Momentos memorables:Cortigiani, vil razza dannata

En plena desesperación, con la inmensa sospecha de quienes han raptado a su hija, Rigoletto se dirige al palacio del Duque de Mantua. Cuando las dudas se disipan, el bufón reclama, ante la estupefacción de los cortesanos, a su hija. Es aquí donde nos encontramos para entender el contexto de una aria en la que se perciblen claramente dos partes, donde la música aporta un servicio impecable al estado de ánimo del personaje que, en esta ocasión, interpreta Ingvar Wixell.

En sí, la primera parte(Cortigiani,vil razza dannata!) muestra a un bufón enojado que quiere librar a su hija de las garras del duque, su señor, del que conoce sus tretas amorosas. “Devolverla o su mano podrá herir”, mientras la música se desarrolla en un mismo ambiente violento con los instrumentos de cuerda como protagonistas únicos de una rabia intensa. En la segunda parte, ya nos encontramos un padre derrotado que ve como esos cortesanos “van en su contra” sin comprender el dolor de un padre. Cambia su actitud y busca la piedad, la compasión(Ebben, piango, Marullo signore), rogando que se la devuelvan; la música acompaña ese cambio con una mayor colaboración del resto de instrumentos-especialmente, de viento- para ayudar a llevar ese dolor y esa piedad que no ve respuesta en esos malvados cortesanos.

Aria: Cortigiani,vil razza dannata

Cortigiani, vil razza dannata,
Per qual prezzo vendeste il mio bene?
A voi nulla per l’oro sconviene,
Ma mia figlia è impagabil tesor.
La rendete o, se pur disarmata,
Questa man per voi fora cruenta;
Nulla in terra più l’uomo paventa,
Se dei figli difende l’onor.
Quella porta, assassini, m’aprite:

(intenta abrir la puerta pero todos los cortesanos se echan encima del bufón)

Ah! Voi tutti a me contro venite!

(llora)

Ebben, piango, Marullo signore,
Tu ch’hai l’alma gentil come il core,
Dimmi or tu dove l’hanno nascosta?
È là? È vero?
Tu taci! perché?
Miei signori perdono, pietate
Al vegliardo la figlia ridate
Ridonarla a voi nulla ora costa,
Tutto il mondo è tal figlia per me.
Pietà, pietà, signori, pietà.

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