Atril de honor: Jesús López Cobos

Desde que dedique un artículo de esta sección a Rafael Frühbeck de Burgos no había escrito nada sobre otros directores de orquesta españoles.Hace tiempo que tenía en mente hacer uno dedicado a Jesús López Cobos, unos de esos directores que han tenido que hacerse un nombre fuera de España para que también fuera conocido aquí, más cuando el apellido Cobos iba a acompañado también a otro director que, siendo bueno, se había dedicado a una promoción de la música clásica por otra vía.

De vocación tardía para la dirección de orquestas, el director confiesa que su primera escuela fue el seminario donde estudió siete años, donde vivió de primera mano la fascinación por la música gregoriana y polifonía.Estudió filosofía y letras en la Universidad Complutense(tras empezar en Granada). Ya allí empezó a estar en el coro donde acabó asumiendo roles de dirección hasta entrar en el conservatorio durante dos años. En su recorrido formativo hay dos personas como Franco Ferrara en Milán y Swarowsky en Viena hasta titularse en 1966.Su debut llegó en 1969 en el Teatro de la Fenice con “La flauta mágica”.Durante esa época recibió el premio Besançon de jóvenes directores de orquesta en 1968.

Su periplo ha tenido dos roles: ha sido elegido como director invitado para varias orquestas a lo largo del mundo pero, también, ha ejercido sus funciones como director musical de varias orquestas durante periplos largos e, incluso, compaginarlos. Así, entre 1981 y 1990 fue director general de la Música de la Ópera de Berlín, entre 1986 y 2001 en la Orquesta Sinfónica de Cincinnati, sin olvidar la Orquesta de Cámara de Laussane o la consideración de principal director invitado(1981-1986) de la London Philarmonic Orchestra. También en España tuvo reconocimiento con la Orquesta Nacional de España entre 1984 y 1989 o la dirección musical durante siete años(2003-2010) del Teatro Real, junto a la dirección de la Orquesta Sinfónica de Madrid.


Así pues, durante más de cuatro décadas, ha estado en los podios de la mayoría de teatros, ha dirigido varias orquestas y ha dejado un buen repertorio de grabaciones de óperas así como algunos recopilatorios de interés empezando por una grabación de la obra de Falla, “El sombrero de tres picos” en 1987. Recibió varios premios honoríficos entre los que destaca el “Príncipe de Asturias” en 1981, Medalla de Bellas Artes en 2001 pero, sobre todo para él, director emérito de la Cincinnati Symphonic Orchestra.

Terminamos esta entrada con los dos clásicos. Por un lado, recomendarles el acceso a su página web oficial donde podrán profundizar más en la figura de este director; por otro lado, invito a que vean una conferencia que dio hace dos años y que contiene mucho de su carrera músical pero también personal con una serie de anécdotas que, tomadas de primera mano del propio director, forman parte de su historia.