Momentos memorables: carta de Tatiana

Posiblemente, estamos ante una de esas arias que, escuchándola, uno desea volver a hacerlo una y otra vez. La juventud del personaje de Tatiana, su ilusión, su pasión por Eugene Oneguin nos permiten disfrutar de un aria, en el que Piotr I. Chaikovsky capta esos matices de un enamoramiento que, siendo el primero de ella, es especial. Ella abre su corazón a un personaje que, con su altivez y cierto desdén, le responde luego que el amor que siente por ella es fraternal, dejándola desilusionada. El destino y el tiempo, posteriormente, le permitió a ella devolver la jugada, cuando él le pidió estar juntos cuando ella ya estaba casada y con un alto nivel de vida. La ópera estaba basada en la obra de Alexander Pushkin.

Sobre la aria podemos hablar de varios aspectos pero, sobre todo, una sugerencia: escúchela intentando, por un momento, abstraerse de lo cantado e intentando percibir los matices musicales. Comprobar como Chaikovsky logra que la voz de la soprano casi se deslice sobre varias melodías que van apareciendo a lo largo del aria. Desde esa melodía que nos trae el recuerdo de cuando se escribía con el ánimo exaltado, como su pensamiento vuela hacia Oneguin, sus miedos por la personalidad de él. Una primera parte de recitativo en el que los instrumentos de cuerda, unido al arpa nos muestran una Tatiana dubitativa sobre la carta, ni siquiera sabe como comenzarla. El uso de los instrumentos de viento(especialmente, el oboe y las trombas) tienen un papel fundamental a la hora en un momento determinado(no sin olvidar a los intrumentos de cuerda para revelar el estado anímico de Tatiana, tan capaz de lamentarse del encuentro de Oneguin y luego encomendarse sólo a él). Todo un repertorio de sentimientos donde el oboe juega un papel importante, tanto en su acompañamiento por la flauta y clarinete(momentos más emotivos para ella) como por la tromba, donde sus temores, miedos aparecen un poco en su ánimo.

Aria: Puskai pogibnu ya, no pryezhde(Carta de Tatiana)

Debido a la longitud del texto, procedemos a poneros un enlace al texto a través de internet

Voces memorables: Rosalind Plowright

Una vez más, lo reconozco, vuelvo a mis recuerdos de mi pasado como aficionado a la ópera para comentar algo sobre algún cantante determinado. Rosalind Plowright fue la primera “Leonora” que vi y escuché, el personaje de “Il trovatore”.

Nacida en 1949 en Worksop y estudió para su carrera musical en el Royal Northern College en Manchester y al London Opera Center, siendo el Festival de Glyndebourne(mediante un sistema de “tour“) donde comenzó su recorrido como cantante de ópera, siendo Ágata en “Der Freischütz“, de Carl. M. von Weber en 1975. Durante sus primeros años se fue haciendo un nombre por su país, destacand su paso por la English National Opera(ENO).

En 1980 ya empezó, a través de su éxito en Maria Estuardo, de Donizetti, su recorrido internacional que la llevó a cantar en los grandes teatros europeos, su debut en Estados Unidos en un concierto junto a José Carreras, grabar determinadas versiones aclamadas como Il trovatore con Plácido Domingo. Su carrera viró en 1999 cuando pasó a interpretar papeles de mezzosoprano, cuando había cumplido cincuenta años. Debutó en esa nueva etapa con el rol de Amneris.Curiosamente, su debut en el Metropolitan Opera House llegó en esta nueva etapa( Jenufa, de L. Janacek.) Aparte de su recorrido de cantante de ópera, destaca sus presencias en televisión o el peculiar oratorio “Not the Messiah-He is a very naughty boy”, basado en “La vida de Brian”, aparte de colaboración en alguna que otra serie.

Su repertorio tiene la extensión que puede tener cuando se pasa de interpretar los roles de soprano a los de mezzosoprano, como ocurrió a partir de 1999.El repertorio que consta en su web oficial y que abarca unos pocos roles pero variados entre los que destaca Amneris(Aida-Verdi), la Zia Principessa( “Suor Angelica”-Puccini), Fricka(Das Rheingold y Die Walküre-Wagner), Klyemnestra(Elektra-R:Strauss) o la “principessa” ( Adriana Lecouvreur-Cilea), entre otros. De su época de soprano, queda la mencionada Leonora de Il trovatore, Norma(Bellini), Isabel de Valois en Don Carlos(G.Verdi), Aida, Tosca.., Donna Anna(Don Giovanni-Mozart) o una sintomática Abigaille, en Nabucco.

Terminamos esta entrada dedicada a esta gran cantante de ópera con dos clásicos:la invitación a entrar en su página web, donde podrá conocer más sobre la persona y la voz, y verla participar en un punto clave como es la formación de jóvenes valores. Como ella indica, el paso que ha tenido de mezzo a soprano y volver con el tiempo a mezzo requiere de un cuidado en el proceso. En sí, es una masterclass donde va explicando aspectos a corregir.

Momentos memorables: Dio, che nell’alma infondere

Si el dúo “Sì, pel cel marmoreo io giuro” entre Yago y Otello iba a ser el más característico cuando hablamos de la maldad de los dos personajes, este “Dio, che nell’alma infondere” nos lleva a lo opuesto, a un dúo de amistad y lealtad por parte del infante Don Carlos, hijo del Rey Felipe II y el Marqués de Posa, un personaje que no tiene la relación con la historia que tienen algunos de los personajes de esta ópera de Giuseppe Verdi(el propio infante, Isabel de Valois, Felipe II, la princesa de Éboli…), pero que tiene una personalidad bastante arrebatadora(lealtad hasta el sacrificio ante el infante, personalidad ante el Rey,etc)Este dúo del segundo acto(a veces, suele presentarse como primero, de hecho hay una versión de Riccardo Mutti, Franco Zefirelli y Luciano Pavarotti que es así) es una parte de una escena más grande de este dúo, es el conocido “È lui! desso… l’Infante!”. Durante la primera parte de ese dúo(y que está en el enlace de arriba), el infante le revela al marqués que está enamorado de Isabel de Valois, su madrastra y que, en su día, debía haber sido su mujer pero la muerte de la reina Maria I de Inglaterra, segunda esposa del rey Felipe II, hizo que se cambiaran los planes. El marqués de Posa se nos revela como una persona interesada por los intereses de Flandes y piensa que el propio infante es la persona más adecuada para cambiar la situación que sufre esa zona. Una lealtad que se percibe en esta parte final, en ese “Dio, che nell’alma infondere” que, en su parte final, tras ver aparecer a Isabel II acompañada por el rey Felipe II-

La escena, pues, tiene tres partes casi un A-B-A’ donde A sería la interpretación al mismo tiempo de este fragmento por ambos mensajeros ,B en el momento en que aparece Isabel de Valois y el Rey Felipe II mientras el infante se siente morir y A’ el grito final de “vivremo insieme, morremo insiem, grido estremo sarà” en el que Verdi busca darle mas fuerza al personaje del marqués y que es el que intenta recuperar el ánimo del infante, decaído por lo que ha visto. En la mencionada primera parte, vemos un juego de la orquesta que, aparte de darle el protagonismo a las voces, va a un ritmo casi marcial(especialmente a partir de “giuriamo insieme di vivere). La orquesta se va apaciguando con la llegada de la pareja real y el coro. Unas notas jugando con la propia ansiedad del infante nos llevan a la unión de ambos personajes en un único grito de libertad mientras la orquesta termina el acto.Por último, destacar el juego de esas notas finales que Verdi recuperará más tarde en otra escena, donde el infante acaba confiando  unos papeles al marqués y que nos devuelven esa “camaradería” de esta escena.

Escena: final dúo acto I Don Carlos-marqués de Posa.

DON CARLO E RODRIGO
Dio, che nell’alma infondere
Amor volesti e speme
Desio nel cure accendere
Tu dei di libertà.
Giuriamo insiem di vivere
E di morire insieme;
In terra, in ciel congiungere
Ci può la tua bontà.
Dio, che nell’alma infondere(rep hasta “Tu sei di libertà”)

RODRIGO
Vengon già.

DON CARLO
O, terror! al sol vederla io tremo!

(aparece el rey Felipe II con Isabel de Valois)

CORO
(Di dentro, mentre passa il re)
Carlo, il sommo imperatore
Non è più che muta polve;
Del celeste suo fattore
L’alma altera or trama al pie!

RODRIGO
Coraggio!

DON CARLO
Ei la fè sua! Io l’ho perduta!

RODRIGO
Vien presso a me; più forte il cure avrai!

DON CARLO E RODRIGO
(Con entusiasmo

Vivremo insiem, e morremo insiem
!Grido estremo sarà: libertà! (Partono)

Atril de honor: Georges Prêtre

El vídeo que os mostramos en el enlace es un ejemplo de lo que hace la vocación por la música.El director francés recibía a la edad de 92 años grandes aplausos en la meca de la música clásica:Viena. Un éxito más a añadir a toda una carrera de setenta años desde su debut en 1946.Georges Prêtre falleció el pasado miércoles 4 de enero en Navès.

Nació en 1924, su vocación musical le llevó a estudiar piano en el conservatorio de Douay y dirección de orquesta en París con André Cluytens. Tras dirigir varias orquestas menores, su verdadero debut llegó en Marsella en 1946.Durante su periplo de dirección de setenta años, son pocos los sitios donde ha estado con mandatos de director musical: Capitole de Toulouse(1951-1955),Opéra Comique(1955-1959),Lyric Opera of Chicago(1959-1971),Paris Opéra(1970-71).

Aparte de setenta años de dirección, de dirigir en los teatros más importantes de este planeta, destaca otro tema y es su estrecha relación con la música del siglo XX de su país. Especialmente es digno de destacar su presencia en algunos estrenos y la relación con Francis Poulenc, en especial, “La voix humaine”(T.Opéra-Comique 1959) y “Sept répons pour les ténèbres” en 1963.Además, ha sido solicitado para grandes acontecimientos como la inauguración del Teatro de la Ópera de la Bastilla  en 1989 o el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de la RAI en Turín en 1994,etc.

También destacó como un director muy apreciado por Maria Callas, con la que grabó Tosca o Carmen.

Hace una semana tratábamos los conciertos de Año Nuevo en Viena, donde el director francés actuó en dos años muy cercanos:2008 y 2010. No nos olvidemos que, entre otros menesteres, había sido nombrado principal director invitado de la “Wiener Symphoniker” entre 1986 y 1991.También la propia filarmómica vienesa en Paris. Entre 2008 y 2010, dirigió en 2009( y previamente en 2005) el Concierto de año nuevo en La Fenice de Venecia, que empieza a coger cierta importancia con el paso de los años.

Terminamos esta entrada con un clásico, ver al maestro dirigir una orquesta en los ensayos, donde debe transmitir a los músicos sus impresiones sobre la obra a interpretar. Es ahí donde un director de orquesta debe mostrar sus cualidades y su personalidad y, en el caso de Georges Prêtre, se percibe su pasión.

Atril de honor:los concierto de Año Nuevo en Viena

Hay dos eventos archiconocidos del día 1 de enero de cada año: los célebres saltos de Esquí desde Garmisch y el no menos famoso Concierto de Año Nuevo(Neujahrskonzert) desde Viena, desde la fabulosa sala dorada de la “Wiener Musikverein”. Además, desde hace tres décadas, ha supuesto un honor para muchos directores de orquesta de ser los elegidos para vivir una situación idílica, como es ser un icono mundial durante poco más de dos horas, ante las cámaras y ante las televisiones de todo el mundo, mientras dirige a la Filarmómica de Viena en la interpretación de los valses de la dinastía de los Strauss.

Durante más de setenta y seis años ha formado parte de la historia de la música, ha extendido además un formato de concierto y ya son muchos los sitios que cuentan con una cita como esta con los vals. Creado en plena época aciaga de la historia mundial(la primera vez, en plena II Guerra Mundial y con el Anschluss presente-anexión de Austria al III Reich- en el ánimo de la gente). Se fue desempolvando esa imagen ligada a los peores años de la Guerra y posguerra mundial. A partir de 1959 se emitió por televisión(primero, a nivel nacional y luego extendiéndose al resto del mundo).La emisión en televisión(e internet a comienzos de esta década) ha dotado de una especial relevancia al ballet, que ha ayudado a darle más relevancia mundial.

El concierto de Año Nuevo ha tenido, en lo relativo al atril, dos épocas. Desde 1939, cuando se realizó la primera interpretació,n hasta 1986 en el que el puesto era fijo; desde 1987 hasta la actualidad se invita a un director para que dirija la Filarmónica de Viena, dando más singularidad a este acto. Entre 1939 y 1986, el atril lo ocupó Clemens Krauss, Josef Kripss, Will Boskovsky-entre 1955 y 1979- y Lorin Maazel. Fue Herbert von Karajan quien empezó ese periplo de directores invitados. Hasta la fecha trece directores han pasado desde 1987, repitiendo algunos en varias ocasiones.De hecho, Riccardo Muti hará su quinta aparición en 2018. Lorin Maazel ha sumado once porque contó con siete direcciones durante la primera etapa(1980-1986) y cuatro de forma intermitente(1994,1996,1999 y 2005). En su afán mundial, se ha ido eligiendo directores de amplio y reconocido prestigio y fuera del ámbito germánico.

 

Terminamos esta entrada invirtiendo el orden de los célebres bises del concierto de año nuevo para darle la debida importancia a esas primeras notas del “An der schönen blauen Donau“, más conocido por el Vals del Danubio azul. Y es que es conocido que, tras unas breves notas, el director invitado se dirige a los asistentes al concierto para desearle él y la orquesta un feliz año nuevo(“Die Wiener Philarmoniker und ich wünschen Ihnen prosit NeuJahr”). Desde 1958 es tradición terminar el concierto con esta pieza y la célebre Marcha Radetzky( si bien, en 2005, no se llevó a cabo esta última en memoria a los fallecidos en el tsunami que azotó el sudeste asiático).Ambas totalmente dispares, nos ofrecen la belleza visual y sonora de este Danubio azul como si de un viaje junto al mítico rio que cruza media Europa del Este…y el ritmo del público en la famosa marcha con la que se culmina el concierto de cada año.

Momentos memorables: Giusto cielo(monólogo Adriana Lecouvreur)

Adriana Lecouvreur es un personaje de ópera e intérprete. Aunque en un futuro comentaré en el apartado “Ópera e historia”, Adriana(o mejor dicho, Adrienne) fue una actriz del siglo XVIII que estuvo enamorada de Mauricio de Sajonia y asesinada por envenenamiento por la duquesa de Bouillon. Su vida y, especialmente, su muerte acabaron siendo objeto de obras que encumbraron al personaje, potenciaron su drama. En este tercer acto(la ópera de Francesco Cilea tiene cuatro), Adriana acude a una fiesta en el palacio de su rival. Con el susto en el cuerpo al escuchar que su amado Mauricio podría estar herido, éste aparece contento por sus últimas gestas. En la parte final de la velada, tras insistirle la propia noble, recita un monólogo de “Fedra”, de Jean Racine, dramaturgo francés del siglo XVII.

En sí, la verdadera belleza de este fragmento es la evolución del personaje: como va declamando al principio y como, con el paso del monólogo, a medida que van apareciendo los momentos de tensión, empieza a coger importancia la música para acentuar ese ambiente(en el que se va percibiendo tenuemente ese comienzo del acto II)y va in crescendo hasta que, al final, la propia soprano ya debe cantar como tal en esa última frase (che mai debba arrossir), en lo que es la definitiva demostración de un pulso entre la artista y la noble. La música ejerce una labor de acompañamiento de una forma clara, que, en todo caso, logra inyectar esa tensión a la escena. La escena que le sigue deja un elocuente “sconsigliata” de Michonnet, que teme el destino de Adriana, mientras ésta se despide con ira.

ADRIANA
(recitando)

“Giusto cielo!
che feci in tal giorno?
già s’accinge il mio sposo
col figlio al ritorno:
testimon d’un’adultera fiamma,
ei vedrà in cospetto del padre tremar,
tremar mia viltà,
e gonfiarsi il mio petto de’ vani sospir,
e tra lacrime irrise il mio ciglio languir!”
(guardando a Maurizio)

“Credi tu che, curante di Teseo la fama,
di svelargli non osi l’orrendo mio dramma?
che mentire ei mi lasci al parente ed al re?
e raffreni l’immenso ribrezzo per me?

Egli invan tacerebbe!
So il turpe mio inganno,
o Enon, né compormi potrei,
come fanno…”

(guardando alla principessa)

“…le audacissime impure, cui “gioia é tradir,
una fronte di gelo, che mai,
mai debba arrossir!”

TUTTI

Brava!…
MICHONNET
(sottovoce a Adriana)
O sconsigliata, che mai facesti?

TUTTI
…Sublima! Brava! Sublime! Sublime!

ADRIANA
(a Michonnet)
Son vendicata!

PRINCIPESSA
(fra sè)
Un tale insulto sconterà!

(a Maurizio)
Restate!

ADRIANA
Chiedo in bontà di ritirarmi.

Sobre la ópera: El bien y el mal(Sarastro vs. Reina de la Noche)

Cuando una persona aficionada a la ópera empieza a informarse sobre una obra determinada, empieza a ver a asuntos que llaman la atención del argumento. Quizás, uno de los ejemplos más claros es ese ejemplo del bien y el mal que representan Sarastro y la Reina de la Noche. Sí, me pueden indicar palabras que indiquen mejor la diferencia(sabiduría vs. ignorancia, obstinación; saber estar vs. venganza como instinto primario) pero creo que todo, dentro de una ópera( o más correctamente, “singspiel”) que alterna lo sublime con lo popular, es más sencillo recurrir al escalón inicial del bien contra el mal.

Sin embargo, lo curioso es la estructura que Wolfgang Amadeus Mozart y Emanuel Schikaneder(libretista) plantan con un primer acto en el que, salvo la conversación de Tamino y el orador, todo apunta a una maldad intrínseca de Sarastro que ha secuestrado a Pamina, hija de la Reina de la Noche. Después, en un golpe de maestría, invierten los roles y la maldad ha sido incomprendida, mientras que la bondad es ficticia y esconde una personalidad turbulenta.

Pero vayamos por partes. Como decíamos. En el primer acto, vemos a la Reina de la Noche como una madre preocupada ante el rapto y, encontrando a Tamino, le pide el favor de rescatarla. Su sufrimiento la ennoblece…en principio.
(por

El primer acto termina con una actuación cargada de enojo. Castiga a Monostatos con dureza a pesar que el sujeto había intentado actuar correctamente al impedir la huída de Papageno y Pamina. Quizás obnubilados por un argumento principal, por el cual la Reina de la Noche es la “víctima” y Sarastro el “malo”, dejamos escapar en principio ese grito de la muchedumbre hacia el supuesto “malo”(por cierto, con algunos “argumentos” que actualmente serían algo “políticamente incorrectos).

Como comentábamos antes, el segundo acto revierte todos los papeles… y la Reina de la Noche se nos vuelve vengativa, escandalizada al saber que Tamino ha entrado en el proceso para iniciarse en el “conocimiento”. De ahí surge, una de las más célebres arias de la historia de la ópera, el famoso “Der Hölle Rache” que impone una capacidad vocal y una técnica considerable a la soprano además de un esfuerzo interpretativo.

En contraposición, tenemos la altura de miras, la generosidad…de Sarastro cuando,al sufrido comentario de Pamina al decir que su madre aún sufre el dolor de perderla. El canto en favor de una nave consagrada al amor y no a la venganza, al perdón y no a la traición. Es “In diesen heil’gen Hallen” una aria que, personalmente, aprecio mucho.No sólo está el tema de lo que dice Sarastro, también la belleza de una melodía pura, quizás sencilla en apariencia pero que logra elevar mucho el alma.

Al final, es evidente cómo iba a acabar esta ópera.

Voces magistrales: Jonas Kaufmann

Nacido en 1969 en Munich, la carrera musical de Jonas Kaufmann tuvo dos fases. La primera le apuntaba al piano y cantando en un coro pero la importante, la que nos lleva aquí, ocurrió en 1989 cuando entró en la Hochschule für Musik und Theater München. Durante su periplo de estudiante pudo interpretar algunos roles como el “Caramello”, personaje de “Eine Nacht in Venedig” de Johann Strauss II o Tamino en la “Die Zauberflöte, como así consta en la biografía del tenor. En 1994 terminó su preparación pero no fue definitva. Justamente poco después, tuvo una crisis vocal que supuso encontrar la ayuda de Michael Rhodes, un barítono que le ayudó a todos los niveles.


Durante estas dos décadas ha ido debutando en los diferentes teatros dejando su tarjeta de visita e incorporando con éxitos diferentes roles. Primero, en diferentes teatros alemanes y también Austria(Salzburgo-1999- y Viena en 2006), luego en ciudades importantes europeas y americanas. A destacar su debut en el Met en 2006 como Alfredo Germont(La traviata), Royal Opera House en Londres en 2004 o su primera aparición como Lohengrin en el famoso festival wagneriano de Bayreuth(2010).


El repertorio de Jonas Kaufmann abarca desde Verdi,Wagner, Puccini, verismo. Puede afrontar los roles mayoritarios de tenor dramático. Se le ha criticado, sin embargo, una cierta sensación de tenor muy “comercial”, no sólo por querer abarcar el mayor número de roles “top”(Verdi, Puccini), algunos quizás poco positivos para su voz.Aunque se encamina también a los lieder, está pasando un mal año 2016 debiendo anular varios conciertos y representaciones. Cuenta además con una buena discografía a la que ha sumado repertorios dentro y fuera del tema operístico.

Forma parte Jonas Kaufmann de una generación de cantantes que representan, por su edad, el presente y el futuro próximo(Alagna, Gheorghiu, Netrebko, Florez, Villazón, Camarena, Garanca…) en el escalafón de los grandes de la lírica.

Terminamos esta entrada con la clásica mención a su página web oficial donde podrán ver más sobre este tenor alemán. El vídeo con el que acabamos ocurrió en abril de este año, debido a un problema que aconteció con Angela Gheorghiu y que fue famoso por su “Non abbiamo soprano“, tras cantar la célebre aria “E lucevan le stelle” en Tosca, debido a la tardanza en aparecer por parte de la cantante rumana que, según ella, perdió el “tempo” ya que esperaba aplausos en el bis y pensaba que le daba tiempo a ir al camerino(¿?). Sin duda, fue una anécdota.

Momentos memorables: Sì, fino all’ore estreme

Es “Norma” una de las obras capitales del belcantismo, también la más conocida de Vincenzo Bellini. Estrenada en 1831, cuenta con su escena más famosa, la aria “Casta diva“. Con todo, tiene otros momentos de gran calidad músical y argumental.Porque, a mi parecer, esta ópera es intensa en las relaciones personales: un triángulo amoroso(Norma-Pollione-Adalgisa), unos hijos prohibidos que Norma tuvo con Pollione- ahora interesado por Adalgisa-, un padre(Oroveso) que debe hacer tripas corazón y aceptar esos hijos cuando llegue el extremo sacrificio de Norma. Esta escena que van a ver forma parte de un dúo mayor del acto II que aquí invito ver, pero que es la gran culminación. Adalgisa, con remordimiento, intenta reconducir su amistad con Norma, buscando interceder ante Pollione y renunciar a él.Norma, que ha estado a punto de matar a sus hijos, quería que ella se los llevara a Roma pero, al final, cede a los deseos de amistad de Adalgisa.

Esta parte final del dúo tiene, sin duda, el encanto de dos voces casi al unisono como símbolo de dos personas que acaban llevándose bien tras la “tormenta”. Sin duda, la belleza del fragmento lo aportan las voces de la soprano(Norma) y la mezzosoprano*(Adalgisa) y que, sin los lujos del belcanto, de la coloratura emblemática, crean un atmósfera de complicidad de ambas que acaba imponiéndose a la melodía establecida por Bellini. Especialmente interesante es ese pequeño tramo en el que Adalgisa sigue a Norma(“Teco del fato all’onte”) y que vuelve a confluir ambas en ese “sul mio cor” y que, por especial tiene la frase “ferma opporrò la fronte” mientras se va descendiendo a un nivel más grave” por parte de Norma y luego Adalgisa.
———

* El rol de Adalgisa es llamativo porque es difícil averiguar qué voz suele llevarlo a cabo: en principio, se le atribuyó el de soprano pero también hubo una tendencia a ser interpretado por una mezzosoprano, eso sí, con facilidad de poder llegar a ciertos agudos.

Dúo final

NORMA ED ADALGISA
Sì, fino all’ore estreme
Compagna tua m’avrai.
Per ricovrarci insieme
Ampia è la terra assai.
Teco del fato all’onte
Ferma opporrò la fronte,
Finchè il tuo core a battere
Io senta sul mio cor, ecc.
Ah! sì. Fino all’ore estreme, ecc.

 

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Sobre la ópera: Una visión personal de los primeros pasos

Primeros pasos Cuando terminaba el agosto de 1989 llegó a mis manos, vía colección de ópera, la primera gran obra, el “Rigoletto“, del gran Giuseppe Verdi. Ese preludio, ese comienzo fulgurante del primer acto en el palacio del duque de Mantua me enamoró a las primeras de cambio. En ese caso, mi hermano tuvo gran mano al dar el primer paso de comprar aquel cassete.A la par que se iba comprando la segunda y tercera parte de la ópera(es lo que tienen los fascículos), llegó la primera ópera entera que escuché…una tras otra vez. Era una deliciosa “La bohème” , de Puccini con Neil Sheicoff y una soprano como Ileana Cotrubas(a la que ya conocía, curiosamente, del mencionado “Rigoletto).Con el paso de los meses se fueron añadiendo las primeras óperas a mi zurrón de conocimientos, con especial presencia de Verdi. De esa época me viene la sempiterna recomendación de esta ópera de Puccini para los que son iniciados en este mundo .Lo tiene todo(una bonita melodía, alegría, también una dosis de tristeza en un período de tiempo “asumible” para quien suele tener, un poco, el prejuicio de óperas largas.

Otras fuentes…y soportes. En aquella época de comienzos de los noventa, tuvimos las retransmisiones de ópera con la introducción de José Luis Téllez, el comienzo de las galas líricas, entre las que destacó, obviamente, “Los tres tenores” en las termas de Caracalla en 1990. Pero también las series o las películas Una de ellas, por ejemplo, fue “El fantasma de la ópera”, un telefilme protagonizado por Burt Lancaster, Teri Polo y Charles Dance y que contaba con algunos de los momentos más maravillosos del “Faust” de Charles Gounod. Esta relación me permite, además, recordar que fue la primera ópera que tuve en el formato de moda entonces: el compact-disc. No  había terminado de prescindir de los cassettes pero era algo novedoso. En esa época fui labrando una videoteca buena…que desapareció con el último vídeo VHS.

 

El desastre del Liceu y el Teatro Real. Entre el 31 de enero de 1994 y el siete de octubre de 1999 se vivió un tobogán de emociones en el tema lírico españo, en lo que se refiere a temas de teatros.Aunque ya en 1992 se estrenó el teatro de la Maestranza en Sevilla, aquel día de enero de 1994 supuso la destrucción del Gran Teatre del Liceu, un referente de este país en el mundo. Los preparativos de “Matias, el pintor” de Hindemith y un tema de seguridad del teatro barcelonés acabaron con todo. Tardaron cinco años en volver a la escena internacional con Turandot(por cierto, una de las primeras que ya había sonado en el palau Sant Jordi durante el “exilio”).Durante esa época, dos años antes,volvió el Teatro Real en Madrid, tras un periodo de sala de conciertos y las reformas para modernizarlo. Con el teatro madrileño volvieron con fuerza las retransmisiones de ópera con el gran José Luis Téllez, ese “falso directo” en el que contaba también con entrevistas  como ésta.



Wagner.
Aunque la primera ópera de Richard Wagner llegó pronto a mis manos, “La valquiria”(o “Die Walküre”) no gozó entre mis preferencias por algunas cuestiones durante mucho tiempo. Era una grabación en directo, dirigida por un grande como era Wilheim Furtwängler pero con los micrófonos demasiado cerca de un pobre con tos. En su momento, no me quité la sensación de una música que no comprendía(más allá del tema del idioma),que reconocía bella pero,perdón wagneristas, monótona. Sí, pasó mucho tiempo hasta que llegó 2013, mi situación como colaborador en la página Facebook de Operamania me obligaba a tratar un “Año Wagner” como así pretendía hacer con el “Año Verdi”. Para mí, el compositor de Le Roncole di Busseto no era tan desconocido(salvo unas pocas óperas de la época de “anni di galera”) y no me costaba seleccionar fragmentos. Pero Wagner era totalmente desconocido para mí despues, sí, de dos décadas largas. Esa “supuesta” obligación me permitió ir conociendo sus óperas e ir entendiendo más ese universo de “música total”, de captar la magia de los “leitmotivs” y, sobre todo, olvidar ese prejuicio de “monotonía”  y sí captar el matiz

Una de las cosas buenas que está teniendo esta página, como anteriormente su versión en. com, es permitirme dar unos pasos más allá  en este bello mundo que, en otra época, me habían hecho refugiarme en las grandes obras(Verdi, Mozart, Puccini, Rossini…), sin meterme de lleno en otras menos conocidas para el gran público.El repertorio ruso, el clásico(Vivaldi, Purcell, Haendel…) son algunos en los que me estoy sumergiendo para futuros “momentos”.