Momentos memorables: Vecchia zimarra, senti

Quizás sea, para muchos, una aria poco agradable de la ópera de Giacomo Puccini, “La bohème”. Dista de la belleza de las arias del primer acto, la divertida escena del segundo acto-porque prácticamente así lo contempló el compositor con su inicio(llegada de los personajes al café Momus)-desarrollo(velada y llegada de Musetta) y fin(salida del café Momús aprovechando la marcha militar)- y la intensidad del acto III. El acto IV que, a su vez, tenía su parte melancólica, divertida(recordando la actitud desprendida de los cuatro bohemios en el primer acto) y…el drama de la llegada de una Mimì, enferma. Ellos, bohemios…pero pobres, se sienten apenados por la situación que tienen y que ven imposible para curar a su querida Mimì(tanto Rodolfo por el amor que tuvieron, como los demás por ser amigos de ella). Esta aria, a mi parecer, explica el verdadero valor del verismo, esas pequeñas cosas como el dolor de Colline, que se desprende de su abrigo para empeñarlo y lograr algún dinero para ayudar en la triste situación. En sí, un gesto de generosidad.

Musicalmente, destacaría ese canto pausado en el que el personaje, interpretado por una voz de bajo, debe ir dejando sacar todo ese sentimiento como si el dolor por Mimì. Un doloroso pesar que le va llegando al alma hasta culminar con ese Addio final en el que Colline se vacía y que se percibe en que la interpretación apenas se mueve en una pocas notas pero suficientes para también dejar un poso de sentimiento.El acompañamiento orquestal nos deja primero una cesión de protagonismo al personaje. Así, destacar el uso de las trombas en un momento determinado para acentuar una frase(“mai non curvasti il logo ai ricchi ed ai potenti”…Jamás encorvaste la espalda
ante el rico y el poderoso), el arpa deja su impronta final en un acorde culminando también el “addio”, el timbal que va apareciendo puntual pero convenientemente para ir acentuando el sentir de Colline.

COLLINE

Vecchia zimarra, senti,
io resto al pian, tu ascendere
il sacro monte or devi.
Le mie grazie ricevi.
Mai non curvasti il logoro
dorso ai ricchi ed ai potenti.
Passar nelle tue tasche
come in antri tranquilli
filosofi e poeti.
Ora che i giorni lieti
fuggir, ti dico: addio,
fedele amico mio.
Addio, addio.