Momentos memorables: Sì, vendetta, tremenda vendetta

Una de las escenas que más me cautivó en mis primeras horas como aficionado a la ópera(recuerden esa frase de Richard Gere en Pretty Woman-a partir de 0:25- en la primera de las opciones) fue, sin duda,el famoso final del acto II de Rigoletto “Sì, vendetta, tremenda vendetta” que interpreta Rigoletto y Gilda, con el recuerdo de las voces de Piero Cappuccilli e Ileana Cotrubas en sendos roles.

Con una música que, en su ímpetu-que viene ya de la detención de Monterone- y cierta sensación repetitiva(especialmente en el tramo de Gilda) se supedita al estado de ánimo de ambos personajes mostrando esa ira del bufón y también ese deseo de perdón por parte de su hija a pesar de todo lo sucedido. Y que no se entienda lo de “repetitivo” como algo despectivo sino definidor de la actitud de ambos sobre el escenario y que le confiere una fuerza digna de mención.

Sobre el argumento en este punto, Gilda aparece en escena tras haber sido objeto directo del “amor” del duque. Le revela a su padre como conoció al duque-en plan pobre estudiante-, como fue secuestrada por sus raptores. La detención de Monterone, aquel que maldijo a Rigoletto en la primera escena de la ópera, hace que el bufón muestre su ira contra el duque mientras Gilda pide perdón a pesar de la traición(Mi tradiva, pur l’amo) y por el amor que aún siente por él. Ese rastro de amor será el que haga que Rigoletto, en el tercer acto, trate de mostrar lo mujeriego que es el duque.

Por último, indicar que hemos escogido para este fragmento de Rigoletto la puesta en escena de Parma en 2012. La presencia de Leo Nucci, uno de los grandes barítonos que ha hecho del bufón uno de sus grandes papeles hasta el punto de lograr varios bises con este papel, le hace merecedor de este hueco. Mención también para Desirée Rancatore como Gilda.

Escena: Sì, vendetta, tremenda vendetta

RIGOLETTO
No, vecchio, t’inganni
un vindice avrai.

Scena Ottava

(Rigoletto e Gilda.)

RIGOLETTO
(con impeto, vôlto al ritratto)
Sì, vendetta, tremenda vendetta,
Di quest’anima è solo desio
Di punirti già l’ora s’affretta,
Che fatale per te tuonerà.
Come fulmin scagliato da Dio
Il buffone te colpire saprà.

GILDA
O mio padre, qual gioia feroce
Balenarvi negli occhi vegg’io!
Perdonate a noi pure una voce
Di perdono dal cielo verrà.

(Fra sè)

Mi tradiva, pur l’amo; gran Dio,
Per l’ingrato ti chiedo pietà!