Momentos memorables:Carreau! Pique! La mort!…

Para comentar este fragmento, primero hay que viajar al 3 de junio de 1875, a la trigésimo segunda representación de “Carmen”, la obra que llevó a Georges Bizet a la posterioridad.Se cuenta que la cantante que llevaba a cabo el rol de Carmen entró en un estado de semi inconsciencia a la hora de interpretar esta aria en la que las cartas reflejan, una y otra vez, su muerte futura. Al volver en sí, afirmó que tuvo un mal presagio que se confirmó poco después cuando llegó al Opera-Comique un telegrama: “la más horrible catástrofe: nuestro pobre Bizet ha muerto esta noche“. El compositor falleció de un paro cardiaco, si bien había destacado por una mala salud a pesar de contar con 36 años cuando le llegó la muerte…y los medios de comunicación pasaron a convertir la mediocre Carmen en una gran obra de arte. La mezzosoprano Galli-Marié ligó su destino a este particular mito de sentir la muerte del compositor mientras estaba interpretando este momento en el que las cartas anuncian la muerte del personaje de la gitana, cosa que sabemos que ocurrirá en el último cuadro de la ópera, a manos de Don José.

Aparte del mencionado “mito” de esta aria, no vamos a negar que la palabra más asociada a este instante es el tenebrismo. Eso también se va reflejando cada vez que la palabra “mort” irrumpe y en el que la atmósfera es generada por los instrumentos de vientos-metal, cuya intervención está ligada a esa “Mort” y a ese “encor”(otra vez) en el que se sigue viendo a Carmen intentando una y otra vez a su trágico destino como ella refleja(“Más si debes morir, si palabras terribles están escritas por el destino,baraja veinte veces, las cartas despiadadas repetirán:¡Muerte!). Aunque las primeras notas de la aria(“En vain, pour eviter”) son manejadas por los instrumentos de cuerda, la primera y sucesivas menciones a su trágico destino van acompañadas de los instrumentos de viento, lo que realza ese ambiente cargado de tristeza en el que, ni siquiera, Frasquita y Mercédès logran cambiar.

Aria: Carreau! Pique! La mort!…

CARMEN
Donnez, que j’essaie à mon tour.

(Elle se met à tourner les cartes)

Carreau! Pique! La mort!…
J’ai bien lu!.. moi d’abord…
Ensuite lui…
Pour tous les deux la mort!
En vain, pour éviter
les réponses amères,
en vain tu mêleras!
Cela ne sert à rien,
les cartes sont sincères
et ne mentiront pas!
Dans le livre d’en haut
si ta page est heureuse,
mêle et coupe sans peur,
la carte sous tes doigts
se tournera joyeuse,
t’annonçant le bonheur.
Mais si tu dois mourir,
si le mot redoutable
est écrit par le sort,
recommence vingt fois,
la carte impitoyable répétera:
la mort!

(tournant les cartes)

encor!.. encor!..
toujours la mort!

FRASQUITA, MERCÉDÈS
Parlez encor, parlez, mes belles,
de l’avenir, donnez-nous des nouvelles.
Dites-nous qui nous trahira!
Dites-nous qui nous aimera!
Parlez encor! parlez encor!

CARMEN
Encor! Encor!
Le désespoir!
La mort! la mort!
encor… la mort!

FRASQUITA
Fortune!

MERCÉDÈS
Amour!

CARMEN
Toujours la mort!

FRASQUITA, MERCÉDÈS, CARMEN
Encor! encor!

Voces magistrales: Beverly Sills

Beverly Sills fue llamada la “Reina de la Ópera Americana”. Tuvo una vida muy intensa: una carrera anterior a la ópera, tres décadas de ópera pero, en la que se dedicó también a otro tipo de actuaciones(por ejemplo, se destaca un par de actuaciones conjuntas con la actriz Carol Burnett en 1976)e, incluso, ejerció varios cargos hasta que el cáncer de pulmón acabó con su vida con 78 años y un cariño ganado a pulso.

Nacida en 1929 como Belle Miriam Silverman, adoptó su nombre artístico de “Beverly Sills” tan pronto como comenzó su fulgurante carrera artística. Y es que, de pequeña,ya estaba en los escenarios o apareciendo en películas. Aprendió canto con Estelle Liebling, aunque también habría que tener en mente a Bamboschek, por entonces, director de la Philadelphia Opera Company cuando la cantante dio el salto a la ópera.

Durante buena parte de la década de los cuarenta se dedicó a la opereta pero llegó un momento, en 1946, en la que se pensó en dar el paso a la ópera.En 1951 llegó su debut como Frasquita en la ópera “Carmen”, de Georges Bizet.Desde ese momento, comenzó su carrera en el mundo de la ópera. Tras varios éxitos durante varios teatros estadounidenses, apareció en Nueva York en 1955 como Rosalinda en la obra “El murciélago”.Hasta mediados-finales de los sesenta apenas se había movido del continente americano y, en ese momento, ya era contratada en Europa: Colonia,Viena,Milán, Londres, París.Curiosamente, su primera interpretación en el Metropolitan llegó en 1975, casi 25 años después de debutar.

Estuvo actuando hasta comienzos de los 80, siendo Adele, de “El murciélago” su última puesta en escena. Después, unas pocas galas más con apenas cincuenta años(si bien, llevaba cuatro décadas en el espectáculo).Por una parte, su lucha contra un cáncer que tuvo en 1974 y del que fue operada, sumado a los problemas que tuvieron sus hijos hizo que se apartara del canto bien pronto. Por cierto, también ayudó en labores solidarias, destacando una fundación para tratar las enfermedades y defectos de nacimiento.

Después de eso, ejerció como directora de la New York City Opera(1979-1989), del Lincoln Center(1994-2002) y del Metropolitan desde 2002 hasta 2005.

Su repertorio se decantó, en buena parte, por el bel canto, por sus cualidades.Pero también cantó roles de Mozart, Strauss, Puccini y, en menor grado, Verdi(si bien, la Violetta de La Traviata fue uno de los roles que más le acompañaron) o Wagner.De los roles que interpretó, destacó “Roberto Devereux”, de Gaetano Donizetti, del que consideraba que el rol de Elisabeth I le acortaba su carrera, por su exigencia, pero que no olvidaba la primera noche que la interpretó. De Carmen, aunque la cantó poco, asumió tres roles:Frasquita(1951), Micaela(1952-1958 y Carmen(1956). Eso si, una discografía poco abundante.

Terminamos esta entrada con la web oficial de la cantante y que actúa como un portal-homenaje a la persona y a la cantante. Es de las pocas que he visto completas y que recomiendo ver y disfrutar, en especial esta página de “rarezas” en el que se ve, entre otras, una intervención musical con 8 años. Como último vídeo, una interpretación alejada de la ópera, pues Beverly Sills también se decantó por otros estilos antes y durante su carrera operística.

 

Momentos magistrales: Les voici, les voici, voici le quadrille

Suena paradójico pero Georges Bizet logró algo difícil de rebatir: asoció al toreo con una música, en cierto sentido, nada española pero que, a lo largo del planeta, se mantiene firme. Carmen, la ópera que compuso el compositor parisino dotó de una melodía que se ha hecho mundialmente famosa, como inicio de la ópera y que tiene continuidad en este coro en el cuadro final, cuando el desenlace está cercano a llegar y Don José queda solo con Carmen. Este cuadro último refleja el ambiente previo al inicio de una corrida de toros, con los vendedores intentando convencer al público para que compre sus abanicos, programas o prismáticos…hasta que llega el momento en que aparecen los protagonistas como va indicando los niños y el público asistente(el coro, vamos). Un tono festivo que, como en el preludio, nos va a llevar al otro extremo, el de la muerte de Carmen a manos de don José y cuyo momento más claro y evidente es ese “toreador en garde” del público ante el éxito de Escamillo,dentro de la plaza, en el que se oscurece la música ante lo ocurrido fuera de ella, con Carmen en el suelo.

Casi como un calco, se suceden algunas de las melodías del preludio en este coro El preludio, como tal, se suele describir como una pieza musical en la que se van a percibir algunas de las melodías de la ópera pero, en esta ocasión, hay que esperar a este coro de niños y espectadores para sentir cada una de las melodías del preludio-salvo la última parte de éste, que es más oscura-, desde la archiconocida de los “toréadors” (en cuatro ocasiones como son el comienzo, a la entrada del alguacil, entre los banderilleros y picadores y tras el bravo a Escamillo) hasta la del propio torero(C’est la espade…) y el comienzo del paseíllo(Voici debuchant la place…). Dos momentos inolvidables ligados casi por una misma estructura y que, como comentaba al principio, se asocian al mundo taurino de una manera tan intensa como peculiar.

Coro: Les voici, les voici, voici le quadrille

ENFANTS
(desde afuera)
Les voici, les voici,
voici la quadrille!

ENFANTS, CHOEUR
Les voici! voici la quadrille,
la quadrille des toreros.
Sur les lances, le soleil brille!
En l’air toques et sombreros!
Les voici, voici la quadrille,
la quadrille des toreros!

Voici, débouchant sur la place,
voici d’abord, marchant au pas,
l’alguazil à vilaine face.
À bas! à bas! à bas! à bas!

Et puis saluons au passage,
saluons les hardis chulos!
Bravo! viva! gloire au courage!
Voici les hardis chulos!

Voyez les banderilleros,
voyez quel air de crânerie!
Voyez quels regards, et de quel éclat
étincelle la broderie
de leur costume de combat!
Voici les Banderilleros!

Une autre quadrille s’avance!
Voyez les picadors!
Comme ils sont beaux!
Comme ils vont du fer de leur lance
harceler le flanc des taureaux!
L’Espada! Escamillo!

C’est l’Espada, la fine lame,
celui qui vient terminer tout,
qui paraît à la fin du drame
et qui frappe le dernier coup!
Vive Escamillo!
Ah! Bravo!
Les voici, voici la quadrille,
la quadrille des toreros!
Sur les lances, le soleil brille!
en l’air toques et sombreros!
Les voici, voici la quadrille,
la quadrille des toreros!
Escamillo! Bravo!
Vive Escamillo! Ah!
Bravo! Vive! Bravo!

Voces magistrales: Teresa Berganza

Mirando en los artículos dedicados a los cantantes de ópera que han hecho historia en este mundo de la lírica, veo que hay una mezzosoprano a la que aún no he dedicado la merecida entrada. Ella es, sin duda, Teresa Berganza. Además, su proyección internacional llegó con apariciones para la historia como su Zerlina en el film de John Losey “Don Giovanni” y como Rosina en “El barbero de Sevilla”, junto a Hermann Prey y Luigi Alva.Además de buena cantante, tiene prestancia en los escenarios donde, a mi parecer, surge con fuerza su carácter, su forma de ser.

Nacida en 1935, se metió de lleno en la música desde joven. Primero con estudios de piano, música de cámara, composición;segundo, ya con el canto. Todo en el Conservatorio de Madrid. El año 1957 fue el de su debut como Trujamán en “El retablo de Maese Pedro”, si bien ya había actuado en recital de Schumann. Con todo, el debut que dio el pistoletazo a una carrera meteórica fue con la Dorabella de “Così fan tutte”(W.A. Mozart) en Aix-en-Provenze. La década de los sesenta está trufada de debuts en los grandes teatros de ópera internacionales, cantar con los más grandes y dejar una buena discografía.

Su repertorio abarca parte de Mozart(especialmente, Cherubino o Zerlina), Rossini(el papel de Rosina es fundamental o el de Cenicienta).Estaríamos hablando más de especialización en unos pocos personajes que un amplio bagaje rossiniano. El barroco está presente también(Cesti, Purcell, Händel), clásicos como Cherubini. Otro selecto grupo del repertorio de Berganza es el francés con Carmen como papel estelar, pero sin olvidar a Massenet o Ambroise Thomas o Ravel.

Una de las labores más importantes ha sido dar su voz y su presencia en beneficio de la zarzuela. Ha ayudado, con su presencia internacional, a mantener vivo el llamado género chico. Contando, además, con otras grandes estrellas como Plácido Domingo, Montserrat Caballé, Alfredo Kraus en esa proyección fundamental.Su discografía, en este aspecto, ha sido abundante y la zarzuela lo ha agradecido. Por ello, fue reconocida junto a otros cantantes con el Príncipe de Asturias del Arte en 1991.Además fue elegida para entrar dentro de la Real Academia de las Bellas Artes San Fernando en 1994.

Como hacemos siempre, recomendamos que paseen por su web http://www.teresaberganza.com/. Si la recomendación es habitual, en esta ocasión le rogamos que se pasen por su sección de zarzuela y discografía, que es agradable y con gran cantidad de recursos que serán de su agrado. A su vez, le dejamos con el vídeo de una masterclass realizada hace unos años y que permiten ver a la mezzosoprano en el tema de la formación.

Sobre la ópera: La triple destrucción de Don José

Je me prenais à te maudire,
à te détester, à me dire:
pourquoi faut-il que le destin
l’ait mise là sur mon chemin
!”

Aprovechando que el gran programa de Ramón Gener “This is Opera”, estrenado el pasado domingo 8 de marzo en “La 2” de RTVE, dedicó su espacio a Carmen, quisiera dedicar este artículo sobre la figura de Don José, una persona que se ganó a pulso su imagen de celoso a lo largo del desarrollo de la ópera de Georges Bizet. Forma, pues, don José parte de un elenco “comandado” por Otello y acompañado con otros personajes como Canio(I Pagliacci),Alfio y Santuzza(Cavalleria Rusticana) o, en menor grado, Alfredo Germont(desconociendo el sacrificio de Violetta, sus celos le llevan a ir a por el barón Douphol) o, incluso, la pregunta de triste duda de Belmonte a Konstanza en el singspiel “Der Entführung aus dem Serail).

En Don José se observa, sin ser justificación a su acción final, una triple destrucción que se plasma en la evolución a lo largo de la ópera: si en el acto I era un cabo de regimiento, casi mano derecha del teniente Zuñiga, en el acto final era un proscrito que había huido de la autoridad y aprovechaba esa situación para encontrarse con Carmen.

¿Cuál sería la triple destrucción de Don José?

Rumbo perdido en lo emocional. Antes del encuentro con Carmen, José tenía en su mente Micaela. Quizás, la duda era si el afecto era tal por la chica o el deseo de obedecer a su madre. ¿Veríamos a un don José celoso entonces? Siempre quedará la duda, aunque el dúo de ambos reflejaría una forma de ser muy parecida y casta entre ambos. Resulta curiosa la diferencia entre este dúo con Micaela, lleno de emotividad, comparado con el final con Carmen, con una alta carga de patetismo y rabia.
En lo profesional, el cambio es drástico a pesar de los esfuerzos para reconducirlo, como se ve en el acto II. En ese momento cuando el sonido de la retreta le hace pensar en volver al cuartel. Ya había sido castigado con un mes de calabozo por dejar a escapar a Carmen y degradado. Pero el deber es tal que se niega a desertar, prefiere abandonarla a dejar de ser ese “Dragón de Alcalá” que tan orgulloso le hace ser. El desarrollo es cruel y se encuentra, de repente, en el punto de no retorno…
Golpeado por la desgracia. La suerte le abandona cuando Carmen le tira esa flor maldita. Seducido por la gitana, deja que se escape y eso le supone su primer golpe(si bien es cierto que es su mayor culpa y pena). En el segundo acto, cuando todo apuntaba a que se alejaba de ella, hastiado por su carácter caprichoso y frívolo, el destino le pasa una nueva mala jugada cuando aparece Zuñiga en ese instante. Es ese el punto de no retorno: donde sabe que nada puede hacer para reconducir su situación y acepta ser contrabandista porque su situación en el regimiento ya es inviable y, quién sabe, algo más grave. Para más inri, la presencia de Escamillo es más dolorosa para sus celos.

Lo decía don José, lo cantaba el tenor en su bella aria “La fleur que tu m’avais jetée”, y es lo que he dejado bien arriba…”Me encontré maldiciéndote, odiándote y preguntándome por qué el destino la había puesto en mi camino”. Pocas palabras resumen tan bien una ópera.

Voces magistrales: Maria Ewing

Como en otras ocasiones, no puedo negar ese componente “emocional” que implica comentar cosas de un/una cantante cuyo nombre me suena desde los primeros momentos en los que me aficioné a la ópera. Si Agnes Baltsa(que tendrá espacio en este sitio) fue la primera Carmen que escuché en esa fabulosa versión con José Carreras, Maria Ewing fue la primera Carmen que pude ver, aunque fuera en VHS. Luego, llegó su versión del Royal Opera House Covent Garden, con la dirección escénica de Nuria Espert.Poco más, luego algún rol como Bersi, en Andrea Chenier o Cherubino, en la versión impresionante(Fischer-Diskeau, Kiri te Kanawa, Hermann Prey y Mirella Freni). Pero, con todo, esa versión desde Glyndebourne me llamó la atención.

Nacida en 1950 en Detroit, se puede decir que heredó de su rama paterna un carácter racial(ancestros sioux, indios nativos y afro-americanos) que también se percibe tanto en su intervención en los escenarios. Estudió en Cleveland, Ohio y en Nueva York, donde debutó en el Metropolitan en 1976 con el rol de Cherubino,en “Las bodas de Fígaro”, debido a su voz de mezzosoprano. Aunque no fue la interpretación de su debut, aquí vemos una demostración de su Cherubino.

Si hay una ópera que lleva el sello de Maria Ewing es Salomé, de Richard Strauss. Aunque hay vídeos que pululan en Internet acerca de su célebre “danza de los siete velos” que han llamado mucho la atención, he considerado que el mejor modo que puedan disfrutar de esta cantante es con esta escena final de la ópera.

Sin dejar de interpretar algunas de las óperas populares, ha abarcado papeles sotisficados dentro del repertorio francés(Poulenc, Debussy, Berlioz,etc), inglés(Purcell), ruso(Shostakovich) y, dentro de la lógica, la musica de su patria natal, incluso incursiones dentro del jazz. En lo privado, tiene una hija, Rebecca Hall, que también ha subido a escenarios, pero bien diferentes pues se decantó por ser actriz de cine y televisión.