Momentos memorables: Vecchia zimarra, senti

Quizás sea, para muchos, una aria poco agradable de la ópera de Giacomo Puccini, “La bohème”. Dista de la belleza de las arias del primer acto, la divertida escena del segundo acto-porque prácticamente así lo contempló el compositor con su inicio(llegada de los personajes al café Momus)-desarrollo(velada y llegada de Musetta) y fin(salida del café Momús aprovechando la marcha militar)- y la intensidad del acto III. El acto IV que, a su vez, tenía su parte melancólica, divertida(recordando la actitud desprendida de los cuatro bohemios en el primer acto) y…el drama de la llegada de una Mimì, enferma. Ellos, bohemios…pero pobres, se sienten apenados por la situación que tienen y que ven imposible para curar a su querida Mimì(tanto Rodolfo por el amor que tuvieron, como los demás por ser amigos de ella). Esta aria, a mi parecer, explica el verdadero valor del verismo, esas pequeñas cosas como el dolor de Colline, que se desprende de su abrigo para empeñarlo y lograr algún dinero para ayudar en la triste situación. En sí, un gesto de generosidad.

Musicalmente, destacaría ese canto pausado en el que el personaje, interpretado por una voz de bajo, debe ir dejando sacar todo ese sentimiento como si el dolor por Mimì. Un doloroso pesar que le va llegando al alma hasta culminar con ese Addio final en el que Colline se vacía y que se percibe en que la interpretación apenas se mueve en una pocas notas pero suficientes para también dejar un poso de sentimiento.El acompañamiento orquestal nos deja primero una cesión de protagonismo al personaje. Así, destacar el uso de las trombas en un momento determinado para acentuar una frase(“mai non curvasti il logo ai ricchi ed ai potenti”…Jamás encorvaste la espalda
ante el rico y el poderoso), el arpa deja su impronta final en un acorde culminando también el “addio”, el timbal que va apareciendo puntual pero convenientemente para ir acentuando el sentir de Colline.

COLLINE

Vecchia zimarra, senti,
io resto al pian, tu ascendere
il sacro monte or devi.
Le mie grazie ricevi.
Mai non curvasti il logoro
dorso ai ricchi ed ai potenti.
Passar nelle tue tasche
come in antri tranquilli
filosofi e poeti.
Ora che i giorni lieti
fuggir, ti dico: addio,
fedele amico mio.
Addio, addio.

Sobre la ópera: Una visión personal de los primeros pasos

Primeros pasos Cuando terminaba el agosto de 1989 llegó a mis manos, vía colección de ópera, la primera gran obra, el “Rigoletto“, del gran Giuseppe Verdi. Ese preludio, ese comienzo fulgurante del primer acto en el palacio del duque de Mantua me enamoró a las primeras de cambio. En ese caso, mi hermano tuvo gran mano al dar el primer paso de comprar aquel cassete.A la par que se iba comprando la segunda y tercera parte de la ópera(es lo que tienen los fascículos), llegó la primera ópera entera que escuché…una tras otra vez. Era una deliciosa “La bohème” , de Puccini con Neil Sheicoff y una soprano como Ileana Cotrubas(a la que ya conocía, curiosamente, del mencionado “Rigoletto).Con el paso de los meses se fueron añadiendo las primeras óperas a mi zurrón de conocimientos, con especial presencia de Verdi. De esa época me viene la sempiterna recomendación de esta ópera de Puccini para los que son iniciados en este mundo .Lo tiene todo(una bonita melodía, alegría, también una dosis de tristeza en un período de tiempo “asumible” para quien suele tener, un poco, el prejuicio de óperas largas.

Otras fuentes…y soportes. En aquella época de comienzos de los noventa, tuvimos las retransmisiones de ópera con la introducción de José Luis Téllez, el comienzo de las galas líricas, entre las que destacó, obviamente, “Los tres tenores” en las termas de Caracalla en 1990. Pero también las series o las películas Una de ellas, por ejemplo, fue “El fantasma de la ópera”, un telefilme protagonizado por Burt Lancaster, Teri Polo y Charles Dance y que contaba con algunos de los momentos más maravillosos del “Faust” de Charles Gounod. Esta relación me permite, además, recordar que fue la primera ópera que tuve en el formato de moda entonces: el compact-disc. No  había terminado de prescindir de los cassettes pero era algo novedoso. En esa época fui labrando una videoteca buena…que desapareció con el último vídeo VHS.

 

El desastre del Liceu y el Teatro Real. Entre el 31 de enero de 1994 y el siete de octubre de 1999 se vivió un tobogán de emociones en el tema lírico españo, en lo que se refiere a temas de teatros.Aunque ya en 1992 se estrenó el teatro de la Maestranza en Sevilla, aquel día de enero de 1994 supuso la destrucción del Gran Teatre del Liceu, un referente de este país en el mundo. Los preparativos de “Matias, el pintor” de Hindemith y un tema de seguridad del teatro barcelonés acabaron con todo. Tardaron cinco años en volver a la escena internacional con Turandot(por cierto, una de las primeras que ya había sonado en el palau Sant Jordi durante el “exilio”).Durante esa época, dos años antes,volvió el Teatro Real en Madrid, tras un periodo de sala de conciertos y las reformas para modernizarlo. Con el teatro madrileño volvieron con fuerza las retransmisiones de ópera con el gran José Luis Téllez, ese “falso directo” en el que contaba también con entrevistas  como ésta.



Wagner.
Aunque la primera ópera de Richard Wagner llegó pronto a mis manos, “La valquiria”(o “Die Walküre”) no gozó entre mis preferencias por algunas cuestiones durante mucho tiempo. Era una grabación en directo, dirigida por un grande como era Wilheim Furtwängler pero con los micrófonos demasiado cerca de un pobre con tos. En su momento, no me quité la sensación de una música que no comprendía(más allá del tema del idioma),que reconocía bella pero,perdón wagneristas, monótona. Sí, pasó mucho tiempo hasta que llegó 2013, mi situación como colaborador en la página Facebook de Operamania me obligaba a tratar un “Año Wagner” como así pretendía hacer con el “Año Verdi”. Para mí, el compositor de Le Roncole di Busseto no era tan desconocido(salvo unas pocas óperas de la época de “anni di galera”) y no me costaba seleccionar fragmentos. Pero Wagner era totalmente desconocido para mí despues, sí, de dos décadas largas. Esa “supuesta” obligación me permitió ir conociendo sus óperas e ir entendiendo más ese universo de “música total”, de captar la magia de los “leitmotivs” y, sobre todo, olvidar ese prejuicio de “monotonía”  y sí captar el matiz

Una de las cosas buenas que está teniendo esta página, como anteriormente su versión en. com, es permitirme dar unos pasos más allá  en este bello mundo que, en otra época, me habían hecho refugiarme en las grandes obras(Verdi, Mozart, Puccini, Rossini…), sin meterme de lleno en otras menos conocidas para el gran público.El repertorio ruso, el clásico(Vivaldi, Purcell, Haendel…) son algunos en los que me estoy sumergiendo para futuros “momentos”.

Momentos memorables: In questa reggia

Que la ópera es una unión de música y texto-en este caso, teatral-es sabido. En algunos casos, el conjunto melódico se potencia sobre el texto(aunque hay varios compositores que logran ese efecto, destacaría a Richard Wagner por su capacidad de lograr que se genere, desde el foso de la orquesta, un ambiente que envuelve al cantante; en otros,la música cede la importancia a lo que se cante (podíamos indicar, por ejemplo, el célebre “bel canto”, donde el cantante debe mostrar sus cualidades técnicas, que es lo que hará que se lleve el merecido aplauso o la más cruel crítica.

Pero, señores, llegamos a esta aria y vemos que la melodía es perfecta para describir el estado de Turandot a lo largo de su intervención(recuerdos, dolor, ira); que el texto escrito por Giuseppe Adami y Renato Simoni está plasmado de un modo que va in crescendo y, por supuesto, una intervención creíble de la soprano(en este caso, destacamos la figura de Eva Marton que ha llevado a la perfección este papel

La trama es sabida. Turandot es una princesa china que ha establecido lo siguiente: el que se quiera casar con ella debe pasar por tres enigmas, el acierto supone el premio de un matrimonio futuro imperial…o la muerte del candidato si sólo falla uno. Lo que nos puede parecer, en principio, algo muy trivial, chocante deja de serlo al entenderla: el recuerdo de su abuela, arrastrada por un extranjero tras ser vencido el reino, el dolor cargado de ira hace que insista en ese “Nadie me tendrá jamás” y, sobre todo, en ese “Non tentar la fortuna” para que nadie se siga arriesgando. Sin embargo, ese principe desconocido supera las tres pruebas y es cuando la ópera coge otro cariz, cuando el enigma se le vuelve en contra a Turandot.

En sí es una aria que va desde una melodía “lígera” al principio, pausada con breves intervenciones de los instrumentos de viento madera(fagot, oboe, clarinete,etc) para incidir en las partes más dolorosas de la narración, pero que coge fuerza cuando ese recuerdo, esa voz de su abuela le lleva a imponerse(y ya es difícil)a la propia orquesta con ese desgarrador “mai nessun m’avrà”. Si le añadimos la intervención del príncipe desconocido como respuesta, tenemos una escena que se interioriza en el espectador.

Aria: In questa reggia

TURANDOT
In questa Reggia,
or son mill’anni e mille,
un grido disperato risonò.
E quel grido,
traverso stirpe e stirpe
que nell’anima mia si rifugiò!
Principessa Lo-u-Ling,
ava dolce e serena che regnavi
nel tuo cupo silenzio
in gioia pura,
e sfidasti inflessibile e sicura
l’aspro domino,
oggi rivivi in me!

FOLLA
Fu quando il Re dei Tartari
le sette sue bandiere dispiegò.

TURANDOT
Pure nel tempo
che ciascun ricorda,
fu sgomento e terrore
e rombo d’armi.
Il regno vinto! Il regno vinto!
E Lo-u-Ling, la mia ava,
trascinata
da un uom come te, come te
straniero,
là nella notte atroce
dove si spense la sua fresca voce!

FOLLA
Da secoli ella dorme
nella sua tomba enorme.

TURANDOT
O Principi,
che a lunghe carovane
d’ogni parte del mondo
qui venite a gettar
la vostra sorte,
io vendico su voi, su voi,
quella purezza,
quel grido e quella morte!
Quel grido e quella morte!
Mai nessun m’avrà!
Mai nessun, nessun m’avrà!
L’orror di chi l’uccise
vivo nel cuor mi sta.
No, no! Mai nessun m’avrà!
Ah, rinasce in me l’orgoglio
di tanta purità!
Straniero! Non tentar la fortuna!
Gli enigmi sono tre,
la morte una!

CALAF
No, no!…
Gli enigmi sono tre,
una è la vita!

TURANDOT
No! No!…
Gli enigmi sono tre,
la morte una!

CALAF
Gli enigmi sono tre,
una è la vita!

Momentos memorables: Vals de Musetta

No vamos a negar una cosa obvia, pero escuchar una ópera como “La bohème”(para mí, una de las imprescindibles cuando se comienza en este mundo lírico) permite encontrarse con bellos fragmentos con facilidad pasmosa, donde la melodía es tan importante como la voz del cantante pero que, en ocasiones, hace que uno se sienta, seamos realistas, con una sonrisa en la boca y una música inolvidable. Lo que hoy vamos a comentar es el célebre “Vals de Musetta”, en el acto II en lo que es la primera interpretación del personaje. Musetta es una mujer aparentemente frívola y “libre” aunque, al final de la ópera, nos muestra su piedad y su gran corazón.Fue la amante de Marcello, el pintor, vuelve a él después de esta escena que vamos a explicar y, luego, en el acto III, se vuelven a disgustar en lo que es, sin duda, un auténtico tiovivo de emociones. Aquí, como hemos comentado, es una escena de martilleo a Marcello, que la había despreciado nada más llegar ella al Café Momus(donde se desarrolla el acto II de esta ópera).

Si tiene algo de memorable, aparte de la voz de la cantante (y si es posible de su interpretación en el escenario para no caer en excesos del personaje), es la melodía que acompaña a la escena a ritmo de vals lento y en el que los roles importantes de la orquesta será el arpa(especialmente, a partir de “Ed assaporo allor la bramosia”), los violines al comienzo con “gracia y elegancia” mientras que el ritmo de vals lo aportan, al principio, la flauta y clarinete.Una de las claves del éxito de este fragmento es, sin duda, cómo envuelve la orquesta al personaje de Musetta creándole esa atmósfera parisina tan propia.

Aquí,no quiero dejar de pensar en Puccini. Archisabido era que le gustaba el detalle musical, no voy a negar que ese “valse musette”, que ya existía en el siglo XIX inspira a Puccini para darle la posibilidad de hacer interesante este personaje.

Escena: Vals de Mussetta

MUSETTA

Quando men vo soletta
per la via, la gente sosta e mira
e la bellezza
mia tutta
ricerca in me da capo a pie’…

MARCELLO
(a sus amigos, de forma enojada)
Legatemi alla seggiola!

ALCINDORO
Quella gente che dirà?

MUSETTA
… ed assaporo allor la bramosia
sottil, che da gli occhi traspira
e dai palesi vezzi intender sa
alle occulte beltà.

Così l’effluvio del desìo
tutta m’aggira,
felice mi fa! felice mi fa!

ALCINDORO
(abochornado)
(Quel canto scurrile
mi muove la bile!)

MUSETTA
(A Marcello)
E tu che sai, che memori e ti struggi
da me tanto rifuggi?
So ben: le angoscie tue
non le vuoi dir,
ma ti senti morir!

MIMÌ
(a Rodolfo)
Io vedo ben…
che quella poveretta,
tutta invaghita di Marcel,
tutta invaghita ell’è!

Momentos memorables: Firenze è come un albero fiorito

Bajo la inmensa sombra de “O mio babbino caro”, esta aria de Rinuccio en la ópera Gianni Schicchi, que forma parte del pucciniano “Il trittico” es quizás otro de los grandes momentos que da esta ópera particular entre trágica y cómica sobre el universo de las herencias y familiares “díscolos”. Y es que sólo basta ver los primeros minutos de esta obra para entender porque el fallecido Buoso Donati había dejado sus bienes a una congregación de frailes. Rinuccio, sobrino de Zitta, con una mezcla de ingenuidad y amor intenta convencer, primero a sus familiares, que el hombre que necesitan es Gianni Schicchi que, entre otras cosas, es el padre de su amada Lauretta. Rinuccio intenta por todos los medios que Gianni mire el testamento y busque la solución pero la mala disposición de los familiares hace que eso sea imposible hasta,ya saben, el momento en que Lauretta le pida que le haga ese favor por el amor que ella siente por Rinuccio.

Partiendo de un breve recitativo en el que muestra algunas de las supuestas virtudes de Gianni Scicchi con la ayuda de una buena dicción del tenor y la ayuda de los instrumentos de cuerda y viento acentuando algunos momentos(Mottegiatore!…viene dal contado?). Obviamente, la belleza de la aria empieza cuando entona esa bella “Firenze è un albero fiorito” , una Florencia bella en la que caben todos-en referencia a las críticas de su familia hacia Schicchi como campesino llegado a Florencia hacía poco- y que llena de referencias a su pasado(o su presente, pues está ambientada durante el renacimiento.Donde el arpa tiene un papel importante durante la aria pero, especialmente antes de la mención del río Arno. Como va in crescendo hasta terminar con ese “Viva la gente nova e Gianni Scicchi”

RINUCCIO
Avete torto!
È fine!… astuto…
Ogni malizia
di leggi e codici
conosce e sa.
Motteggiatore!… Beffeggiatore!…
C’è da fare una beffa nuova e rara?
È Gianni Schicchi che la prepara!
Gli occhi furbi gli illuminan di riso lo strano viso,
ombreggiato da quel suo gran nasone
che pare un torrachione per così!
Vien dal contado? Ebbene? Che vuol dire?
Basta con queste ubbie grette e piccine!
Firenze è come un albero fiorito
che in piazza dei Signori ha tronco e fronde,
ma le radici forze nuove apportano
dalle convalli limpide e feconde!
E Firenze germoglia ed alle stelle
salgon palagi saldi e torri snelle!
L’Arno, prima di correre alla foce,
canta baciando piazza Santa Croce,
e il suo canto è sì dolce e sì sonoro
che a lui son scesi i ruscelletti in coro!
Così scendanvi dotti in arti e scienze
a far più ricca e splendida Firenze!
E di val d’Elsa giù dalle castella
ben venga Arnolfo a far la torre bella!
E venga Giotto dal Mugel selvoso,
e il Medici mercante coraggioso!
Basta con gli odi gretti e coi ripicchi!
Viva la gente nova e Gianni Schicchi!


Atril de honor: Arturo Toscanini

Entonces,Toscanini, dejó la batuta y paró a la orquesta para,después, darse la vuelta y dirigirse al público que asistía al estreno mundial de “Turandot” en la Scala de Milán. Era la primera representación de esta ópera que ya contaba con el hecho de ser póstuma. La muerte de Giacomo Puccini dos años antes daba,además, cierta dosis de morbo.Tras la muerte en escena del personaje de Liù, unos pocos compases después, daba fin a la representación en el punto en el que lo dejó Puccini.Era el mejor homenaje.En las siguientes representaciones ya terminaba la ópera,finalizada por Franco Alfano. Tenía el director de orquesta cerca de 60 años…y un prestigio ganado de más de 40 de esos años. A caballo entre dos siglos, vivió la edad de oro de la ópera y pudo inmortalizar su trayectoria como director de orquesta: pudo dirigir el estreno de óperas importantes y, con el paso de los años del siglo XX dejar registrados discografía para llegar a las siguientes generaciones. La hijastra de Puccini, Fosca Crespi Puccini contó el estreno de Turandot, comentando ese momento impactante por la conmoción y como la familia se fue a abrazar a Toscanini y agradecerle las palabras.

Nacido en 1867 en Parma, su interés por la música le llevó a obtener una beca para tocar el violencelo en el Conservatorio, además de composición y formar parte de una orquesta del Teatro Regio de su ciudad natal. Con 19 años, un hecho accidental le puso en un atril a dirigir a los que eran sus compañeros de la orquesta. Prácticamente, su vida fue intensa. Con 31 años ya era director de la Scala de Milán hasta 1907, volviendo luego entre 1921 y 1929. Entre medias, dirigió el Metropolitan neoyorquino entre 1908 y 1915. Mirando las fechas, uno puede llegar a ver que estuvo donde el destino le hizo más grande. Así, fue director de orquesta en el estreno de óperas tales como I Pagliacci(1892), La Bohème(1896), La fanciulla del West(1910) Turandot(1926) entre otras. Sorprende que, consu historia en el atril, estuviera pocas veces en todo un festival emblemático como Bayreuth(1930-31).

A partir de la tercera década del siglo XX llegó la parte complicada de la existencia de Toscanini. Evitando los regímenes establecidos en Europa-sobre todo en Italia y Alemania-, encaminó su destino hacia Estados Unidos donde ya dirigía la New York Philarmonic(1928-1936). Entre 1937 y 1954, la unión que permitió mantener para la historia el nombre de Toscanini y las presentes y futuras generaciones: dirige la Orquesta Sinfónica de la cadena NBC y graba con ella varios programas, también con RCA Victor.De ahí, la discografía y los vídeos que se han podido vincular en esta entrada. Volvió a Italia en 1946 aunque alternó con Estados Unidos, donde hizo sus últimos conciertos, siendo el último en 1954, a la edad de 87 años. Murió tres años después, en 1957.

Aparte del capítulo mencionado del estreno de Turandot, otro episodio importante y relevante fue su presencia en 1901, en el acto de traslado de los cuerpos de Giuseppe Verdi y Giuseppina Strepponi a la Casa de Riposo de Musicisti en la capital lombarda, donde dirigió a alrededor de 120 músicos y 900 voces en un inconmesurable “Va pensiero”. El destino ligó a Toscanini con dos grandes como Verdi y Puccini.

Voces magistrales: Juan Pons

Poco más de dos años después de empezar a aficionarme a la ópera llegó un día en el que supe de este inmenso barítono menorquín. Era la inauguración del Teatro de la Maestranza en Sevilla en 1991, fue uno de los cantantes invitados a una gala para dar el pistoletazo a un teatro que iba a ser uno de los puntales de la Expo 1992 en la ciudad hispalense. Su voz, sumada a su presencia imponente hizo que prestara más atención a su interpretación como el malvado Don Carlos de Vargas en “La forza del destino” en el célebre dúo con Plácido Domingo. Luego llegaron otras óperas que hicieron valorar este gran cantante nacido en Ciutadella, una pequeña población de la isla de Menorca. En ese 1991 del que hablo, ya estaba en esa época entre el final de su explosión y el inicio de lo que hablaríamos como consolidación entre los grandes.

Estudió canto en el conservatorio y estuvo en el coro del teatro barcelonés del Liceu gracias a una persona que vio en Pons capacidades para la ópera cuando nada apuntaba a esa posibilidad. En esa época, mientras se van desarrollando las primeras representaciones comenzando por Aida en Oviedo, se produce un cambio de registro, pasando de bajo a barítono. Lo que pudo ser motivo de enfado, ha acabado siendo la decisión más acertada. Creciendo, debutando en cada papel, su primera gran fecha para la historia fue el debut en toda una Scala con el rol de Falstaff en 1980. Tres años después, comenzó la relación continuada con el Metropolitan Opera House. Son años, donde los éxitos llegan también en la inmensa mayoría de grandes teatros mundiales. Es un gran barítono y los teatros ven en él como sucesor de los grandes como Tito Gobbi,una generación por delante de los Leo Nucci, Cappuccilli, Zancanar,Milnes. Durante cuarenta años, hasta mayo de 2013 cuando hizo de Sharpless en Mahón, ha estado entre los grandes. En sus últimos años en activo bajó el pistón.

Aparte de su primer paso como bajo, los roles de barítono verdiano han sido su principal bastión. Pero también el verismo(Giordano, Mascagni, Leoncavallo) y Puccini han sido objeto de interpretación. Sin olvidar, también, que ha llevado la zarzuela a una mayor difusión y los cantos de la tierra natal. Su prestigio internacional ha facilitado además que determinadas óperas de menor calado popular hayan contado con una versión interpretada por Pons.

Terminamos esta entrada dedicada al barítono Juan Pons con lo habitual, la mención recomendada a su web oficial (http://www.juanpons.com/Juan_Pons/index.html) donde podrán conocer mejor al artista y la persona. Como la entrevista está en dos partes, os ponemos los dos enlaces( y ) dejando para el vídeo final la interpretación del “Eri tu” que Juan Pons realizó en esa noche en la que José Luis Téllez le hizo esa entrevista en el Teatro Real que hemos enlazado por su interés.

Momentos memorables: Minnie, dalla mia casa son partito

Hay villanos y villanos en el mundo de la ópera. De algunos, uno busca el porqué de su maldad para encontrar a alguien perverso(Iago); de otros, el tema es más complejo porque detrás hay su propio dolor. Un ejemplo de ello es este Jack Rance, el sheriff enamorado de Minnie. En unas pocas líneas, Puccini nos muestra un perfil a la perfección de una persona envenenada, amargada. Su amor no correspondido va a hacer que la trama se complique cuando, por su labor de sheriff, pretenda ir a la caza del bandolero Ramerrez, más conocido por el nombre de Dick Johnson, la persona que Minnie ha sido capaz de tenerlo escondido. Rance no es el perverso Barón Scarpia(el malvado jefe de policia romano en Tosca), su maldad puede ser la misma pero en esta aria nos revela su sufrimiento, muy alejado de aquella soberbia. Donde allá hay cierta antipatía, con Rance siento una especie de compasión porque, en su tosquedad, no logra mostrar afecto y sí un desagradable desacierto(por un beso tuyo doy un tesoro) que ella, al replicarle con la bella historia de amor de sus padres, le traslada que su demostración de amor, aparte de errado(él estaba casado) acaba siendo zafia(“Poesia”, en un tono de quien no tiene esa capacidad, a la hora de responder a la bella frase de Minnie “el amor es otra cosa).

La aria es sencilla pero ahí radica su belleza. Una melodía al servicio de un dolor de una persona que ha visto transcurrir su vida entre las cartas, la fiebre del oro pero en la que nunca ha sentido el amor “ ninguna cosa nunca le ha dado placer”. Minnie, que ha atraído a todos los hombres de la taberna por su forma de ser, ha supuesto un nuevo sueño que ella no duda en apaciguar con su forma de sentir el amor, muy distante a él. Bajo un juego en el que los instrumentos de cuerda van a dar rienda a la melodía del sentimiento mientras los de viento-madera(y en menor medida los de metal) van a acentuar esos momentos descorazonadores que va a transmitir el personaje de Rance, esa sensación de soledad, de tristeza hasta terminar en esa fase final, en ese “Or per un bacio tuo getto un tesoro” en el que la orquesta culmina el deseo del sheriff por lograr un beso que ella se niega a dar. Es una pequeña aria, breve, pero que sobrecoge.

Aria: Minnie, dalla mia casa son partito

RANCE
Minnie, dalla mia casa son partito,
ch’è là dai monti, sopra un altro mare:
non un rimpianto, Minnie, m’ha seguito,
non un rimpianto vi potea lasciare!
Nessuno mai mi amò, nessuno ho amato,
nessuna cosa mai mi diè piacere!
Chiudo nei petto un cuor di biscazziere,
amaro e avvelenato,
che ride dell’amore e del destino:
mi son messo in cammino
attratto sol dal fascino dell’oro…
È questo il solo che non m’ha ingannato.
Or per un bacio tuo getto un tesoro!

Momentos memorables: Tu, che di gel sei cinta

Aunque forma parte de una escena en la que sigue siendo protagonista Liù, esta pequeña aria final son las últimas notas que compuso Giacomo Puccini para la ópera Turandot. La muerte del compositor en Bruselas dejó sin concluir la ópera y fue Franco Alfano quien terminó la ópera. Estrenada en 1926, Toscanini decidió, desde el podio del director, finalizar la ópera en el momento en el que murió el compositor. La escena, argumentalmente, es conocida. Tras el acertijo de Calaf a Turandot(“dime mi nombre antes del alba, y a la alba moriré”, ya que nadie, en ese momento, sabe el nombre del extranjero desconocido que, al final, sí lo acaba revelando a la princesa), encuentran a Liù y Timur rondando y forzándolos a que revelen el nombre. Liù se niega a decirlo entre tormentos. Sorprendida Turandot por el sacrificio de Liù, puedo afirmar que la joven, esclava y sirvienta de un ciego Timur, un destronado rey tártaro, es la que comienza a “descongelar” a la gélida(y ciertamente caprichosa) princesa. El segundo sacrificio-el del propio Calaf quien, desquiciado por ella, revela su nombre- explica, sin duda, el bello final, cuando Turandot acaba revelando otro nombre diferente…”il suo nome è amore”.

La gravedad del asunto es tal-Liù sabe que la única manera de salvar a Calaf es con su sacrificio, un sacrificio de amor- que la música que le acompaña en las primeras notas es la instrumentación de viento(especialmente, el fagot y el oboe). Cuando ella revela su intención(antes de esta aurora, cierro los ojos para que él viva aún), el pizzicato de los violonchelos se van incorporando para darle ese sentimiento que nos acompañará, con más intensidad, en la repetición de estas mismas frases. Los instrumentos de cuerda van a aportar, ahí, más dramatismo mientras los de viento-madera van a seguir la melodía de la aria y que nos dejará con cierto sabor amargo por el final, donde esos tres calderones finales(incluso para Liù) van a terminar con el suicidio de la joven ante la sorpresa del pueblo, Turandot y Calaf, aterrado.

Aria: Tu, che di gel sei cinta
LIÙ
Sì, Principessa, ascoltami!
Tu che di gel sei cinta,
da tanta fiamma vinta,
l’amerai anche tu!
Prima di questa aurora,
io chiudo stanca gli occhi,
perchè egli vinca ancora…
Per non… per non vederlo più!
Prima di questa aurora,
io chiudo stanca gli occhi
per non vederlo più!
FOLLA
Parla! Parla!
Il nome! Il nome!

CALAF
Ah! Tu sei morta, tu sei morta,
o mia piccola Liù!

TIMUR
Liù! Liù! Sorgi! Sorgi!
È l’ora chiara d’ogni riveglio!
È l’alba, o mia Liù…
Apri gli occhi, colomba!

PING
Alzati, vecchio! È morta!

TIMUR
Ah! Delitto orrendo!
L’espieremo tutti!
L’anima offesa,
l’anima offesa si vendicherà!

Momentos memorables: Tu, tu, piccolo Iddio

Madama Butterfly es un personaje que comparte con otros roles femeninos de Puccini una muerte con una carga emotiva. Dando por hecho que ha perdido su hijo, que Pinkerton, por el que sentía amor a pesar del abandono de él durante tres años, se ha casado con una mujer norteamericana, entiende que su vida ya no tiene sentido. Sin motivo de alegría,desilusionada porque ella sí creía en el amor de él(el cónsul Sharpless ya le advirtió de ello a Pinkerton en el primer acto), decide darle el hijo al que fue su esposo y la nueva mujer, no sólo porque ellos le piden ese sacrificio.

La aria es de una intensidad tal a pesar de su corta duración. Suficiente pero inquietante. Bajo un dominio claro de los instrumentos de viento, se desarrolla este fragmento en el que el verdadero valor de la orquesta es acompañar el sentir trágico de Madama Butterfly en su despedida a su hijo. Sublime ejemplo de dolor materno es ese final en el que ella le pide que la mire bien(“guarda ben fisso”) y que le quede el recuerdo de su madre mientras que los instrumentos de metal acentúan el dolor. En cierto sentido interpretativo personal, me recuerda a “Sola, perduta, abbandonata” cuando Manon canta “No, non voglio morir” mientras que la orquesta lo resalta y es que, en cierto sentido, ella habría deseado otro fin en el que tuviera a su hijo y a su marido Pinkerton.

Aria: Tu,tu, piccolo Iddio

“Con onor muore chi non può
serbar vita con onore.”

Tu? tu?

piccolo Iddio! Amore, amore mio,
fior di giglio e di rosa.

Non saperlo mai per te,
pei tuoi puri occhi,

muor Butterfly…
perché tu possa andar
di là dal mare
senza che ti rimorda
ai di maturi,
il materno abbandono.

O a me, sceso dal trono
dell’alto Paradiso,
guarda ben fiso, fiso
di tua madre la faccia!
che ten resti una traccia,
guarda ben!
Amore, addio! addio! piccolo amor!

Va, gioca, gioca!