Voces magistrales: Cecilia Bartoli

Cecilia Bartoli lleva, sin duda, el canto en sus venas. Su irrupción recuerda a la de José Carreras cuando interpretó, de pequeño, un papel de la obra “El retablo de Maese Pedro”, de Falla. En esta ocasión, la mezzosoprano nacida en Roma hace 48 años llevó adelante con ocho años el rol de pastorcillo en el tercer acto de Tosca, de Giacomo Puccini.Perfeccionó su técnica, irónicamente, en en la Academía Nacional de Santa Cecilia, aparte de la ayuda que significa que sus padres también eran cantantes líricos(Pietro Angelo Bartoli y Silvana Bazzoni). Con diecinueve años logró convencer, vía programa de talentos, a Riccardo Muti y después con su voz a Herbert von Karajan o a Daniel Barenboim.Con 22 años ya interpretaba a Rosina, la pupila de don Bartolo en “El barbero de Sevilla”.

Por su voz y su capacidad, se le dirigió a un repertorio belcantista y clásico(Mozart, Händel, Vivaldi, Glück, Haydn o Salieri) que ha permitido, en muchos casos, recuperar óperas del ostracismo, aunque sea a fuerza de interpretarlas en conciertos y ganarse un espacio entre los mejores cantantes con esa particularidad de divulgar fragmentos, si no inéditos, que no eran conocidos para el gran público. Su capacidad para interpretar, incluso, algunos roles de soprano.

Todo ello sin descuidar su faceta sobre los escenarios, como vemos en este vídeo de la célebre “canzonetta sull’aria” del acto tercero de “Las bodas de Fígaro” junto a René Fleming, como condesa Almaviva. Fue apareciendo en los grandes teatros de la ópera, destacando el Metropolitan en 1996 con el rol de Despina. Zerlina, tres años antes en La Scala. Tanto Rossini como Mozart repletan su repertorio sobre las tablas.

Terminamos esta entrada dedicada a esta gran mezzosoprano romana con su faceta mediática, con su dedicación, aparte de los escenarios, a lograr interpretar el estilo de la gran María Malibrán, la soprano española, hija del famoso Manolo García, tenor de finales del siglo XVIII y hermana de otro gran cantante y artífice de uno de los estudios más conocidos de canto.La fama y la muerte temprana convirtieron a María Malibrán en un mito que Cecilia Bartoli quiso homenajearla con un disco. Finalizamos con la recomendación para ver su web oficial. http://ceciliabartolionline.com/homepage/

Momentos memorables: Un’aura amorosa

Quizás por lo imponente de Don Giovanni o lo polémico de “Las bodas de Fígaro”, la tercera obra del binomio Mozart-Da Ponte, “Così fan tutte”, no acapara la atención que merece. Quizás, la temática más amena pero algo trivial en comparación con las otras dos grandes obras hizo lo justo para que así ocurriera. La ópera trata sobre el concepto de fidelidad. Dos amigos creen que sus respectivas parejas les son fieles; un tercer amigo les hace una apuesta para demostrar que ellas no lo son. Bajo una vestimenta difererente, se intercambian las parejas. Con el paso de la ópera, al final, comprueban que no lo son. Sin embargo, ese amigo les hace ver que mejor es que las acepten tal como son y que sean felices. La ópera acaba bien. En el momento en el que Ferrando interpreta este fragmento, la fidelidad de Fiordiligi y Dorabella está aún intacta.

Es una aria de tenor ligero que exige, sobre todo, en la segunda parte. En la primera, acompañado de los instrumentos de cuerda, desarrolla la aria mientras, en la segunda, y con la intervención adicional de algunos instrumentos de viento(clarinetes, fagots y trombas) las dos primeras frases(un’aura amorosa del nostro tesoro un dolce ristoro al cor porgerà) en las que debe darle sentido melódico a la aria especialmente ese “dolce” en el que el compositor salzburgués daba protagonismo al tenor sobre la orquesta, así como con ese “porgerà” final. Es de las arias más brillantes que se pueden encontrar en esta ópera, porque además permite sentirse reflejado en el personaje.

Aria: Un’aura amorosa

FERRANDO
Un’aura amorosa del nostro tesoro
un dolce ristoro al cor porgerà.
Al cor che
nutrito da speme,
d’amore,
di un’esca migliore bisogno non ha.
Un’aura amorosa del nostro tesoro
un dolce ristoro al cor porgerà. (rep)

Voces magistrales: Martti Talvela

Una presencia de envergadura más una voz imponente. Martti Talvela fue un cantante con voz de bajo que marcó una época con los roles wagnerianos tales como Titurel(Parsifal), los gigantes Fasolt y Fafner(El oro del Rin), el Rey Marke(Tristán e Isolda),Hunding(La Valquiria) o Hagen(El ocaso de los dioses). También destacó en roles mozartianos tales como Sarastro(La flauta mágica), Osmin (El Rapto en el serrallo), Comendador(Don Giovanni) o el repertorio ruso. Verdi ya es una excepción(Sparafucile-Rigoletto- y el gran inquisidor-Don Carlo). La primera vez que supe de él fue en esa excelente versión de Munich de “El rapto en el serrallo”(Araiza, Gruberova, Orth, Grist/dirección de Böhm) y dejó un grato recuerdo con esta aria.

Nacido en 1935 en Hiitola, un municipio finlandés casi en la frontera con Rusia que, tras la Guerra de Invierno entre la URSS y Finlandia(entre noviembre 1939 y marzo de 1940), acabó perteneciendo a la URSS. Quizás ahí se pueda entender su paso por el repertorio ruso.

Su debut, sin embargo, fue con el papel de Sparafucile en Helsinki. Estudió en Lahti y Estocolmo donde cantó en el Royal Opera de la capital sueca antes de formar parte del elenco la Deutsche Oper en Berlín. Mientras desarrollaba su carrera musical también se hizo cargo del Festival de Savonlinna. Sus últimos años los pasó casi retirado en una granja aunque sin dejar su carrera musical. La salud no la tenía a su favor, con problemas de diabetes y gota desde que tenía 40 años. Su última grabación fue Winterreise, de Frank Shubert.

Falleció en julio de 1989 en el peor escenario para un padre: de un infarto en la boda de su hija. Su imponente naturaleza le jugó una mala pasada.Os dejamos con un aria que desarrolló como nadie:

Momentos memorables:Der Vogelfänger bin ich ja

La flauta mágica es de esas óperas que, como se suele decir, es para todos los públicos. Mozart repitió, en cierto sentido, el estilo de su anterior “singspiel”(Die Entführung aus dem Serail/El rapto en el serrallo) y dotó de una música y una forma de ser a los personajes nobles de carácter(Tamino/Pamina/Sarastro/Reina de la Noche)que los diferenciaba de los “populares” (Papageno/Papagena,Monostatos, en cierto sentido el orador) hasta el punto que es una ópera sobre la iniciación en la masonería pero que contó con números que relajaban la tensión sobre el escenario e, incluso, se solapaban cuando en el escenario estaban Tamino y Papageno, permitiendo una comicidad similar a cuando se juntaban, por ejemplo, Belmonte y Pedrillo, Blonde y Konstanze.

En esta ocasión, hemos acogido en esta sección la aria inicial de Papageno para demostrar esta característica a la que Mozart sumó una segunda para acercarlo más al público popular: como dota al personaje del pajarero de la Reina de la Noche de dos instrumentos que usará a lo largo de la interpretación: la famosa flauta de pan que lo caracteriza y las campanillas de plata, que también utilizará a lo largo de sus apariciones. Es la primera aparición de Papageno en la ópera, se encuentra en el escenario al príncipe Tamino desconcertado por el ataque de una serpiente que, en verdad, las Tres Damas de la Reina de la Noche han abatido. Mientras Tamino busca a Pamina, la esperanza vital de Papageno es encontrar a una Papagena, así lo demuestra en esta aria u otra que pondremos en su momento en esta web. Es su única ambición. De ahí, también ese toque diferente. Sobre la aria, llama la atención porque, a pesar de ser reiterativa(sólo es cuestión de ver este enlace para observar que la estructura musical se va repitiendo) tiene ese encanto personal que la haría merecedora de ser enseñada para comenzar a aficionarse a la ópera.

Aria: “Der Vogelfänger bin ich ja”

Der Vogelfänger bin ich ja,
Stets lustig, heißa, hopsassa!
Ich Vogelfänger bin bekannt
Bei Alt und Jung im ganzen Land.
Weiß mit dem Locken umzugehn
Und mich auf’s Pfeifen zu verstehn.
Drum kann ich froh und lustig sein,
Denn alle Vögel sind ja mein.
Der Vogelfänger bin ich ja,
Stets lustig, heißa, hopsassa!
Ich Vogelfänger bin bekannt
Bei Alt und Jung im ganzen Land.
Ein Netz für Mädchen möchte ich,
Ich fing sie dutzendweis für mich;
Dann sperrte ich sie bei mir ein,
Und alle Mädchen wären mein.
Wenn alle Mädchen wären mein,
So tauschte ich brav Zucker ein.
Die, welche mir am liebsten wär’,
Der gäb’ ich gleich den Zucker her.
Und küßte sie mich zärtlich dann,
Wär’ sie mein Weib 
und ich ihr Mann,
Sie schlief’ an meiner Seite ein,
Ich wiegte wie ein Kind sie ein.