Sobre la ópera: el amor y la pureza de sentimiento

Puede que en el mundo de la ópera haya personajes a los que vaya a la perfección este término de “pureza de sentimiento” pero, para mí, hay uno que está por encima de todos: Nemorino.

Nemorino es el protagonista principal de la ópera de Gaetano Donizetti “L’elisir d’amore“. La literatura que ha rodeado al personaje lo ha catalogado como un joven más o menos “al que le falta un hervor”, es decir algo corto de luces. Sin embargo, el desarrollo de la ópera nos muestra un joven enamoradizo que tiene un amor platónico pero, para su desgracia, en nada correspondido: Adina.

Su simpleza se percibe en el primer acto cuando, tras la enésima negativa de Adina, recurre al charlatán doctor Dulcamara, quien le hace ver que esa botella de vino de Burdeos que tiene en la mano es un elixir de amor. Sí que es cierto que se llega a creer eso y Adina juega con ello para sacarle de quicio.

Sin embargo, en el segundo acto ya vemos, en su desesperación,que el amor que tiene por Adina le llevaría a entrar en el batallón de Belcore por tal de conseguir unos dineros para comprar otra botella de elixir. Ahí tenemos ese “tu non sai qual cor sta sotto a quest’umile vestito”, en el que empezamos a ver que su amor poco correspondido tiene mucho más de puro de lo que se pensaba. Ignorante a lo que sucedía, el fallecimiento de su tío y la consiguiente herencia que recibirá, hace que todas las chicas del pueblo lo deseen pero Nemorino cree que es el efecto del elixir. Ve que Adina empieza a sentir amor por él. Es la bellísima “Una furtiva lagrima”.

Ella pretende liberarlo de su condición de soldado pero, cuando él le pregunta si tiene algo más que decir y ella niega, estalla: prefiere morir soldado si no es querido. Al final, ella lo admite: sí está enamorada de Nemorino

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Aunque luego todo se sabe, que Dulcamara le informa que es rico heredero, el amor está ahí, fuera de toda historia de elixires y dinero. El joven Nemorino logra sacar a Adina su sentimiento hacia él.

Momentos memorables: Udite, udite o rustici

Al igual que Rossini, Donizetti realizó tanto óperas serias como otras bufas, cómicas; además de “Don Pasquale”, la más conocida entre las últimas sería “L’elisir d’amore”, una bella historia de amor y cierta dosis de humor que ayuda a desarrollar la ópera. Para esta dosis de gracia, se contó con dos personajes: el creído sargento Belcore y, sobre todo, ese charlatán llamado Dulcamara, un médico ambulante que trata de vender sus productos a los aldeanos, embaucador a granel y que tiene que ver como Adina no cree tanto sobre sus “elixires” a la hora de conquistar a Nemorino. El elixir de amor actúa de una manera bien diferente: en vez de un enamoramiento a simple vista, llega vía celos de Adina sobre otras mujeres y que le hace ver que, en verdad, quiere a Nemorino, sin saber que aquellas estaban con el joven porque sabían que se había convertido en rico, gracias a una herencia cuantiosa.

Lo primero, antes de todo, dejar bien claro que estamos ante un canto sillabato, quizás menos llamativo que en otras óperas de Rossini, pero que deja la primera impresión en el espectador, pues estamos hablando de la aparición en escena del personaje de Dulcamara y fue la decisión del compositor de dotarle de su personalidad desde el primer instante en el que pisa el escenario.En cierto sentido, tampoco se puede considerar como muy exigente pero que es importante a nivel interpretativo para dar la imagen correcta.También hay que valorar los giros musicales que lleva la cavatina de principio a fin y que coinciden, más o menos, con las particularísimas cualidades del producto.

Cavatina: Udite, udite o rustici

DULCAMARA
Udite, udite, o rustici
attenti non fiatate.
Io già suppongo e immagino
che al par di me sappiate
ch’io sono quel gran medico,
dottore enciclopedico
chiamato Dulcamara,
la cui virtù preclara
e i portenti infiniti
son noti in tutto il mondo… e in altri siti.
Benefattor degli uomini,
riparator dei mali,
in pochi giorni io sgombero
io spazzo gli ospedali,
e la salute a vendere
per tutto il mondo io vo.
Compratela, compratela,
per poco io ve la do.
È questo l’odontalgico
mirabile liquore,
dei topi e delle cimici
possente distruttore,
i cui certificati
autentici, bollati
toccar vedere e leggere
a ciaschedun farò.
Per questo mio specifico,
simpatico mirifico,
un uom, settuagenario
e valetudinario,
nonno di dieci bamboli
ancora diventò.
Per questo Tocca e sana
in breve settimana
più d’un afflitta vedova
di piangere cessò.
O voi, matrone rigide,
ringiovanir bramate?
Le vostre rughe incomode
con esso cancellate.
Volete voi, donzelle,
ben liscia aver la pelle?
Voi, giovani galanti,
per sempre avere amanti?
Comprate il mio specifico,
per poco io ve lo do.
Ei move i paralitici,
spedisce gli apoplettici,
gli asmatici, gli asfittici,
gl’isterici, i diabetici,
guarisce timpanitidi,
e scrofole e rachitidi,
e fino il mal di fegato,
che in moda diventò.
Comprate il mio specifico,
per poco io ve lo do.
L’ho portato per la posta
da lontano mille miglia
mi direte: quanto costa?
quanto vale la bottiglia?
Cento scudi?… Trenta?… Venti?
No… nessuno si sgomenti.
Per provarvi il mio contento
di sì amico accoglimento,
io vi voglio, o buona gente,
uno scudo regalar.

CORO
Uno scudo! Veramente?
Più brav’uom non si può dar.

DULCAMARA
Ecco qua: così stupendo,
sì balsamico elisire
tutta Europa sa ch’io vendo
niente men di dieci lire:
ma siccome è pur palese
ch’io son nato nel paese,
per tre lire a voi lo cedo,
sol tre lire a voi richiedo:
così chiaro è come il sole,
che a ciascuno, che lo vuole,
uno scudo bello e netto
in saccoccia io faccio entrar.
Ah! di patria il dolce affetto
gran miracoli può far.

CORO
È verissimo: porgete.
Oh! il brav’uom, dottor, che siete!
Noi ci abbiam del vostro arrivo
lungamente a ricordar.


Momentos memorables: Quanto è bella, quanto è cara

Aunque breve, esta entrada en escena de Nemorino, el rol que interpreta el tenor de la ópera “El elixir de amor”, de Gaetano Donizetti, nos muestra el camino de la ópera: un joven enamorado de Adina pero que sabe que no puede llegar a ella. Sufre por un amor que no puede alcanzar. Adina, sabiéndolo, se muestra dura al afecto del joven hasta tal punto que, casi, va a hacer que Nemorino recurra a uno de esos médicos-charlatanes que va recorriendo los pueblos para poder disponer de un elixir de amor. Curiosamente, esa historia del elixir nos lleva a Tristán e Isolda…porque el libro que tiene Adina y que comenta con las aldeanas habla de ese elixir que consigue que la persona que lo beba se enamore. La ópera tiene un final feliz…del que no es responsable, precisamente, el elixir que, en ningún momento, bebe la protagonista.Sólo le basta a Adina ver que el resto de mujeres “persigue” a Nemorino para caer en la cuenta de que está enamorada de él.

La cavatina que hoy comentamos es una belleza…musical pero también argumental porque, en sí, es un suspiro. Nemorino se dedica simplemente a suspirar por la belleza de Adina(Quanto è bella…cuánta belleza), lo impasible que es ella al amor(in quel cor non son capace lieve affetto ad inspirar…no consigo inspirar ni un leve afecto en ese corazón), y la inteligencia de ella en comparación con su falta de conocimientos(essa legge, studia…Io son sempre un idiota): Todo, todo es un suspiro como él dice: Io non so che sospirar…No sé más que suspirar) Un suspiro en el que asistimos a un final de la cavatina en el que el tenor muestra su calidad. Con un inicio en el que la flauta y los clarinetes nos van a dar un poco el avance de lo que será la cavatina, los violines son los que llevan, en principio, el peso inicial mientras que los instrumentos de viento se van incorporando, mostrándonos, en la repetición esas notas que había dicho que habían sonado al principio de la cavatina. Es sencilla pero muy bonita para escuchar, una agradable sorpresa cuando uno escucha esta ópera por primera vez.

Cavatina Quanto è bella

Quanto è bella, quanto è cara!
Più la vedo, e più mi piace…
ma in quel cor non son capace
lieve affetto ad inspirar.
Essa legge, studia, impara…
non vi ha cosa ad essa ignota…
Io son sempre un idiota,
io non so che sospirar.
Quanto è cara, quanto è bella
Quanto è bella, quanto è cara!
Più la vedo, e più mi piace…
ma in quel cor non son capace
lieve affetto ad inspirar.


Voces magistrales: Renata Scotto

Renata Scotto es una soprano que forma parte de una generación espectacular, la de los 30, que nos ha dado grandes como Renato Bruson, Montserrat Caballé, Fiorenza Cossotto,Mirella Freni,Sherrill Milnes, Luciano Pavarotti,etc. Destacó por una forma de ser que le permitió estar en los grandes teatros pero, a su vez, no es de las que hiciera “ruido” fuera del escenario ni quisiera era amante de buscar polémicas como, en su día, contamos de las disputas entre Maria Callas y Renata Tebaldi, o de la mencionada soprano griega con Fiorenza Cossotto. Nacida en 1934 en Savona, debutó muy pronto y con un rol de enjundia como era Violetta Valery, en La traviata. Era 1952 y la soprano tenía 18 años.El gran éxito no tardaría en llegarle cuando suplió a la perfección a Maria Callas, quien no pudo realizar una representación extra de La sonnambula(V. Bellini) en 1957 en un festival en Edimburgo. El nombre de Renata Scotto empieza a aparecer con fuerza en los grandes escenarios. En 1965 debutó en el Metropolitan neoyorquino como Cio-Cio-San, más conocida como Madama Butterfly y empezó una relación fructífera en la que se convirtió en una asidua. Su estreno en Estados Unidos llegó antes, haciendo de Mimì, en Chicago.Aunque es de otra representación más moderna, os mostramos su interpretación de “Sì, mi chiamano Mimì”.

Su repertorio y las versiones discográficas que nos ha dejado nos muestran una soprano que dedicó parte de su carrera a continuar el trabajo de otras grandes como Maria Callas o Joan Sutherland con el bel canto. También el verismo pudo contar con la voz de Renata Scotto al igual que algunas de las óperas verdianas. Con el paso de los años, apuntó también a Richard Strauss(roles de Klytamnestra en Elektra y Mariscala en “El caballero de la rosa”), hizo de Kundry en Parsifal. Evolucionó desde una soprano lírica a lírica-dramática


Aparte del tema formativo, otra faceta relevante de Renata Scotto es la dirección de escena, algo poco habitual en los cantantes, más dados a retrasar su edad de jubilación y, después, dedicarse a enseñar canto. Desde 1986 hasta 2002 estuvo alternando la labor de cantante con la de directora de escena.

Terminamos con estos dos vídeos que nos muestran a Renata Scotto preparando una representación de Manon Lescaut(G.Puccini) en Dallas, los ensayos. en el otro vemos la faceta formativa de Renata Scotto educando a unos jóvenes en unas masterclass interesantes. Finalizamos la entrada deseando que sea de vuestro agrado.