Sobre la ópera: Una visión personal de los primeros pasos

Primeros pasos Cuando terminaba el agosto de 1989 llegó a mis manos, vía colección de ópera, la primera gran obra, el “Rigoletto“, del gran Giuseppe Verdi. Ese preludio, ese comienzo fulgurante del primer acto en el palacio del duque de Mantua me enamoró a las primeras de cambio. En ese caso, mi hermano tuvo gran mano al dar el primer paso de comprar aquel cassete.A la par que se iba comprando la segunda y tercera parte de la ópera(es lo que tienen los fascículos), llegó la primera ópera entera que escuché…una tras otra vez. Era una deliciosa “La bohème” , de Puccini con Neil Sheicoff y una soprano como Ileana Cotrubas(a la que ya conocía, curiosamente, del mencionado “Rigoletto).Con el paso de los meses se fueron añadiendo las primeras óperas a mi zurrón de conocimientos, con especial presencia de Verdi. De esa época me viene la sempiterna recomendación de esta ópera de Puccini para los que son iniciados en este mundo .Lo tiene todo(una bonita melodía, alegría, también una dosis de tristeza en un período de tiempo “asumible” para quien suele tener, un poco, el prejuicio de óperas largas.

Otras fuentes…y soportes. En aquella época de comienzos de los noventa, tuvimos las retransmisiones de ópera con la introducción de José Luis Téllez, el comienzo de las galas líricas, entre las que destacó, obviamente, “Los tres tenores” en las termas de Caracalla en 1990. Pero también las series o las películas Una de ellas, por ejemplo, fue “El fantasma de la ópera”, un telefilme protagonizado por Burt Lancaster, Teri Polo y Charles Dance y que contaba con algunos de los momentos más maravillosos del “Faust” de Charles Gounod. Esta relación me permite, además, recordar que fue la primera ópera que tuve en el formato de moda entonces: el compact-disc. No  había terminado de prescindir de los cassettes pero era algo novedoso. En esa época fui labrando una videoteca buena…que desapareció con el último vídeo VHS.

 

El desastre del Liceu y el Teatro Real. Entre el 31 de enero de 1994 y el siete de octubre de 1999 se vivió un tobogán de emociones en el tema lírico españo, en lo que se refiere a temas de teatros.Aunque ya en 1992 se estrenó el teatro de la Maestranza en Sevilla, aquel día de enero de 1994 supuso la destrucción del Gran Teatre del Liceu, un referente de este país en el mundo. Los preparativos de “Matias, el pintor” de Hindemith y un tema de seguridad del teatro barcelonés acabaron con todo. Tardaron cinco años en volver a la escena internacional con Turandot(por cierto, una de las primeras que ya había sonado en el palau Sant Jordi durante el “exilio”).Durante esa época, dos años antes,volvió el Teatro Real en Madrid, tras un periodo de sala de conciertos y las reformas para modernizarlo. Con el teatro madrileño volvieron con fuerza las retransmisiones de ópera con el gran José Luis Téllez, ese “falso directo” en el que contaba también con entrevistas  como ésta.



Wagner.
Aunque la primera ópera de Richard Wagner llegó pronto a mis manos, “La valquiria”(o “Die Walküre”) no gozó entre mis preferencias por algunas cuestiones durante mucho tiempo. Era una grabación en directo, dirigida por un grande como era Wilheim Furtwängler pero con los micrófonos demasiado cerca de un pobre con tos. En su momento, no me quité la sensación de una música que no comprendía(más allá del tema del idioma),que reconocía bella pero,perdón wagneristas, monótona. Sí, pasó mucho tiempo hasta que llegó 2013, mi situación como colaborador en la página Facebook de Operamania me obligaba a tratar un “Año Wagner” como así pretendía hacer con el “Año Verdi”. Para mí, el compositor de Le Roncole di Busseto no era tan desconocido(salvo unas pocas óperas de la época de “anni di galera”) y no me costaba seleccionar fragmentos. Pero Wagner era totalmente desconocido para mí despues, sí, de dos décadas largas. Esa “supuesta” obligación me permitió ir conociendo sus óperas e ir entendiendo más ese universo de “música total”, de captar la magia de los “leitmotivs” y, sobre todo, olvidar ese prejuicio de “monotonía”  y sí captar el matiz

Una de las cosas buenas que está teniendo esta página, como anteriormente su versión en. com, es permitirme dar unos pasos más allá  en este bello mundo que, en otra época, me habían hecho refugiarme en las grandes obras(Verdi, Mozart, Puccini, Rossini…), sin meterme de lleno en otras menos conocidas para el gran público.El repertorio ruso, el clásico(Vivaldi, Purcell, Haendel…) son algunos en los que me estoy sumergiendo para futuros “momentos”.

Sobre la ópera: Los concursos de canto y Operalia

El pasado domingo terminaba el concurso de canto “Operalia”, creado por Plácido Domingo y cuya primera edición fue de 1993. El paso de los años lo ha convertido en uno de los más conocidos internacionalmente, realizándose la final a lo largo del mundo(Madrid, Los Ángeles, Londres, Pekín, Tokio, Puerto Rico,Milán…) y uno de los grandes referentes para promoción de jóvenes cantantes. Los primeros nombres que aparecen en la lista de ganadores forman parte del top actual de cantantes:Ainhoa Arteta(1993), José Cura(1994), Dimitra Theodossiu(1995),Erwin Schrott(1998). Incluso, algunos segundos como Aquiles Machado(1997), Joyce di Donato y Ludovic Tezier(1998), Rolando Villazón(1999). Los siguientes ganadores tienen un espejo fabuloso para pensar que el triunfo lo tienen al alcance de la mano a poco que aprovechen sus oportunidades que, en su día, les dio este concurso.Uno de los aspectos que hay que agradecer a Plácido Domingo es que, gracias a la internacionalidad de sus premios y, en especial de los lugares donde se desarrolla la gala final, es el espacio dedicado a la zarzuela, que tiene su rincón a la hora de determinar los premios. Desde 1995 es habitual su presencia Así, en esta ocasión os pongo En este vídeo, os ponemos la intervención de Rolando Villazón en 1999 junto a Plácido Domingo en el dúo que da inicio al acto IV de La Bohème.A continuación, Joel Prieto con “La roca fría del sendero”, de La Dolorosa(J. Serrano).

Villazón(1999)

Joel Prieto(2008)

Otro gran concurso de canto, por su nombre y prestigio es el Francisco Viñas, que se organiza en Barcelona desde 1963 y que también cuenta con nombres que, en su día, hicieron grande la lírica como Antonio Blancas(1964), Vicente Sardinero(1965),Elena Obratzsova(1970), Kurt Rydl(1971 y 1974),Aprile Milo(1978);Eva Podles(1981),Enedina Lloris(1983),Sumi Jo(1985),Isabel Rey(1986),Violeta Urmana(1993),etc. A principios de año es cuando se realiza la gala final que tuvo en Olga Kulchynska su última ganadora en esta competición y que tuvo en Andrew Owens al “Mejor intérprete de zarzuela”.

Pero, obviamente, hay más concursos, aquí y en el resto del mundo. Organizados por Ayuntamientos, comunidades autónomas, por fundaciones, en memoria de grandes de la lírica(Luis Mariano, en Irún) o cuya dirección técnica y presencia es relevante(Montserrat Caballé, en Zaragoza). Los concursos tienen por vocación la salida de los cantantes del conservatorio y darles una primera presencia en el “escaparate” y que luego sean los teatros los que los contraten.

El salto desde el conservatorio hasta la llegada a la élite es importante y aparecer en estos concursos acaba siendo el primer paso, el fundamental para destacar. Además, para muchos, es el primer contacto con un público exigente. Quien gane, aún sabe que debe seguir demostrando sus cualidades en cada una de las puestas en escena que haya en los respectivos teatros, aprovechar las oportunidades.

Plácido Domingo’s Operalia 2013 (Live)