Sobre la ópera: Minnie y el perdón

Aunque tengo previsto, con el tiempo, un artículo sobre las “mujeres de Puccini”, los personajes femeninos que logró cincelar el maestro de Lucca en sus óperas, hoy quiero adelantar una parte dedicada a Minnie, la coprotagonista en la ópera “La fanciulla del West”, una mujer rodeada de buscadores de oro en las minas del oeste norteamericano y que comparte dos trabajos: está en una taberna llamada “La polka” como propietaria pero, sobre todo, intenta aleccionar a esos buscadores de oro, enseñándoles cosas. Una de esas lecciones es sobre el perdón y que, en cierto sentido, volverá a aparecer al final de la ópera. Hablando sobre un versículo de la Biblia, Minnie trata de crear en cada uno de esos buscadores una enseñanza sobre la redención(Ciò vuol dire, ragazzi, che non v’è, al mondo, peccatore
cui non s’apra una via dl redenzione… Quiere decir, muchachos, que no hay en el mundo pecador que no tenga un camino a la redención…
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La ironía llega en forma de delincuente que se hace llamar Dick Johnson pero que, en sí, es el bandido Ramerrez, perseguido por la zona. Su presencia nada denota su intención de hacerse con el oro que hay dentro de la taberna y que habían guardado los chicos que buscaban oro para ellos, para sus familias. En sí, si creemos en la confesión de Dick Johnson en el segundo acto, su intención cierta era robar pero que, cuando la encontró por primera vez, soñó con irse con ella y “redimirse en una vida de trabajo y de amor”. La primera reacción de ella le lleva a echarlo de la cabaña que, escasos minutos antes, había vivido felices momentos de amor. Un disparo lejano le hace a Minnie recapacitar y abrir la puerta a un malherido Ramerrez(o Johnson, como quieran).La llegada del sheriff Jack Rance nos muestra a una Minnie que llega hasta el punto de jugarse su vida y la de su “prometido” a una partida de póker que consigue vencer con ciertas trampas.

Pero Ramerrez en su intento de salir huyendo es detenido y sometido a burla por el sheriff, los mineros-buscadores y preparando la soga para colgarlo. En ese instante, es cuando escuchamos uno de los grandes momentos de esta ópera. Cuando todo apunta a morir ahorcado, aparece Minnie para salvarlo. Uno a uno va convenciendo a todos para que perdonen al bandido. Sonora, uno de los mineros, se une a ella y procede también a ayudarla en la labor mientras que ella vuelve a recordar ese perdón que, en su día, les enseñó. Al final ceden y liberan a Ramerrez, que parte con Minnie lejos de esas tierras.

Momentos memorables: Minnie, dalla mia casa son partito

Hay villanos y villanos en el mundo de la ópera. De algunos, uno busca el porqué de su maldad para encontrar a alguien perverso(Iago); de otros, el tema es más complejo porque detrás hay su propio dolor. Un ejemplo de ello es este Jack Rance, el sheriff enamorado de Minnie. En unas pocas líneas, Puccini nos muestra un perfil a la perfección de una persona envenenada, amargada. Su amor no correspondido va a hacer que la trama se complique cuando, por su labor de sheriff, pretenda ir a la caza del bandolero Ramerrez, más conocido por el nombre de Dick Johnson, la persona que Minnie ha sido capaz de tenerlo escondido. Rance no es el perverso Barón Scarpia(el malvado jefe de policia romano en Tosca), su maldad puede ser la misma pero en esta aria nos revela su sufrimiento, muy alejado de aquella soberbia. Donde allá hay cierta antipatía, con Rance siento una especie de compasión porque, en su tosquedad, no logra mostrar afecto y sí un desagradable desacierto(por un beso tuyo doy un tesoro) que ella, al replicarle con la bella historia de amor de sus padres, le traslada que su demostración de amor, aparte de errado(él estaba casado) acaba siendo zafia(“Poesia”, en un tono de quien no tiene esa capacidad, a la hora de responder a la bella frase de Minnie “el amor es otra cosa).

La aria es sencilla pero ahí radica su belleza. Una melodía al servicio de un dolor de una persona que ha visto transcurrir su vida entre las cartas, la fiebre del oro pero en la que nunca ha sentido el amor “ ninguna cosa nunca le ha dado placer”. Minnie, que ha atraído a todos los hombres de la taberna por su forma de ser, ha supuesto un nuevo sueño que ella no duda en apaciguar con su forma de sentir el amor, muy distante a él. Bajo un juego en el que los instrumentos de cuerda van a dar rienda a la melodía del sentimiento mientras los de viento-madera(y en menor medida los de metal) van a acentuar esos momentos descorazonadores que va a transmitir el personaje de Rance, esa sensación de soledad, de tristeza hasta terminar en esa fase final, en ese “Or per un bacio tuo getto un tesoro” en el que la orquesta culmina el deseo del sheriff por lograr un beso que ella se niega a dar. Es una pequeña aria, breve, pero que sobrecoge.

Aria: Minnie, dalla mia casa son partito

RANCE
Minnie, dalla mia casa son partito,
ch’è là dai monti, sopra un altro mare:
non un rimpianto, Minnie, m’ha seguito,
non un rimpianto vi potea lasciare!
Nessuno mai mi amò, nessuno ho amato,
nessuna cosa mai mi diè piacere!
Chiudo nei petto un cuor di biscazziere,
amaro e avvelenato,
che ride dell’amore e del destino:
mi son messo in cammino
attratto sol dal fascino dell’oro…
È questo il solo che non m’ha ingannato.
Or per un bacio tuo getto un tesoro!