Momentos memorables: Tombe degli avi miei.

En un ambiente tenebroso- tumbas de los Ravenswood-, un estado de ánimo lacerado por lo ocurrido en el palacio horas antes- su amada reconocía su firma en la boda con Lord Arturo- se desarrolla esta aria de Lucía di Lammermoor, de Gaetano Donizetti. Edgardo espera a Lord Enrico en este apartado lugar para llevar a cabo un duelo a muerte pero todo hace indicar que no luchará por su vida. La felicidad que ve en el castillo(Di faci tuttavia splende il castello- el castillo sigue iluminado) le duele en el corazón y no quiere seguir viviendo esta vida que “es un horrendo peso”. Desconocedor de los tristes acontecimientos que siguieron a la boda, se siente traicionado por Lucía. En sí, es una aria descorazonadora, desgarradora…pero bella musicalmente,

Costa de una parte orquestada(estamos hablando del último cuadro de esta ópera) que nos refleja el ambiente fúnebre(timbales e instrumentos de viento), un recitado en el que la música acompaña el enojado estado del amante traicionado y la aria(Fra poco a me ricovero)en el que el sentimiento es de tristeza y en el que pide, al menos, que ella “respete las cenizas de quien muere por ella”. Recordemos que tanto la composición como el libro en el que se basan están englobados en esa época llamada romanticismo donde este sentir es más habitual. El final de la ópera nos reserva otro momento similar a éste pero con una diferencia: un coro le anuncia la muerte de Lucía. Ella no ha disfrutado de la boda como él cree; al contrario, perdió la razón y gemía por él, por Edgardo. En ese instante, se suicida no sin dejarnos con ese “Tu che a Dio spiegasti l’ali”.

La interpretación de esta aria la lleva a cabo Vincenzo La Scola en una interesante versión junto a Mariella Devia y Renato Bruson).

Aria:Tombe degli avi miei…Fra poco a me ricovero

Tombe degli avi miei,
l’ultimo avanzo
D’una stirpe infelice
Deh! raccogliete voi.
Cessò dell’ira
Il breve foco… sul nemico acciaro
Abbandonar mi vo’.
Per me la vita
È orrendo peso!…
l’universo intero
È un deserto per me senza Lucia!…
Di faci tuttavia
Splende il castello!
Ah! scarsa
Fu la notte al tripudio!…
Ingrata donna!
Mentr’io mi struggo in disperato pianto,
Tu ridi, esulti accanto
Al felice consorte!
Tu delle gioie in seno,
io… della morte!

Fra poco a me ricovero
darà negletto avello…
Una pietosa lagrima
Non scenderà su quello!…
Ah! Fin degli estinti, ahi misero!
Manca il conforto a me!
Tu pur, tu pur dimentica
Quel marmo dispregiato:
Mai non passarvi, o barbara,
Del tuo consorte a lato…
Rispetta almeno le ceneri
chi moria per te.
Oh, barbara!