Ópera e Historia: El drama del infante Don Carlos

Si hace unas semanas recordábamos en “Momentos memorables” la aria del marqués de Posa “Per me è giunto il dì supremo”, hoy quisiéramos recordar la figura del infante don Carlos,hijo del rey Felipe II, y que, entre otros hechos del reinado, fomentó la leyenda negra que rodeó la figura de su padre. Mezcla de cierta envidia-que podríamos ahora,por ejemplo, vincularla a la del mundo hacia los Estados Unidos- o en la política llevada a cabo por el monarca, con sus luces y sus sombras, lo cierto es que el reinado de Felipe II fue una especie de punto de inflexión en el imperio español que los Reyes Católicos comenzaron con el descubrimiento de América(aunque es sabido que hay historias que pondrían en duda eso, también explicaría como se extendió por Centroamérica y Sudamérica el imperio español), con la aportación “europea” al imperio español gracias al propio emperador Carlos, antes citado. Con Felipe II se mantuvo y creció el imperio donde, como era considerado, “no se ponía el sol”.

Como indicábamos, con todo,su leyenda negra también dejó episodios turbios entre los que destaca el trato hacia el infante don Carlos, el que debía ser Carlos II. Nacido en 1545, cuando su padre todavía estaba a la sombra del emperador, acabó siendo príncipe de Asturias con quince años y su padre ya reinaba bajo el título de Felipe II. Educado para ser Rey, se le alejó de la Corte, estudiando en Alcalá de Henares donde tuvo un accidente cayéndose de las escaleras. Con 19 años fue nombrado para formar parte del Consejo de Estado. Prácticamente, sus excentridades hacia su padre el rey, hacia nobles y cortesanos provocó bastante más que un disgusto. Confinado en sus aposentos, emprendió el infante don Carlos una huelga de hambre. Falleció a los 23 años y su destino quedó marcado en negro.

Su historia se dio a conocer, Schiller noveló esta tragedia y, como es sabido, Giuseppe Verdi lo hizo suyo para componer la ópera,primero en francés y luego en italiano. De ese drama, prevalecen dos historias paralelas: Isabel de Valois y Flandes. Respecto a su madrastra, estamos hablando de una persona que nació nueve meses más tarde que el propio infante, de dos personas que estaban predestinadas a casarse y que, por esas circunstancias del destino, acabó siendo su madrastra debido al fallecimiento de María I de Inglaterra que,durante cuatro años(1554-1558), había sido su madrastra anterior y reina consorte de España. En esos nueve meses es donde tenemos que entender qué afecto podía haber entre los dos y que, tanto Schiller como Verdi, tratan de mostrar: en el enamoramiento del acto I(un acto que estaba en la versión original y que, en algunas versiones discográficas encontrarán perono en otras pues Verdi consideró quitarlo), en el compungimiento del personaje en el acto II al ver a Isabel de la mano del rey Felipe II, en la conversación tensa que hay entre ellos dos y hacia el final de la ópera.

La otra historia que está como punto de unió con la ópera es el tema referente a Flandes. Felipe II tuvo a bien darle el reinado de esa plaza tan complicada allá por 1559 pero, tanto el posterior desarrollo personal e intelectual del infante como las complicaciones surgidas en la zona hicieron echar el freno a esta idea, con el enfado del propio interesado, que se veía ninguneado, mientras que el Rey no lo consideraba ya apropiado. Aquí, Verdi le dota al infante de un personaje “amigo” como es el marqués de Posa que es el que le va alimentando de ese amor por la libertad de un pueblo que sufre y que tiene como momento cumbre(aparte del que se mencionó con la muerte del marqués), la defensa junto a seis diputados flamengos en el acto del auto de fe.