Momentos momerables: Di Provenza il mar, il suol

Se suele comentar en libros sobre ópera y sobre Verdi, en especial, el fracaso que tuvo La traviata en su estreno en el teatro de la Fenice en 1853. Uno de los motivos que se mencionaban para entender el fracaso de la obra verdiana fue la poca motivación de Felice Varesi, el barítono encargado de llevar adelante e Giorgio Germont. Había desempeñado varios roles de tinte “protagonista” como MacBeth, Rigoletto pero el rol de “padre” en esta ópera, era secundario, sin fuerza escénica y, en cierto sentido,“antipático”. En sí, Giorgio Germont es visto como esa persona que se interpone en el amor entre Violetta y Alfredo(el dúo de ambos, unos minutos antes, es terrible, en el aspecto argumental) y que llega demasiado tarde, al final de la ópera, para saber el daño hecho(por ejemplo, hay representaciones donde, en el final de la ópera, Alfredo mira cruelmente a su padre mientras tiene a Violetta, entre sus brazos, muerta). Esta aria, en el sentido de la historia, forma la segunda parte del plan del padre para lograr que su hijo regrese con él a casa, aprovechando que la primera parte, convencer a Violetta para “cortar” la relación con Alfredo ha dado sus frutos.

En lo referente a la melodía, se puede sentir en la música el porte de los años, con un tono grave donde los instrumentos de viento madera cogen cierto protagonismo mientras que los de cuerda acompañan el sufrido sentir del padre hacia su hijo, esa tristeza, esa soledad cuando Alfredo se marchó, en su día, de la casa familiar. Por un breve momento, ese papel, que comentábamos que era antipático, muta para darle humanidad a un padre que estaría contento si el reencuentro con el hijo sirviese para traer paz a la familia.

En esta ocasión, se ha decidido escoger la voz de Renato Bruson para poder explicar una bella aria porque su representación del rol de Giorgio Germont es acertada a nuestro parecer. Además, cuenta con subtítulos en español.

Aria:Di Provenza il mar, il suol

Di Provenza il mar, il suol –
chi dal cor ti cancello?
Al natio fulgente sol –
qual destino ti furò?
Oh, rammenta pur nel duol –
ch’ivi gioia a te brillò;
E che pace colà sol –
su te splendere ancor può.
Dio mi guidò!
Ah! il tuo vecchio genitor –
tu non sai quanto soffrì
Te lontano,
di squallor il suo tetto si coprì
Ma se alfin ti trovo ancor, –
se in me speme non fallì,
Se la voce dell’onor –
in te appien non ammuti,
Dio m’esaudì!