, Fiorenza Cossotto,Franco Bonisolli y Giorgio Zancanaro en los cuatro papeles más conocidos de esta ópera.Con el paso de los años llegaron otras obras como “I vespri siciliani”,”Andrea Chénier” o “Attila”.El recuerdo es de un cantante con buena voz y planta que le ha permitido mostrar mejores capacidades escénicas.

Nacido en Verona en 1939, poco se podía imaginar que su destino iba a estar dirigido al canto En principio, su destino iba más encaminado a ser policia pero decidió formarse en el canto en su ciudad natal. Su triunfo en el concurso de voces verdianas de Busseto en 1970 fue su primer gran éxito pero, sobre todo, su relación con el repertorio verdiano. No obstante, su debut llegó con el rol de Riccardo en “I Puritani” en Mantua. Su evolución ya fue constante aunque tardó su llegada a la mítica Scala milanesa en 1982 con Falstaff y Riccardo Muti en el foso orquestal.

Sus éxitos ya le empezaron a llevar alrededor del mundo. Así, en el mismo 1982 también debutó en el Metropolitan neoyorquino.Forma parte de ese grupo de cantantes que, sin ser del todo mediáticos, se puede esperar de ellos una buena interpretación sobre el escenario. Tras haberlo visto en variadas representaciones, su gran valor es que, personalmente, aporta credibilidad a los roles que lleva a cabo hasta el punto de considerarlo-quizás desde lo emotivo, lo reconozco-uno de los grandes a la altura de Leo Nucci, Renato Bruson o Piero Cappuccilli.


Su repertorio es variado pero Verdi tiene un rol importante, afrontando los principales papeles de barítono en las diferentes óperas verdianas. Pero también destacaría sus incursiones en el verismo(Puccini, Giordano,Mascagni, Leoncavallo) y testimonialmente en el belcanto(el “Guillermo Tell” rossiniano, el Riccardo de “I puritani” o el Enrico de “Lucia di Lammermoor),etc. En el aspecto discográfico y audiovisual, destaca una buena cantidad de discos, si bien no es de los que más destaque en esa faceta.

Momentos memorables: Suoni la tromba

El ritmo marcial nos deja aquí uno de los episodios más interesantes y espectaculares. El “Suoni la tromba” que compuso Vicenzo Bellini para terminar el segundo acto de “I puritani” es emblemático por su musicalidad, por su intensidad y, por qué, no por una conversación entre el despechado Riccardo y Giorgio en referencia a Elvira. Giorgio convenció al padre de ella para que se pudiera casar con Arturo Talbo, enemigo de la causa puritana. Riccardo, ofendido, no ha perdonado el acto que le dejó sin esposa. Giorgio le convence que, por el bien de Elvira debe salvar a Arturo de la muerte. Riccardo, más emocionado que convencido, acepta no matar a Arturo…siempre y cuando no aparezca en la batalla. “Suoni la tromba”, en sí, es un canto de honor y libertad. La escena previa, en sí, la pueden disfrutar aquí
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Estructurado a dos voces, donde Giorgio empieza a cantarlo tras unas primeras notas en las que, era lógico, el instrumento clave es la trompa, donde Riccardo interpreta su parte y, ambos, al final, se van alternando hasta llegar a un final conjunto. Esta stretta(fragmento al final de un acto a un tiempo más rápido), con todo, tiene su sentido. Una estructura pareja donde hablábamos de la trompa que da cierto aire, como decíamos, marcial al principio; después una parte más lírica dentro del ambiente guerrero(“Amor di patria impavido”) y una última que va a marcar el final con ese “bello è affrontar la morte” donde la flauta(especialmente, entre el resto de instrumentos, va a acompañar al personaje que interpreta(primero, Giorgio, después Riccardo). Finalmente, la interpretación en conjunto de ambos personajes-aparte de seguir las pautas indicadas- que, sin duda, logra crear un efecto intenso y marcado en quien escucha por primera vez este final del segundo acto de I puritani.

Escena: Suoni la tromba

Giorgio, después Riccardo
Suoni la tromba, e intrepido
lo pugnerò da forte;
bello è affrontar la morte
gridando: libertà!
Amor di patria impavido
mieta i sanguigni allori,
poi terga i bei sudori
e i pianti la pietà.
bello è affrontar la morte
gridando: libertà!

Riccardo
Suoni la tromba, e intrepido
lo pugnerò da forte da forte.
Forse dell’alba al sorgere
L’oste ci assalirà.
S’ei vi sarà…

Giorgio
All’alba…morrà

Riccardo
Sia voce di terror.
Patria, vittoria, onor!

Ambos
Suoni la tromba, e intrepido
lo pugnerò da forte;
bello è affrontar la morte
gridando: libertà!
Amor di patria impavido
mieta i sanguigni allori,
poi terga i bei sudori
e i pianti la pietà.
bello è affrontar la morte
gridando: libertà!