Voces magistrales: Magda Olivero

Quizás la sensación que mejor define esta entrada es el de perdón por haber tardado tanto en dar una entrada a una soprano que destacó por su extraordinaria longevidad, no sólo vital(104 años), también profesional aunque en menor grado(aunque se retiró con 71 años, siguió interviniendo en conciertos).

Nacida en 1910, su afición y su vocación la llevaron al mundo lírico, acompañado por unas dotes de memoria considerables.Estudió para piano,armonía y composición pero el canto no quedó descartado a pesar de unas pequeñas menciones a su voz. Aquí es importante la presencia de Luigi Gerussi, su primer maestro. Debuta a los 22 años en Radio Turin con un oratorio de Cattozzo y, al año siguiente, es Lauretta(Gianni Schicchi) en el Teatro Vittorio Emmanuele. Su periplo se interrumpe en 1941 tras casarse con Aldo Busch, a la edad de 31 años.

Si hay otra persona importante en la vida de Magda Olivero, ese es, sin duda, Francesco Cilea. El compositor, prácticamente en su lecho de muerte, acabó convenciendo a la soprano piamontesa para que interpretase a Adriana Lecouvreur. El rol de la actriz francesa acabó siendo uno de los grandes referentes de Magda Olivero en su segunda etapa que duró tres décadas(1951-1981), en cierto sentido alejada del barullo que había en esa época entre Maria Callas, Renata Tebaldi.La cantante que, apenas reconoció su consideración de “diva”, fue por otro camino en el que fue igualmente ensalzada. Un aspecto llamativo es que su debut en todo un “Met” llegó en 1975-a la edad de 65 años- con Tosca(G.Puccini), ocho años después de su debut con Medea en Dallas. Su retiro llegó en 1981, donde tuvo que ver también el fallecimiento de su marido. Su última representación fue en Verona con la obra de Poulenc “La voix humaine”.

Su repertorio la llevó, especialmente, a interpretar mayoritariamente óperas de tipo verista(Giordano, Cilea, Mascagni,Zandonai,etc), destacando a Puccini, del que asumió los principales roles protagonistas salvo Turandot, cuya rol fue Liù.Curiosamente, de Verdi apenas acogió muy pocos roles. Aparte de su aportación operística, mencionaría su gran fe religiosa que, amen de mostrar una cantante alejada del divismo, mostró una actitud de fe y lealtad a la iglesia de Solda, en Bolzano, donde cantaba regularmente el día 15 de agosto desde mediados de la década de los 60 hasta el mismísimo 2008. También ha actuado en otros sitios dando muestra de su capacidad vocal a pesar de los años que tenía. Su última aparición, no nos olvidemos fue en 2010, en su centenario, para cantar una aria de “Francesca de Rimini”, de Zandonai.


Respecto a sus apariciones en estudios de grabación y representaciones en vivo, no se puede catalogar a Magda Olivero como asidua, precisamente pero ello no ha supuesto que dejase aparte esta posibilidad de dejar su legado de voz. Dejamos una interpretación con 103 años y una entrevista realizada tres año antes de morir.