Momentos memorables: Arioso de Yolanda

En esta sección desembarca Piotr Illich Chaikovsky y “Iolanta”, una ópera de un solo acto que fue estrenada en 1892, compartiendo cartel con el ballet “El cascanueces”. Estaba basada en una obra de Hertz, “La hija del Rey René”. Iolanta(o si lo desean,Yolanda) es una joven ciega, hija de un rey en la Provenza del siglo XV. Como padre, decide que su hija no debe saber que puede ver y hace que todo el entorno de su hija no diga ni una palabra sobre la belleza visual de las cosas. Tal sobreprotección empieza a romperse bien pronto por un desliz de la niñera de Yolanda, Marta, que se lamenta del llanto de la joven, que se halla sorprendida por el hecho de que otra persona sepa que llora…sin tocarle los ojos. Cuando sus amigas se van a recoger rosas para ella, se queda sola con Marta y le desvelas sus preocupaciones. Es el comienzo de una ópera que seguiremos de cerca en próximos “Momentos memorables”. Anticipando, eso sí, para los que no hayan escuchado esta ópera que termina de forma feliz para Yolanda, curada de su ceguera, y con el amor de Vaudemont.

El arioso de Yolanda juega con los instrumentos de cuerda que van a incidir más su protagonismo en la parte final, cuando la joven se sigue preguntando ese “¿por qué?” que le atosiga. Ella empieza a sentir que algo no tiene sentido, que se está perdiendo cosas y las cuerdas lo enfatizan con cada “otchego” del final. Pero ello no debe hacernos olvidar que, hasta ese momento, había una especie de “conversación” entre la soprano y los instrumentos de viento(especialmente, la flauta, oboe, cuerno inglés y en menor grado el fagot y el clarinete) que hacían bella esa parte inicial del fragmento.

Y, sin duda, la mejor Yolanda que podrán disfrutar es Anna Netrebko.

Aria: Otchego `eto prezhde ne znala
(a través de Kareol, lo publicamos de forma transcrita para mejor seguimiento)
Otchego `eto prezhde ne znala
Ni toski ja ni gorja, ni slez,
I vse dni protekali, byvalo,
Sredi zvukov nebesnykh i roz?
Chut’ uslyshu ja ptic shchebetan’e,
Chut’ teplo ozhivit dalnij bor,
I vezde zazvuchit likovan’e,-
Ja vstupala v torzhestvennyj hor!
A teper’ vse mne dnem navevaet
Neponjatnyj, glubokij uprek,
I ukory sud’be posylaet
Ptichek hor i shumiashchij potok.
Otchego `eto nochi molchan’e
I prokhlada mne stali milej?
Otchego ja kak budto rydan’ja
Slyshu tam, gde poet solovej,
Otchego?
Otchego skazhi?
Otchego? Otchego?
Skazhi, Marta?

Momentos memorables: Final acto II de La traviata(Disprezzo degno)

Aprovechando el recuerdo de su estreno en La Fenice hace 161 años, dedicaré el “Momentos memorables” a la escena final del acto II de “La traviata”, la ópera que compuso Giuseppe Verdi y que forma la trilogía romántica junto a Rigoletto(1851) e Il trovatore(1853). El fracaso duró un año porque su reestreno en 1854, en el Teatro San Benedetto, en la ciudad veneciana, fue mejor.La escena que he elegido es, prácticamente, coral. En sí, Alfredo llega airado a la fiesta en casa de Flora y humilla, ante los invitados, a Violetta creyendo que la marcha de su amada se debe a estar con otro hombre(el barón Douphol). El padre, Giorgio Germont, se teme que su hijo va a provocar un problema serio y acude también a la fiesta e irrumpe para recriminarle el gesto(Disprezzo degno) en el que se siente dolido por la actuación de Alfredo con Violetta, pues sólo él sabe el sacrificio de ella.El joven entiende en ese momento el error cruel que ha cometido y siente todo el remordimiento por el daño a la que fue su amada Violetta. Mientras, la cortesana casi redimida por amor, se muestra herida pero, en su interior, sigue queriéndolo hasta más allá de la muerte.(Dio, dai rimorsi ti salvi allora, io spenta ancora – pur t’amerò…Dios te salve de los remordimientos, incluso muerta te amaré). A su alrededor, ofuscación, rabia y también alivio a la ofendida.

La escena tiene dos líneas musicales: la de los tres protagonistas(Giorgio, Alfredo y Violetta) en la que los instrumentos de cuerda(especialmente violines y violas) prevalecen absolutamente sobre el resto de la orquesta, como si los focos dirigiesen la luz al personaje y en la oscuridad el resto. Sólo un matiz, porque en Violetta la orquesta juega ya un papel importante al solaparse su intervención con los demás invitados que lamentan lo ocurrido. Respecto a esos invitados, los demás instrumentos aparecen para dar una presencia que deja un grato recuerdo en quien lo escucha/mira. Incido, sobre todo, a partir de ese momento en el que Violetta dice que le seguirá queriendo incluso muerta.

Para el recuerdo, independientemente de que es una puesta en escena que poco me gusta para lo espectacular que puede ser este final del acto II de La traviata, esta interpretación de Ana Netrebko, Rolando Villazón y Thomas Hampson en Salzburgo.

Escena:Di sprezzo degno

GERMONT
(con dignitoso fuoco)
Di sprezzo degno se stesso rende
Chi pur nell’ira la donna offende.
Dov’è mio figlio? più non lo vedo:
In te più Alfredo – trovar non so.

(fra sè)

Io sol fra tanti so qual virtude
Di quella misera il sen racchiude
Io so che l’ama, che gli è fedele,
Eppur, crudele, – tacer dovrò!

ALFREDO
(da sè)
Ah sì che feci! ne sento orrore.
Gelosa smania, deluso amore
Mi strazia l’alma più non ragiono.
Da lei perdono –
più non avrò.
Volea fuggirla non ho potuto!
Dall’ira spinto son qui venuto!
Or che lo sdegno ho disfogato,
Me sciagurato! –
rimorso n’ho.

VIOLETTA
(riavendosi)
Alfredo, Alfredo, di questo core
Non puoi comprendere tutto l’amore;
Tu non conosci che fino a prezzo
Del tuo disprezzo – provato io l’ho!
Ma verrà giorno in che il saprai
Com’io t’amassi confesserai
Dio dai rimorsi ti salvi allora;
Io spenta ancora – pur t’amerò.

BARONE
(piano ad Alfredo)
A questa donna l’atroce insulto
Qui tutti offese, ma non inulto
Fia tanto oltraggio – provar vi voglio
Che tanto orgoglio – fiaccar saprò.

TUTTI
(a Violeta)
Ah, quanto peni! Ma pur fa core
Qui soffre ognuno del tuo dolore;
Fra cari amici qui sei soltanto;
Rasciuga il pianto – che t’inondò.