Momentos memorables: Tu, tu, piccolo Iddio

Madama Butterfly es un personaje que comparte con otros roles femeninos de Puccini una muerte con una carga emotiva. Dando por hecho que ha perdido su hijo, que Pinkerton, por el que sentía amor a pesar del abandono de él durante tres años, se ha casado con una mujer norteamericana, entiende que su vida ya no tiene sentido. Sin motivo de alegría,desilusionada porque ella sí creía en el amor de él(el cónsul Sharpless ya le advirtió de ello a Pinkerton en el primer acto), decide darle el hijo al que fue su esposo y la nueva mujer, no sólo porque ellos le piden ese sacrificio.

La aria es de una intensidad tal a pesar de su corta duración. Suficiente pero inquietante. Bajo un dominio claro de los instrumentos de viento, se desarrolla este fragmento en el que el verdadero valor de la orquesta es acompañar el sentir trágico de Madama Butterfly en su despedida a su hijo. Sublime ejemplo de dolor materno es ese final en el que ella le pide que la mire bien(“guarda ben fisso”) y que le quede el recuerdo de su madre mientras que los instrumentos de metal acentúan el dolor. En cierto sentido interpretativo personal, me recuerda a “Sola, perduta, abbandonata” cuando Manon canta “No, non voglio morir” mientras que la orquesta lo resalta y es que, en cierto sentido, ella habría deseado otro fin en el que tuviera a su hijo y a su marido Pinkerton.

Aria: Tu,tu, piccolo Iddio

“Con onor muore chi non può
serbar vita con onore.”

Tu? tu?

piccolo Iddio! Amore, amore mio,
fior di giglio e di rosa.

Non saperlo mai per te,
pei tuoi puri occhi,

muor Butterfly…
perché tu possa andar
di là dal mare
senza che ti rimorda
ai di maturi,
il materno abbandono.

O a me, sceso dal trono
dell’alto Paradiso,
guarda ben fiso, fiso
di tua madre la faccia!
che ten resti una traccia,
guarda ben!
Amore, addio! addio! piccolo amor!

Va, gioca, gioca!