Sobre la ópera: la maldad de Yago

Aunque no se va a negar nunca que el único culpable de un asesinato es el asesino, a veces hay que mirar más allá. Este es un caso de libro. Todo el mal está dirigido desde el primer minuto por la mente de un ser rencoroso, Yago, que logra llevar a Otelo, dux de Venecia por los turbios caminos de los celos. Jugó con la personalidad de su jefe hasta llevarlo al desprecio social(acto III, humilla a Desdémona ante los embajadores) y, por supuesto, la muerte de su esposa.

Lo irónico del destino es que todo se hubiera resuelto si no se hubiera dado, según Yago, el motivo principal: la elección de otra persona para el puesto que él, que era simple alférez, ambicionaba.Se lo decía a Roderigo(“Escúchame:por más que yo finja amarlo, odio a ese moro” mientras señala a Cassio de forma enojada, ya que había logrado el favor del dux). Su primera atención apunta al propio Cassio, al que pretende emborrachar y desprestigiarlo ante todos y, especialmente, para que Otello decida quitarle el favor al nuevo capitán.

Desconocía, eso sí, Cassio a quién iba a pedirle algún consejo para recuperar el favor de Otelo: el mismo Yago. Ese nuevo capitán repudiado no era consciente, en ese momento, que la defenestración la había “gestionado” Yago. En el segundo acto tenemos ese “Credo in un Dio crudel” que es como se ve este personaje a sí mismo.

En ese momento, Yago ve en la fingida lealtad hacia Otelo y la confianza de éste en su alférez fiel el mejor modo de llevarlo al empantanoso tema de los celos. Con hechos “maquinados” logra convencer a Otelo que Cassio pretende arrebatarle a Desdémona. Para ello, convence al joven capitán destituido a que pida el favor de volver a su rango a través de la propia Desdémona y, a su vez, haciendo dudar a Otelo de la honorabilidad de Cassio. Logra enturbiar el corazón con dudas plausibles(aunque todos sabemos que son falsas). En el vídeo que vemos a continuación tendremos uno de esos dúos de maldad(“Sì pel ciel marmoreo giuro”)

Para hacer más creíble la escena de la infidelidad y con el juego del pañuelo de Desdémona quitado de las manos de Emilia, Yago logra que Otelo se crea la infidelidad con una prueba clara y evidente, a través de una conversación que el propio alférez tiene con Cassio mientras que Otelo espía. La condena es firme: Desdémona debe morir envenenada pero el propio Yago le recomienda que la estrangule en la cama. Otelo, en su maldad, no es consciente de que es un simple títere de la intención de su alférez tan “leal”.

Una vez asesinada a manos de Otelo, irrumpe Emilia que tiene un doble papel particular: esposa de Yago y sirvienta de Desdémona. Ante todo el mundo logra quitar la máscara interior de Yago mostrando su negra alma hasta el punto de lograr anular al dux y conducirlo, con los celos, hasta el asesinato de su amada Desdémona.


Momentos memorables: Ave María

Quizás estamos ante una de las escenas de ópera más desgarradoras: la oración de Desdémona(sita en el último acto) antes de acostarse, con un dolor y una duda que le atormenta por la actitud de Otello, antes cariñoso con ella pero con un alma turbia, casi negra en la ceremonia con los embajadores(final del acto anterior), rayando en odio más atroz. Su preocupación es obvia porque ella no entiende que está pasando, por qué Otello tiene esa actitud. No cree que pueda ser celos porque ella no ha dado motivos; sin embargo, la voz sombría de su marido no deja de preocuparle por el tono agresivo que tiene y que, por desgracia, sentirá ella cuando él irrumpa en su dormitorio y , bueno, ya saben el triste final de la ópera que, ni siquiera, un beso final puede ocultar el drama de ella, condenada por unos celos que nunca generó y que fueron germinados en el corazón de Otello por la maldad de Yago.

En sí, el comienzo del acto IV ya nos va anticipar el triste desenlace(aparte de que la obra de Schakespeare era conocida) con los instrumentos de viento-madera(con principal preponderancia del corno inglés al comienzo) que daban una atmósfera agobiante que Desdémona confirma con sus negros presagios, esa triste “canción del sauce” es un anticipo de esta oración que hoy tratamos. Desarrollada con el acompañamiento de los instrumentos de cuerda(dos grupos de violines, violas y violonchelos, apareciendo el contrabajo con la llegada de Otello).Destaca al inicio, ese “sottovoce” de Desdémona mientras los instrumentos de cuerda comienzan el tema de la oración con sordina, suavizando.Tras una primera frase interpretada sin apenas soporte musical, dejando todo a la dicción de la soprano, los instrumentos se unen a partir del “Prega per chi adorando” acompañando fielmente a la cantante y, en la parte final, envuelve de forma maravillosa la oración(Ave…Amen) y “morendo” los instrumentos de cuerda.

Aria: Ave maría

Ave Maria, piena di grazia, eletta
fra le spose e le vergini sei tu,
sia benedetto il frutto, o benedetta,
di tue materne viscere, Gesù.
Prega per chi adorando a te si prostra,
prega nel peccator, per l’innocente,
e pel debole oppresso e pel possente,
misero anch’esso, tua pietà dimostra.
Prega per chi sotto l’oltraggio piega
la fronte e sotto la malvagia sorte;
per noi, per noi tu prega, prega
sempre e nell’ora della morte nostra,
prega per noi, prega per noi, prega.

(sigue arrodillada pero sus últimas palabras apenas es oyen)

Ave Maria…
nell’ora della morte.
Ave!… Amen!

Momentos memorables: Credo in un dio crudel

Pocos “villanos” encontraréis en la ópera que puedan superar a Yago, el pérfido “leal alférez”de Otello. Indignado por el trato de favor hacia Cassio como capitán, su decisión es la venganza hacia ambos. En el primer acto, desacredita ante los ojos de Otello a Cassio, emborrachándolo sin fin y, en el segundo acto, convence a Cassio-que no sabía de la negra intención de Yago- para pedirle a Desdémona que interceda por él ante Otello con el objetivo, negro sin duda, de meter en su señor el veneno de los celos. En esta aria que comentamos tenemos el compendio de su maldad que se percibe en cada una de sus notas. Porque su afán y perseverancia es tal que consigue meter a Otello en los celos con pruebas tan irrefutables(el pañuelo de Desdémona en manos de Cassio) como viles a la hora de obtenerse(quitándole el pañuelo a Emilia y depositándolo en la dimora de Cassio). Sabido es que Otello estrangula a la que fue su amada Desdémona, acorralado por los celos y suicidándose y Yago huyendo de Montano, Cassio y Emilia al destapar sus negras artes.

Una aria en la que se percibe la inmensa fuerza que juegan los instrumentos de viento porque así lo requiere para mostrar la actitud de un ser cruel. Una andanada de principio a fin, donde Yago manifesta su ira, su particular visión de un dios cruel que “me creó a su imagen y semejanza”. Aquí era preciso que lo oscuro se percibiera desde el fagot hasta los timbales sin dar rienda a algún resquicio de bondad. El final, ese “E poi? E poi? La Morte è’ il Nulla. È vecchia fola il Ciel”(¿Y luego? La Muerte es la Nada. ¡Eso del cielo es una vieja fábula!). No estamos hablando de ateísmo de Yago, sólo rabia del que se siente menospreciado. Porque Yago es así, un puro resentimiento yla música refleja, a la perfección, su alma negra.

Aria: Credo in un dio crudel


Vanne! la tua meta già vedo.
Ti spinge il tuo dimone,
e il tuo dimon son io.
E me trascina il mio, nel quale io credo,
inesorato Iddio.
Credo in un Dio crudel che m’ha creato
simile a sè e che nell’ira io nomo.
Dalla viltà d’un germe o d’un atomo
vile son nato.
Son scellerato
perchè son uomo;
e sento il fango originario in me.
Si! questa è la mia fè!
Credo con fermo cuor, siccome crede
la vedovella al tempio,
che il mal ch’io penso e che da me procede,
per il mio destino adempio.
Credo che il giusto è un istrion beffardo,
e nel viso e nel cuor,
che tutto è in lui bugiardo:
lagrima, bacio, sguardo,
sacrificio ed onor.
E credo l’uom gioco d’iniqua sorte
dal germe della culla
al verme dell’avel.
Vien dopo tanta irrision la Morte.
E poi? E poi? La Morte è’ il Nulla.
È vecchia fola il Ciel.

Voces magistrales: Mario del Monaco

Junto a Plácido Domingo, Mario del Monaco es otro de los grandes “Otello” que ha dado la lírica con una voz muy característica por su robustez y firmeza. Era, además, el partenaire de Renata Tebaldi en varias versiones discográficas antes de ser sustituidos en DECCA por Pavarotti y Sutherland. Su carrera se extendió entre finales del año 1940 y 1975, abandonando con 60 años el escenario para dedicarse a la enseñanza. Tuvo una enfermedad renal pero falleció de un infarto en 1982. Había dejado una amplia discografía que, como muchos cantantes, le ha permitido la posterioridad.

Nacido en Florencia en 1915, estudió canto en el Liceo Musical de Pésaro aparte de estudios en la Escuela de Arte. Perfeccionó la técnica vocal en el Teatro de la Ópera de Roma, si bien tuvo que necesitar la ayuda de Arturo Melocchi. Debutó en 1939 en Cagli con Cavalleria Rusticana pero el éxito que comienza a encumbrarlo ocurre en diciembre de 1940 como Pinkerton(Madama Butterfly, de Giacomo Puccini).Aparte de la II Guerra Mundial, sus primeros éxitos acontecen en el territorio transalpino-aparte de su debut en Londres- pero otro gran momento fue cuando asumió el rol de Otello en Buenos Aires. El Metropolitan o el Bolshoi ruso fueron otros de los grandes teatros operísticos. En sí, cantó en cerca de 2000 representaciones. Como pequeño lunar negro, el accidente que tuvo en 1964 y que lo dejó sin cantar en buena parte de ese año.

Su repertorio era eminentemente italiano(Verdi, Puccini, Bellini, Leoncavallo, Cilea, Giordano) pero que no le llegó al belcantismo. Su voz de tenor dramático le acercó a voces de carácter(Radamés, Otello, Ernani) e, incluso, su voz tuvo inflexiones casi baritonales- mi parecer es que, de haber prolongado su carrera operística, sin el problema físico que tuvo, su voz habría cogido la misma línea de actuación que Plácido Domingo, asumir algún rol de barítono-, destacando el fraseo pero también el control de los pianos

Terminamos esta entrada dedicada a Mario del Monaco con un vídeo de poca calidad de visionado pero interesante porque proporciona una lección de interpretación a una soprano para encarar el recitativo de “Addio del passato” de La traviata.Tiene un valor especial porque no olvidemos que uno de sus hijos, Giancarlo del Monaco, se ha dedicado a la labor de dirección de escena. Además, le indicamos la web oficial del tenor y que es de gran interés.

Momentos memorables: Dio, mi potevi scagliar

Otello es de esos personajes que la literatura ha convertido en sinónimo de los celos y el mal que provoca. De todos es sabido que esos celos, de los que Yago es artífice,acaban matando a Desdémona. Curiosamente, esa imagen de relacionar celos y Otello omite otros grandes personajes famosos que han pasado más desapercibidos como puede ser Don José(Carmen) o Canio/Pagliaccio(I Pagliacci) o Michelle(Il tabarro) que también hicieron de los celos su arma mortal. La aria que vamos a comentar hoy en esta sección nos va a traer al Otello herido de los celos, en el acto III, que ya ha tenido una conversación en la que se ve el daño provocado por Yago. Un Otello fuera de sí no duda en ofender a Desdémona(lo que más adelante, dentro del propio tercer acto) y dudar de su fidelidad mientras ella sigue sin entenderlo cuando menciona el tema de Cassio. La conversación posterior de Yago y Cassio-con el pañuelo de Desdémona en las manos(puesto en su habitación por Yago, quién lo tenía desde el acto II)- le hace ver clara y evidente la infidelidad.

Es una aria breve pero intensa en la que podemos ver la psicología de los instrumentos: mientras los de cuerda nos muestran el sentimiento de tristeza de Otello y los de viento(sean de metal o madera), por encima, esa áurea turbia que lo amenaza y destruye, como si nos fuera advirtiendo del paso del Otello que lamenta la pérdida del amor hacia Desdémona(“m’han rapito il miraggio dov’io giulivo l’anima acqueto”…Se me ha despojado del espejismo en que se consolaba mi alma) al Otello ya dispuesto al fin trágico que nos depara al acto IV. En sí, es una aria de poco comentario y sí escuchar atentamente esas dos líneas musicales por las que se mueve el tenor.

Una vez más, la versión elegida para Otello es interpretada por Plácido Domingo en una gala que se realizó en el Metropolitan Opera House para celebrar su vigésimo quinto año en su actual ubicación del Lincoln Center en 1991.

OTELLO
Dio! mi potevi scagliar tutti i mali
della miseria, della vergogna,
far de’ miei baldi trofei trionfali
una maceria, una menzogna…
E avrei portato la croce crudel
d’angoscie e d’onte con calma fronte
e rassegnato al volere del ciel.
Ma, o pianto, o duol!
m’han rapito il miraggio
dov’io, giulivo, l’anima acqueto.
Spento è quel sol, quel sorriso, quel raggio
che mi fa vivo, che mi fa lieto!
Tu alfin, Clemenza, pio genio immortal
dal roseo riso,
copri il tuo viso
santo coll’orrida larva infernal!
Ah! Dannazione!
Pria confessi il delitto e poscia muoia!
Confession! Confession!
La prova!

JAGO
(indicando l’ingresso)
Cassio è là!

OTELLO
Là? Cielo! Oh, gioia!

(con raccapriccio)

Orror! Supplizi immondi!

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Esta entrada, por cierto, no implica que “Voces magistrales” haya terminado.Por necesidades de otro tipo, relacionadas con la sección de “Año Verdi” que llevo adelante en http://www.facebook.com/Operamania?ref=hl, esta sección se adelanta hoy a la otra que llevaba alternativamente.