Sobre la ópera:la juventud perdida del doctor Faust

Escribía Rubén Darío aquello de “Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver”, primeros dos versos del poema “Canción de otoño en primavera”. Casi un siglo antes, Johann Wolfgang von Goethe culminaba su extensa obra “Faust, eine Tragödie”, escrito en dos partes. En ella, un anciano doctor maldecía la ciencia, la fe, la misma paciencia. Había gastado toda su vida buscando el saber y, al final de sus días, deseaba terminar con su sufrimiento al comprobar que había desperdiciado su vida. Cuando en las imprecaciones pide al mismo Satán, aparece Mefistófeles dispuesto a darle lo que quiera al precio de su alma “ahí abajo”. Ni dinero, ni poder…Fausto sólo quiere juventud y los placeres que ésta proporciona.

En un breve momento de dudas, Mefistófeles observa que Faust queda parado y le muestra a una joven de la que queda prendado. Es Marguerite. Cesan las dudas al instante, firma y bebe la pócima que le dará nuevo vigor. Desde ese momento busca encontrar a la joven y la encuentra, La timidez de ella le arrebata el ánimo, queda prendado. Es el momento de demostrar un sentimiento olvidado y bien que lo hace, como vemos con un excepcional Nicolai Gedda.

Es el dúo de amor de Faust y Marguerite, una escena en el que él va poco a poco logrando convencer de su amor sincero a una Marguerite aún dubitativa. La escena de la margarita y ese “me quiere, no me quiere” es un ejemplo. La dulzura de ese “O nuit d’amour” es sublime…pero ella sigue temerosa, no quiere que le partan el corazón. Pero el amor ya está en el corazón de ella

 

Las desventuras de Marguerite la llevan a la locura(maldecida por Valentín, su moribundo hermano; maldita para Mefistofeles que la pretende horrorizar) y a la prisión por matar a su hijo. Faust la quiere rescatar de su condena con la ayuda de Mefistófeles, pero ella no quiere seguirle y ruega la salvación de su alma mientras Faust se desespera.

Momentos memorables: Je ris de me voir(Aria de las joyas)

Cuando escribo sobre Faust(obra de Charles Gounod) no puedo evitar el recuerdo de una teleserie que vi a comienzos de los años 90.Lo comenté en su momento cuando traté el terceto final de esta ópera. Era “El fantasma de la ópera”(con Burt Lancaster y Charles Dance). Aún no tenía en mi poder alguna versión discográfica de Fausto y esa serie me ayudó a admirar la ópera de Gounod. Uno de los fragmentos en esa teleserie fue esta aria, más conocida como la “canción de la joyas”, porque en ella observamos como Marguerite se decanta por el joyero-que puso Mefistófeles- en vez del ramo que le había dejado Siebel, quién estaba enamorado de ella.

La aria está compuesta de tal manera que todo el protagonismo lo tiene la soprano con su voz. Es ella la que, además, tiene que mostrar esa alegría que le supone ver tanta joya junta y la alegría de sentirse, por un día, como una reina. Tras la canción de Thule(http://www.youtube.com/watch?v=1HFb1tq22IA), la cantante debe seguir adelante con el recitativo un poco exaltado porque es cuando encuentra el joyero y la llave para abrirlo. El valor escénico, a pesar de ser sencillo, -pues basta que esté extasiada ante las joyas- le exige que lleve adelante, como canta ella, esa metamorfosis(Achevons la métamorphose). Dos grupos de violines y flautas llevan el peso instrumental, con clarinetes en algunas fases. Repite la estructura a partir de “s’il était ici” hasta el final, donde se destaca ese “roi Qu’on salue au passage!”.

Es, sin duda, el momento estelar del rol de Marguerite, incluso más que el terceto final.

Aria:Ah, je ris de me voir

MARGUERITE

Me voilà toute seule!

Un bouquet C’est de Siébel, sans doute!
Pauvre garçon!

(Elle voit le coffret de bijoux.)

Que vois-je là?
D’où ce riche coffret peut-il venir?
Je n’ose y toucher et pourtant
Voici la clef je crois!
Si je l’ouvrais! ma main tremble! Pourquoi?
Je ne fais, en l’ouvrant, rien de mal,
je suppose!

O Dieu! que de bijoux!
Est-ce un rêve charmant qui m’éblouit,
Ou si je veille?
Mes yeux n’ont jamais vu
De richesse pareille!

Si j’osais seulement
Me parer un moment
De ces pendants d’oreilles!
Ah ! Voici justement,
Au fond de la cassette,
Un miroir! Comment n’être pas coquette?

Ah! je ris de me voir
Si belle en ce miroir
Est-ce toi, Marguerite, est-ce toi?
Réponds-moi, réponds-moi vite!
Non! non! ce n’est plus toi! non, non
Ce n’est plus ton visage;
C’est la fille d’un roi
Ce n’est plus toi
C’est la fille d’un roi
Qu’on salue au passage!
Ah! s’il était ici!
S’il me voyait ainsi!
Comme une demoiselle
Il me trouverait belle
Comme une demoiselle
Il me trouverait belle

Achevons la métamorphose.
Il me tarde encore d’essayer
Le bracelet et le collier!

Dieu! c’est comme une main,
Qui sur mon bras se pose!
Ah! je ris de me voir si belle en ce miroir!
Est-ce toi, Marguerite, est-ce toi?
Réponds-moi, réponds-moi,
Réponds, réponds. Réponds vite!
Ah! s’il était ici!
S’il me voyait ainsi,
Comme une demoiselle
Il me trouverait belle
Marguerite, ce n’est plus toi
Ce n’est plus ton visage!
Non! c’est la fille d’un roi
Qu’on salue au passage.


Momentos memorables: Salut! Demeure chaste et pure

Faust, el anciano que vende su alma para conseguir la juventud, está prendado de Marguerite. La vio tentado por Mefistófeles(acto I), la vio que tenía cierta tirantez para aceptar su brazo para el baile(acto II). Solo, ante la morada donde habita Marguerite, siente Faust que el amor invade todo su ser. Es una de las escenas más bonitas y emotivas de esta ópera. En sí, el amor de Faust y Marguerite es casi imposible: el dúo posterior de ese mismo acto; luego la escena del acto IV con la locura de ella cuando es maldecida por su hermano Valentin, herido mortalmente por Faust. A pesar de una relación que el destino juega con ella, el amor de Faust sí que se puede considerar sincero, quizás porque viene de una “segunda oportunidad” que Mefistófeles le ofrece.

Musicalmente, nos encontramos con una aria(bueno, consta como cavatina en la partitura mas suele ser reconocida como aria) en la que manda el violín, dicho así, en individual. Hay acompañamiento del resto de la instrumentación de cuerda y viento-madera pero la línea principal es ese violín solitario y, en un momento determinado, se entrelaza un grupo de violines y el otro(O nature…hsata la repetición final de Salut!, demeure chaste et pure), mención aparte sería las violas que proporcionan cierta carga de profundidad pero, en sí, la verdadera importancia se sitúa en esa relación entre el amor de Faust y su traducción musical del violín haciendo ese solo porque nos va a situar en esos sentimientos puros.La interpretación de Faust alcanza la culminación con ese do de pecho en esa “presence”final(que luego remarco en el texto del libreto).

Escena: Salut!,demeure, chaste et pure

FAUST
Quel trouble inconnu me pénètre?
Je sens l’amour s’emparer de mon être!
O Marguerite, à tes pieds me voici!
Salut! demeure chaste et pure
Où se devine la présence
D’une âme innocente de divine
Que de richesse en cette pauvreté!
En ce réduit, que de félicité!
O Nature,
C’est là que tu la fis si belle!
C’est là que cette enfant
a dormi sous ton aile,
A grandi sous tes yeux.
Là que ton haleine
Enveloppant son âme?
Tu fis avec amour
Epanouir la femme
En cet ange des cieux!
C’est là! Oui! C’est là!
Salut ! demeure chaste et pure!
Salut ! demeure chaste et pure,
Où se devine la présence(aquí, llega al do de pecho)
D’une âme innocente et divine!