Momentos memorables: Cessa di più resistere

La primera versión que cayó en mi mano de “El barbero de Sevilla” me pareció buena hasta que tuve en mi poder otra de Francisco Araiza que contaba con esta aria. Sí, me llamó la atención porque, entre medias, vi la version con Prey, Alva y Teresa Berganza. Es decir, de tres diferentes modos de escuchar esta ópera de Rossini, había una más completa que las otras dos . En cierto sentido, el aria en su parte final es más complejo pero me sorprendía que algunos tenores prefirieran, en su versión grabada en estudio, limitar su papel en la ópera. Esta aria tiene su encanto con la presencia de un personaje que, durante la ópera, ha distado de tener buenos instantes de lucimiento personal. La escena que, por tanto, se corta a veces es importante pues vemos a un conde que se ha mostrado ya ante Rosina e indignado ante Bartolo. Lo único que queda curioso, llamativo, es ver al Conde abrazar y hacer soñar a Rosina con un amor fiel…teniendo en cuenta lo que sucede en el “segundo” libro de Beaumarchais, “Las bodas de Fígaro” cuando la Condesa Almaviva es aquella Rosina ya casada.

Lo primero que nos encontramos es cierta familiaridad de “Cessa di più resistere” con “Nacqui all’affanno” de “La Cenerentola”, del mismo autor. Dicho eso, hay una primera parte como se diría más “majestuosa” pero donde ya comienza el tenor a tener que asumir que su voz es fundamental en este momento a la hora de asumir esos melismas en varias fases antes de llegar al momento cumbre(“Ah, il più lieto, il più felice” donde ya comenzamos a sentir la mencionada similitud con la escena final de “La cenerentola” y donde se termina de lucir el tenor, cuando canta primero siguiendo la línea que llevaba con cierta preocupación por lograr la debida coloratura y, posteriormente, añadirle una cierta destreza nada desdeñable.

Escena: Cessa di più resistere

Cessa di più resistere,
di più resistere,
non cimentar
mio sdegno.
Spezzato è il gioco indegno
di tanta crudeltà.
Della beltà dolente,
d’un innocente amore
l’avaro tuo furore più
non trionferà!

E tu, infelice vittima
d’un reo poter tiranno,
sottratta al giogo barbaro,
cangia in piacer
l’affanno
e in sen d’un fido sposo
gioisci in libertà,
in sen d’un fido sposo
gioisci in libertà!

Cari amici…

CORO
Non temete, non temete!

CONTE
Questo nodo…

CORO
Non si scioglie, non si scioglie,
sempre a lei vi stringerà!

CONTE
Ah, il più lieto, il più felice
è il mio cor
de’ cori amanti!
Non fuggite, o lieti istanti
della mia felicità!

CORO
Annodar due cori amanti
è piacer che egual non ha.

La Cenerentola(G.Rossini)

Sin duda, es una de esas óperas que acaban introduciéndose en la cabeza debido a su música, propicia a quedarse en sempiterno en el cerebro. En esta ocasión, La Cenerentola se asoma a esta sección para hacer ver a los que se inician que la ópera algo más que drama, también es comedia en altas dosis y sin perder por ello la calidad musical. La Cenerentola, siendo una adaptación de La Cenicienta de Charles Perrault, brilla en uno de sus aciertos principales:cambiar el personaje del hada por un personaje más creíble… en su capacidad de estar en el momento oportuno. La ópera fue compuesta en apenas unas pocas semanas y estrenada en el Teatro Valle, en Roma, el 25 de enero de 1817, un año después de la obra que lo había catapultado: Il barbier di Siviglia.
Con todo, siendo una pura comedia, no faltan brillantes momentos como el dúo de Ramiro y Cenicienta en el primer encuentro entre ellos, ese aria en el que el propio príncipe trata de buscar a la “desconocida” que ha irrumpido en la fiesta, etc. Por no olvidar de una nueva versión de temporal después del éxito de la primera.

Sinopsis

Acto I
Primera Escena
Palacio humilde pues el barón está arruinado.

Las oberturas de Rossini suelen ser bastante destacadas por su riqueza de matices que las hacen bastante interesantes para disfrutarlas de principio a fin. La de “La Cenerentola” no es una excepción. Cuando se levanta el telón se observa como están ociosas Clorinda y Tisbe mientras la pobre Angelina está trabajando, casi como una esclava, sin apenas dejarla que pueda cantar una cancioncilla que, por esas cosas del destino, se convertirá en leit-motiv, no musical, pero sí argumental de esta ópera(“Una volta c’era un re”…Erasé una vez, un rey). Alidoro, maestro del príncipe, ha decidido tomar la iniciativa y espera conocer a las mujeres de la zona para ayudar al príncipe en la elección: su decisión es la de aparentar un anciano pobre que pide limosna para ver quién le ayuda y quién no. Ya se pueden imaginar que es la pobre hermanastra, sierva para todo, la única que trata de ayudarlo con su bondad y simplicidad de siempre mientras las dos hermanas tratan de expulsarlo de la casa. En ese punto irrumpen en la casa gente del palacio para informar de la fiesta que se celebrará esa noche(“O figlie amabili di don Magnifico”…Hijas adorables de don Magnífico) y donde el príncipe elegirá cuál será su esposa. La segunda parte de esa escena viene a continuación cuando las dos hermanastras se dedican a pedirle, cuál sierva, todo para que ellas se arreglen. La pobre acaba desesperada, desquiciada(“Cenerentola vien qua”…”Cenicienta, ven aquí”)ante tanto frenesí. Las dos hermanas deciden contarle a su padre la feliz noticia aunque sea a costa de despertarlo; el barón se enfada porque había tenido un sueño extraño ”Miei rampolli femminili”…”Mis retoños femeninos”) y ellas se lo habían cortado.

En sí, es un aria típico en las óperas bufas de Rossini para el rol de bajo; por otra parte, argumentalmente no tiene relevancia para la ópera pero ello no obsta para disfrutarla una y otra vez. Una vez reunidos los tres, las dos hijas le revelan que el príncipe irá para invitarlas al baile de esa noche; el barón ve en esta fiesta la posibilidad de salir de la pobreza. Una vez la escena vacía, irrumpe el príncipe Ramiro con una vestimenta no habitual pues ha decidido cambiarse de ropas con su sirviente con el fin de poder observar mejor a la elegida(ya se sabe, para buscar a aquélla que se deslumbrara ante él y no por su riqueza o títulos). En ese momento aparece desde una pequeña habitación la pobre Angelina cantando esa cancioncilla que, como he indicado antes, es el leitmotiv argumental de esta ópera. El dúo tiene varias partes: en la primera, ambos se quedan perplejos el uno del otro en el que se percibe que hay algo que ha conmovido a ambos pero que no les permite aún dirigirse la palabra; en la segunda, el príncipe pregunta por las hijas del barón,mientras la pobre, sin esperanza, le indica donde se encuentran; no se espera la pregunta de él por quién es ella y por ello se traba en su explicación haciéndola embrollosa… y curiosa; por último, la tercera parte surge a partir de los persistentes gritos de Tisbe y Clorinda hacia ella. Esa inicial conmoción ha devenido en un especial interés en ella…el príncipe ha acabado impresionado por su simplicidad y ha quedado encantado por ella. La marcha de Angelina deja sólo al noble; un breve diálogo con el barón es el “aperitivo” para la llegada de Dandini, el sirviente disfrazado de noble que llega para invitar a las mujeres casaderas al baile.

La llegada del fingido príncipe se hace con todo el boato que la ocasión corresponde “Scegli la sposa, affrettati”… Apresúrate a elegir esposa). Dandini aparece como un galán aunque no logre comportarse como tal(Come un’ape…Como una abeja en los días de abril). En un aparte, el propio Dandini nos anticipa como la comedia cambiaría en tragedia. Tanto Tisbe como Clorinda se presentan ante el “nuevo” noble ignorando la treta que se les ha preparado mientras que éste les informa que ha realizado la fiesta para casarse y no ser desheredado, todo ello en un prodigio “malicioso” de Rossini a la hora de embrollar semejante discurso(“Allegrissimamente”). Las dos hermanastras se marchan con dos siervos del príncipe y Don Magnífico está a punto de irse también cuando, tras unos breves segundos, la propia Angelina también desea ir a la fiesta Una parola,signore, una parola” …”una palabra, señor, una palabra”). Argumentalmente, observamos la petición desesperada de la pobre a una persona que la desprecia mientras Ramiro, el verdadero príncipe, se siente cada vez más ofuscado(ya no puedo contener la cólera) ante la actitud deplorable del barón con ella. En ese momento, aparece Alidoro con un libro en el que se indica que en esa casa viven tres hermanas y pide ver a la tercera muy consciente de que es la propia Angelina, mientras la pobre ve como, por unos instantes, se ha abierto para ella alguna esperanza de ir al baile. En la primera parte del quinteto todos sienten la misma idea (Nel volto estatico… En el rostro estático) respecto a lo que ocurre en la habitación en ese momento y la reacción de cada uno; en la segunda parte de dicho quinteto sigue el mismo ambiente enrarecido en el que el barón va contra su propia hijastra mientras don Ramiro y Alidoro la protegen. Se marchan todos menos la pobre y desgraciada Cenicienta. El posterior dúo es breve entre ambos ya que fue una pieza compuesta unos años más tarde por el compositor en beneficio de un cantante(no olvidemos que muchos compositores componían teniendo en mente quién podría cantarlo);no es un aria sin sentido argumental pero se ve el gran apoyo de Alidoro hacia la pobre sierva(Sì, tutto cangerà… Là del ciel nell’arcano profundo… Sí, todo cambiará… Allí en los misterios profundos del cielo) todo cantado de forma solemne en principio pero que va mutando en alegre(Un crescente mormorio…¿un creciente murmullo…) mientras llega una carroza que llevará a la pobre hasta la fiesta del príncipe.

Acto I
Segunda Escena. Palacio del Príncipe

La trama sigue abierta y, para ello, Dandini ha tratado de embaucar al barón para que acuda a la bodega que tiene en el palacio; el fin es evidente, alejarlo de sus hijas para poder observarlas bien. En el trío posterior, el “nuevo” noble se da cuenta del peligro de esposar a cualquiera de ellas: el continuo modo de atacarse entre ellas es feroz(Ora sono da voi…Ahora soy vuestro)por tal de ser la elegida.
La escena varía ahora de lugar. Nos vamos a la bodega donde se ve a Don Magnífico disfrutar sin percatarse muy bien de la broma que le está gastando la gente de la bodega, especialmente en la mofa de ese título de “presidente de la vendimia” con el que lo nombran. En un momento obvio de ebriedad, un particular (Noi Don Magnifico…Nos, Don Magnífico”)cargado del humor musical del maestro de Pésaro nos prepara para la siguiente escena.

La acción se vuelve al palacio, más precisamente a los jardines. Dandini y el príncipe Ramiro quedan para hablar sobre las dos hijas del barón( “Zitto, zitto, piano, piano”…Bajo, bajo, suave, suave). Dandini le revela que ninguna vale pues son unas auténticas veletas pero que conviene disimular aún, mientras el príncipe se siente extrañado pues Alidoro le había hablado de una hija del barón. Aparecen las dos mujeres en escena mostrando de forma atosigante su deseo de ser elegidas; Dandini dice que sólo se casará con una de ellas y la otra se la dará a Ramiro(no olvidemos que, ante ellas, el príncipe sigue siendo Dandini mientras el ayudante es el propio noble); en ese momento brillante del cuarteto, ellas niegan su amor y aprecio a Ramiro, lo que provoca que ellos acaben burlándose de la escena en sí.

La última escena del primer acto se desarrolla en el interior del palacio, todo preparado para la gran fiesta.Antes, se produce un diálogo breve de los anteriores personajes con Alidoro quien les revela la llegada de una ignota dama. Como tal el final del acto comienza con una música propia de festejos reales donde los asistentes reciben a la dama con todo tipo de elogios mas ella, con toda la pompa, nos deja entrever que sigue siendo la misma de siempre; por ello insiste en esas cualidades de bondad, respeto y amor(Sprezzo quei don…Desprecio esos dones)del principio de la amor. Cuando se quita el velo todos quedan aturdidos, sorprendidos por semejante belleza, vamos, no saben lo que dicen o piensan(Parlar, pensar vorrei…Hablar, pensar quisiera). Don Magnífico, que regresa de la bodega, aparece con ricos manjares pero la imagen de una mujer que le recuerda a aquella que dejó en su casa entre la ceniza le deja petrificado. Sin embargo, la dulce visión de tales alimentos es el argumento para que Rossini finalice el acto de esa manera que pasa de ser armoniosa hasta, finalmente, atropellada, como un terremoto de pensamientos(Mi par d’essere sognando…Me parece estar soñando).

Acto II

Escena I Sala del Palacio.

La fiesta ha terminado, la sala está a oscuras. Don Magnífico está pensativo, preocupado por esa dama ignota, que se parece a Angelina, y, sobre todo, que le puede hacer torcer los planes, no sólo de sus hijas sino el suyo propio…porque no olvidemos que su ambición está por encima de todo. El barón se imagina como sería su vida en palacio como padre de la futura reina, eso sí, bastante peculiar.

Escena II Otra sala del Palacio

El Príncipe Ramiro está encantando con esa dama ignota pero su papel fingido le impide dar el paso que desea. Apartado, observa el diálogo de Dandini, como príncipe, y esa dama que le recuerda a la que vio por la mañana y que le impresionó; en ese diálogo, llega el momento clave, ella revela a Dandini que no está enamorada de él…sino de aquél que tanto se interesó por ella. Aún así, la joven frena el ímpetu del joven (y verdadero) príncipe rogándole que busque, investigue para encontrarla, dándole uno de sus brazaletes(algo más evidente que un zapato) y marchándose. El príncipe, que ha desprovisto a Dandini de sus “poderes”, quiere encontrarla allá donde esté(Si, ritrovarla, io giuro…Sí, juro encontrarla). El aria es de lucimiento para el tenor, quizás de los pocos que dispone en esta ópera y donde debe mostrar sus cualidades en cada una de las partes de este fragmento, siendo la última más bella y cercana al espectador(Pegno adorato e caro…prenda adorada y querida); por último, quedaría el vestigio de una cabaletta(Dolce speranza,freddo timore…Dulce esperanza, frío temor).

Escena III Jardines de Palacio

Dandini pasea abatido pues la diversión de ser príncipe ya ha acabado mas el barón lo ignora y lo sigue tratando como tal; ante esta situación no duda en seguir la broma pero queriendo acabarla “a su manera”. El barón le insiste para que decida quién será su esposa pero el sirviente decide que es el momento de terminar la broma; para ello recurre a contarle “un secreto de importancia”(Un segreto d’importanza).En la primera parte de este dúo, Dandini le pregunta como debería tratar a la hija con la que se case; el barón le comenta los diferentes privilegios deseados…hasta que Dandini le cuenta la verdad: el principado es una burla y que él vuelve a ser el ayudante de cámara; en ese momento, el barón indignado protesta y le hace ver que se quejará al príncipe por esa afrenta(Di quest’ingiuria…de esta injuria). El final es el típico entre un bajo y barítono en una comedia rossinianadonde se entrelazan frases rápidas ante el ritmo vertiginoso de las notas. Sin duda, por experiencia propia, será una de esas escenas que se quedan en la cabeza y no se para de recordarlas.

Escena IV(a veces, el tema de las escenas es algo más subjetivo) Casa del Barón, la misma sala del primer acto.

Al igual que en el primer acto, la mezzosoprano nos recuerda aquel “Una volta c’era un Re”en el que manifiesta su forma de ser mientras esconde un brazalete similar al entregado antes en la fiesta. En sí, el diálogo es un aperitivo, quizás flojito, ante lo que nos espera hasta el final de la ópera. Un temporal, típico de Rossini, trae al príncipe de nuevo a la casa del barón. El barón avisa a la pobre muchacha que lleve la silla ante el príncipe para agasajarlo sin saber nada de lo acontecido; para su desgracia es tarde y el príncipe encontró a aquella a la que buscaba tras mostrar ella su otro brazalete (Voi Prence siete? …¿Ud. es el príncipe?). Rossini, antes de meterse en el argumento nos vuelve a entregar una pieza de su particular manera de entender la armonía (Questo è un nodo avviluppato…Esto es un nudo enmarañado) de todos los partícipes en la escena(Don Magnífico, las hijas Tisbe y Clorinda, la propia Cenicienta, Dandini y el príncipe Ramiro)donde nos indican que es un lío difícil de desenredar. Las hermanastras y el propio barón se dirigen a la pobre sierva para criticarla pero el príncipe no lo permite y les deja claro que su ira puede llevarles a una mala situación mientras que Dandini, en un aparte nos recuerda que él ya anticipaba que la comedia iba a devenir en tragedia…y él está dispuesto a “disfrutarla”. Sin embargo, en todo este ambiente, Cenicienta sigue siendo ella con su buen corazón y bien pide a Ramiro que no sea duro con su familia(a pesar del maltrato continuo incluso en ese momento en el que le llaman hipócrita). Cuando el príncipe le entrega el otro brazalete, el barón y las hijas se siguen burlando de la pobre, haciéndole ver que el noble se está riendo de ella…hasta que el príncipe les deja bien claro que la pobre muchacha maltratada es la elegida. Cuando el barón le pregunta por qué no pueden ser elegida Tisbe o Clorinda, el príncipe les recuerda cierto desprecio que le hicieron cuando creían que era un simple sirviente(Un’anima plebea, un aria dozzinale); el último esfuerzo de la muchacha para que haya paz con su familia se desvanece ante la ira, de nuevo, del príncipe. Cuando se marchan y se quedan sólo el barón y las hijas, reaparece Alidoro recordándoles que la mejor acción que podrían hacer para no caer en la posible miseria es implorar gracia y perdón.

Escena final

Fiesta para celebrar la boda con el príncipe…y futuro rey. Es breve la escena y, sobre todo, para lucimiento de la mezzomezzosoprano. Ese “Nacqui all’affano”es pieza básica en el sentido musical y argumentativo. Una vez recordado el triste pasado, es el momento para celebrar la felicidad de su futuro(Non più mesta…nunca más triste) mientras que, a su alrededor, todo es elogio a su gran y bella personalidad(“Digna del trono eres pero un trono es poco para ti”).

FIN