Sobre la ópera: La extravagancia llega al cine

Como sabrán, en el mismo fin de semana en el que se dan los “Oscar” del cine, se realiza otra gala en el que se otorgan los premio a las peores películas, actuaciones, etc. Un premio muy particular en el que, habitualmente, los nominados no quieren saber nada pero que, a veces, puede dar alguna sorpresa(hasta Bill Cosby fue el primer actor en acudir a una “gala”de esas, o Sandra Bullock en recibir, en 24 horas, ambos premios. Estos premios llevan el nombre de Razzies.

Viene a cuento esta introducción para hacer mención de una película que puede ser ganadora de un premio razzies pero también la del Oscar. Para empezar, cuenta con una gran actriz como es Meryl Streep en el rol principal, junto a Hugh Grant. ¿Y qué tiene que ver estos temas con la ópera? Muy sencillo: el personaje que va a interpretar existió, era una alta dama que, entre otras cosas, le daba por hacer galas líricas de dudoso gusto. No por lo que escogía, que era ampliamente conocido, sino por su modo particular de cantarlo.

Sí, estamos tratando la vida, pasada ya al cine, de Florence Foster Jenkins. Una dama de alta sociedad, aficionada a la ópera y que se dedicó a tomar lecciones de canto, crear un grupo de Ópera y, finalmente, cantar en recitales privados y que llegó, eso sí, a cantar en el Carnegie Hall en octubre de 1944. Un mes después falleció tras las secuelas de un infarto que tuvo dos días después de ese gran recital público. El recinto se llenó de gente que había conocido la “fama” de esta buena mujer. Se suele escribir que las críticas ácidas lograban el efecto contrario: el de querer comprobar in situ las “cualidades” vocales. Para más inri, la propia Florence Foster atribuía las críticas a la envidia.

Dama acaudalada, Florence pudo dedicarse a lo que le gustaba, aunque para ello necesitó el fallecimiento de sus padres. De su padre en 1909, heredó una buena cantidad de dinero; de su madre en 1928, la libertad de dedicarse a lo que quería. Ya había hecho algunos recitales menores antes de 1928 pero la muerte materna le liberó de las críticas a sus decisiones de querer cantar. Llegó a grabar nueve arias en cinco discos que, posteriormente, fueron reeditados para CD, para que las nuevas generaciones aficionadas a la ópera supieran de la existencia de esta cantante que, si lleváramos la analogía al cine, se asemejaría a Ed Wood. Como anécdota,recordamos un accidente de taxi que, según ella, le permitió alcanzar notas más agudas(“un Fa más alto que nunca”) y como le envió un regalo al conductor del vehículo donde iba.

En mayo se estrenará la película de Meryl Streep con la intención de saber cómo plasma la historia de esta mujer que cantó lo que quiso y que fue ella misma, como así le habría sugerido Charles Chaplin.