Momentos memorables:Quando le sere al placido

La ópera  cuyo fragmento hemos seleccionado es Luisa Miller, compuesta por Giusseppe Verdi en 1849 a partir de un libreto de Cammarano. Era, tras Giovanna d’Arco e I Masnadieri, la tercera ópera en la que el compositor alió su destino al del escritor Schiller. En el segundo acto, el tenor que abarca el rol de Rodolfo recibe una carta que escribió su amada Luisa Miller en el que desvela que ama a Wurm; la tragedia, en sí, es que él desconoce que ella la escribió obligada para salvar a su padre de la muerte. De ahí podermos percibir su garra pero también su desesperación en ese recitativo (oh, fede negar potessi…) en el que da niega el amor de ella hacia él. La música interioriza en la aria esa evocación del recuerdo de cuando el amor les hacía felices mientras el dolor le sigue recordando la traición que, una vez más, recordemos, que él desconoce que no fue así y que le llevó a tal triste final en el acto III.

 

Aria: Quando le sere al placido

Oh! fede negar potessi agl’occhi miei!
Se cielo e terra, se mortali ed angeli
attestarmi volesser ch’ella non è rea,
mentite! io risponder dovrei, tutti mentite.

Son cifre sue! Tanta perfidia! Un’alma
sì nera! sì mendace!
Ben la conobbe il padre!
Ma dunque i giuri,
le speranze, la gioia,
le lagrime, l’affanno?
Tutto è menzogna, tradimento, inganno!

– Quando le sere al placido
chiaror d’un ciel stellato
meco figgea nell’etere
lo sguardo innamorato,
e questa mano stringermi
dalla sua man sentia . . .
ah! mi tradita!
Allor, ch’io muto, estatico
da’ labbri suoi pendea,
ed ella in suon angelico,
“amo te sol” dicea,
tal che sembrò l’empireo
aprirsi all’alma mia!
Ah! mi tradia!