Momentos memorables:In quelle trine morbide

A pesar de ser breve, “In quelle trine morbide” nos muestra en toda su intensidad el sentir de Manon Lescaut y, en cierto sentido, su personalidad peculiar. Cuando su hermano le recuerda a Des Grieux, ella rememora la felicidad que sentía junto al joven en aquella humilde morada a diferencia del lujo que le ofrece Geronte, el tesorero que, en el primer acto, había quedado prendado de ella en el carruaje que llegó a Amiens, a ese hostal desde el cual, Manon y Des Grieux huyen para mantener su amor. Manon, con el tiempo, dejó al joven caballero, seducida por ese oro y ese palacio en París. Por cierto, comento lo de personalidad peculiar de Manon porque , por un lado, quería el lujo y, por otro lado, el amor…cuando ambos estaban en caminos divergentes. Como decía acertadamente su hermano, Lescaut :“¡No! ¡No! ¡De que con oro puede vencer, tal vez descubrir el camino que le lleve a ti!…”, mientras introducía a Des Grieux en el juego.

Sobre el tema de la música, llama la atención la evolución de la aria de principio a fin y la relacionamos con su contenido textual. Vemos un inicio en el que los instrumentos de viento-madera(fagot, clarinete, flauta y, después, oboe) llevan el peso inicial mientras Manon nos habla de la frialdad de la alcoba en la que está. Se siente sola a pesar de todos los lujos de los que dispone. En el momento en el que ella rememora esas caricias de Des Grieux que echa de menos, es el instante elegido por Puccini en el que los instrumentos de cuerda(violines, violas y violonchelos) van compartiendo protagonismo con los de viento-madera hasta esa última frase “di pace e d’amor” donde la cuerda acaba asumiendo el rol principal…el de plasmar el amor recordado. Un aspecto que recalcaría como llamativo: cuando ella echa de menos la estancia(o mia dimora umile) que tenía junto a Des Grieux, el oboe y un ottavino(un flautín) nos translada de forma tímida a unos cuantos compases antes cuando Lescaut estaba hablando a Manon sobre esa misma estancia(Una casetta angusta era la tua dimora; possedevi baci…e niente scudi! …¡Una pequeña casucha era tu morada; tenías besos…pero ni un escudo!).

La interpretación elegida es la de la soprano neozelandesa Kiri te Kanawa, en una producción de la Royal Opera House, junto Plácido Domingo y Thomas Allen.

Aria: In quelle trine morbide

In quelle
trine morbide…
nell’alcova dorata
v’é un silenzio
gelido, mortal,
v’è un silenzio,
un freddo che m’agghiaccia!
Ed io che m’ero avvezza
a una carezza
voluttuosa,
di labbra ardenti e
d’infuocate braccia…
or ho tutt’altra cosa!
O mia dimora umile,
tu mi ritorni innanzi
gaia, isolata, bianca
come un sogno gentile
di pace e d’amor!


  • Fernando Jesús Cansado Martíne

    ¡Tras esas mórbidas
    cortinas…
    de la dorada alcoba
    hay un silencio
    helado, mortal,
    un silencio,
    un frío que me hiela!
    ¡Y yo que me
    había acostumbrado
    a una caricia voluptuosa
    de ardientes labios y
    apasionados brazos…
    tengo ahora todo lo contrario!
    ¡Oh, mi humilde morada,
    vuelves a aparecérteme
    alegre, aislada, blanca
    como un sueño gentil
    de paz y de amor!