Momentos memorables: Nulla, silenzio

Michele, un rudo capitán de una barcachuela junto al río Sena, nos vuelve a acercar al mundo de los celos en la ópera. Como escribí en su momento, Otelo era el ejemplo de los celos pero hay muchos personajes en el mundo lírico que, como se dice, “unos cardan la lana y otros se llevan la fama”. Esta aria al final de la ópera “Il tabarro”(El tabardo) de Giacomo Puccini nos trae a un ser triste porque su mujer, Giorgetta, no atiende a su intento de recuperar el amor perdido. Algo siente en su interior y es la sospecha de ser ella, objeto de galanterías por parte de alguien. Mira a sus empleados y, ni siquiera, se plantea que sea Luigi. Un ambiente de miseria humana que acaba mal().

Musicalmente, una característica básica de esta aria es la perfecta asociación entre el turbio pensamiento de Michele y la utilización de los instrumentos musicales de la orquesta, en especial, los de viento(tanto madera como metal) para crear esa atmósfera agobiante cuando se pregunta quién será el responsable del cambio de Giorgetta. Los instrumentos de cuerda que, en principio, secundan ese ambiente cogen fuerza cuando Michele ansía un destino que le lleve a él y al amante al fondo del río, dando la sensación de que Puccini quería reflejar con ello ese movimiento violento de las mareas en el río Sena, alegoría del momento que se vivirá al final de la ópera.

Esta escena y el final(en el enlace) llevan la firma de la espléndida voz de Joan Pons, el barítono menorquín que, recientemente, ha dejado los escenarios y que, por cierto, tendrá su merecida página en la sección de “Voces magistrales”

Aria: Nulla, silenzio

MICHELE
(lentamente, cautamente, se acerca a la cabina. Escucha atentamente. Dice:)
Nulla! Silenzio!

(strisciando verso la parete e spiando
nell’interno.)

E là!
Non s’è spogliata…
non dorme… Aspetta…
Chi? Che cosa aspetta?

(con la dolorosa duda en su corazón)

Chi?…chi?…
Forse il mio sonno!…
Chi l’ha trasformata?
Qual ombra maledetta
è discesa fra noi?
Chi l’ha insidiata?…

(mira a sus empleados con el dolor de la sospecha)

Il Talpa?…
Troppo vecchio!…
Il Tinca forse?
No… no… non pensa…beve.
E dunque chi?
Luigi… no… se proprio
questa sera voleva
abbandonarmi… e m’ha
fatto preghiera di
sbarcarlo a Rouen!…
Ma chi dunque?
Chi dunque?
Chi sarà? Squarciare
le tenebre!…
Vedere! E serrarlo così,
fra le mie mani!
E gridargli: Sei tu! Sei tu!…
E gridargli: Sei tu!
Sei tu!
Il tuo volto livido,
sorrideva alla mia pena!
Sei tu! Sei tu! Su! su! su!
Dividi con me questa
catena!
Travolgimi con te
nella tua sorte…
giù insiem nel gorgo
più profondo!…
Dividi con me questa
catena!…
Accomuna la tua con
la mia sorte…
La pace è nella morte!

(ve aparecer a Luigi y lo atrapa por el cuello)
T’ho colto!

También existe una aria alternativa que fue la original, antes de la modificación que realizó Puccini para darle mayor fuerza y, sobre todo, sentido a la escena siguiente, donde Michele mata a Luigi: Scorri, fiume eterno, cuyo texto es más melancólico.