Momentos memorables: E ancor silenzio

Sea Pagano o el ermitaño, este personaje del verdiano “I lombardi alla prima crociata” evoluciona desde la maldad del primer acto en contraposición al héroe, a su hermano Arvino que había sido nombrado jefe de los cruzados lombardos hasta el perdón final, cuando herido de muerte, el ermitaño confiesa a Arvino que él es Pagano, el desterrado hermano por parricida.Entre medias, queda el célebre terceto con Giselda y Oronte, herido de muerte y dispuesto a ser bautizado como cristiano. Desterrado de Milán, despreciado por su familia, Pagano está en una cueva de Antioquía esperando la llegada de los lombardos para unirse a ellos.Esperaba el ermitaño Pagano que el hecho de unirse a los cruzados le permitiese redimir sus pecados.

Es una aria que poco a poco va cogiendo fuerza. Con un recitativo en el que el ermitaño está acompañado con los instrumentos de cuerda.Con el ¿E chi son io…?son los instrumentos de viento madera(con especial importancia de la flauta que va creando la atmósfera que va a ir in crescendo), que se potencia durante un breve lapso por la intervención de trombones y címbalos(e giusto Iddio soltanto..il pianto).Pero el verdadero momento en el que la aria coge esa fuerza que tiene es, a partir del “Dirà che Dio lo vuole” en el que ya toda la orquesta marca que el personaje ha alcanzado el estado de elevación cuasi místico-bélica.A partir de “Quando la croce splendere” ya se percibe un Pagano/ermitaño que está muy seguro de su deseo de ver redimidas sus penas ayudando a recuperar Jerusalén con los cruzados cristianos. Verdi pretendió en esa redención de Pagano un modo de reducir la tensión, volviendo a darle el protagonismo melódico a los instrumentos de viento-madera(añadiendo el piccolo)a partir de “Di nuovo allor” y que acaba muriendo con ese “in ciel sarà”.La simple aparición de Pirro vuelve a cargar de intensidad el escenario.

 

Aria:E ancor silenzio

EREMITA(Pagano)
E ancor silenzio!
Oh quando, quando al fragor dell’aure e del torrente
Suono di guerra s’unirà?…
Quest’occhi, sempre immersi
Nel pianto, oh non vedranno
Balenare dai culmini del monte
I crociati vessilli?
Dunque il lezzo a purgar del gran misfatto
Mai non potran mie mani
L’empie bende squarciar dei Mussulmani?
E ancor silenzio! – Oh folle!
E chi son io perché m’arrida all’alma
Iri di pace? E giusto Iddio soltanto:
Sia per lui benedetto il duolo e il pianto:
Ma quando un suon terribile
Dirà che Dio lo vuole,
Quando la croce splendere
Vedrò qual nuovo sole,
Di giovanil furore
Tutto arderammi il core,
E la mia destra gelida
L’acciaro impugnerà:
Di nuovo allor quest’anima
Redenta in ciel sarà.
Ma chi viene a questa volta?
Mussulman la veste il dice.
Ritiriamoci..