Atril de honor: Seiji Ozawa

Nacido en Shenyang, una ciudad china pero que, en su día, estaba bajo poder japonés. Su primera vocación fue tocar el piano pero una lesión jugando al rugby le llevó a quedar imposibilitado para tocar el instrumento que deseaba. En ese momento, su maestro en el Toho Gazkuen School of Music le condujo al mundo de la dirección orquestal. En 1959 ganó un galardón en un concurso internacional para jóvenes directores en Besançon.Ese triunfo llevó a Ozawa a Estados Unidos, invitado por Charles Munch que era director musical de la Boston Symphonic Orchestra, para acudir a la Berkshire Music Center(actualmente, Tanglewood Music Center) para seguir mejorando su faceta de dirección orquestal.

Entre 1960 y 1961 se va concretando su futuro en el que destacó una beca para estar trabajando como director asistente con Herbert von Karajan en Berlin.Pero también hay otra persona que queda cautivada por Ozawa: Leonard Bernstein, con el que trabajó cuatro años en la New York Philarmonic(1961-1965).

Durante ese tiempo, en 1962 hizo su primera intervención con la San Francisco Symphony. En el periplo de mitad de la década de los sesenta compaginó la dirección del Festival de Ravinia, detrás del cuál está la Chicago Symphonic Orchestra(1964-1969), ya la Toronto Symphonic Orchestra(1965-1969).  Con la orquesta de San Francisco estuvo como director musical entre 1970 y 1977, amén de posteriores actuaciones como director invitado.

Pero Ozawa y Boston Symphonic Orchestra se tenían que cruzar de nuevo. Recordemos que un anterior director musical de esta orquesta, Charles Munch  había llevado a Ozawa hasta Berkshire Music Center, propiedad de la Boston Symphonic Orchestra. Entre 1973 y 2002 se mantuvo la relación entre la orquesta y el director japonés. En 1992 también decidió fundar junto a K. Akiyama la Saito Kinen Orchestra.En una relación tan larga, dio tiempo también a alguna que otra controversia que no ayudó.

En 2002 comenzó su periplo con la Wiener Staatsoper y su única participación en el concierto de Año Nuevo. En 2006 tuvo que apartarse durante un tiempo al sufrir una neumonía. Cuatro años después, fue un cáncer quién lo apartó de la dirección musical de la institución vienesa.Durante medio siglo ha ido dirigiendo orquesta y recibiendo premios honoríficos.

 

Sobre su recorrido musical destaca su interés por la música del siglo XX, destacando su presencia en el atril en algunas “premières” de artistas tales como Ligeti, Messiaen, McKinley, Bazelon o Carl Orff y su conocida “Carmina Burana”, amen de un repertorio más clásico.Además de gozar de una memoria fotográfica, importante en un director de orquesta, también lleva consigo una faceta de formación de nuevos músicos jóvenes.