Momentos memorables: Mir ist die Ehre widerfahren

Fue “El caballero de la Rosa”(Der Rosenkavalier) uno de los grandes éxitos de Richard Strauss. Se estrenó en 1911, tras Salomé(1905) y Elektra(1909). En esa época, Puccini estaba en la cima entre los grandes compositores vivos mientras Strauss había destacado por el escándalo del estreno de Salomé(problemática fue la interpretación de la danza de los siete velos y el final de la ópera con la protagonista teniendo en su mano la cabeza de Juan Bautista). Con la ópera “El caballero de la rosa” quiso cambiar la imagen que tenía la gente de sus óperas, aportando una idea sobre el amor y el paso de la edad. El argumento de la ópera es directo. Un mujer, la “mariscala”(una princesa,que es esposa de un mariscal) está enamorada de un chaval adolescente, Octavian. Su hermano que se quiere casar con una chica joven, Sophie, le pide una persona de confianza para presentarle a su prometida una rosa de plata como símbolo de compromiso. La “mariscala” le sugiere el nombre de Octavian a lo que accede su hermano, el barón Ochs. Cuando Octavian le presenta la rosa, ambos quedan prendados de tal manera que, al final, la “Mariscala”accede a que se unan ambos jóvenes. Obviamente, hay historias, enredos pero, en sí, es el paso de la protagonista a reconocer que el paso del tiempo no impide el amor pero sí impone evitar un sacrificio tal a un joven en la flor de la vida y,por eso, accede a la relación de Octavian y Sophie. La escena que proponemos para la sección de hoy es el momento en el que el joven le presenta la rosa a Sophie. Un aspecto a tener en cuenta: la interpretación del rol de Octavian lo lleva a cabo una mezzosoprano, por el hecho de asemejar la voz femenina no muy aguda a la del joven que está en proceso de evolucionar su voz, sin recurrir a un tenor o un contratenor, algo menos habitual en el mundo de la ópera.

Musicalmente hablando, observamos que va evolucionando, fluyendo tan fácil como el amor que flota en el ambiente a pesar de unos inicios más propios de una presentación fría, como si se quisiera terminar rápido pero sin perder lo solemne del acto. Pero el paso de las notas nos va a mostrar como Octavian y Sophie comienzan a atraerse mutuamente como un flechazo.Todo bajo el dominio, en principio, de la instrumentación de viento y la intervención de un instrumento, la celesta, que buscaría el recuerdo de las gotas de esencia que comenta Octavian). Luego, el amor de ambos nos permiten una fusión, donde la citada celesta cede el paso a dos arpas que nos acercan a dos personas enamoradas, y que vuelve a aparecer de nuevo tras terminar el pequeño dueto, pero ya con cierto halo de amor puro. En sí, es una de esas bellas escenas de ópera que, como el nombre de la sección indica, es memorable.

Escena:Mir ist die Ehre widerfahren

OCTAVIAN
(etwas stockend)
Mir ist die Ehre widerfahren,
da ich der hoch…
und wohlgeborenen Jungfer Braut,
in meiner Herrn Vetters Name
dessen zu Lerchenau Namen,
die Rose seiner Liebe überreichen darf

SOPHIE
(nimmt die Rose)
Ich bin Euer Liebden sehr verbunden.
Ich bin Euer Liebden
in aller Ewigkeit verbunden

(Eine Pause der Verwirrung,
indem sie an der Rose riecht)

Hat einen starken Geruch wie Rosen,
wie lebendige
OCTAVIAN
Ja, ist ein
Tropfen persischen Rosenöls darein getan

SOPHIE
Wie himmlische, nicht irdische,
wie Rosen vom hochheiligen Paradies.
Ist Ihm nicht auch?

(Octavian neigt sich über die Rose, die sie
ihm hinhält, dann richtet er sich auf und
sieht auf ihren Mund )

Ist wie ein Gruß vom Himmel.
Ist bereits zu stark,
als da man’s ertragen kann.
Zieht einen nach, als lägen Stricke um das Herz

(Leise)

Wo war ich schon einmal
und war so selig?

OCTAVIAN
(wie unbewußt und noch leiser)
Wo war ich schon einmal
und war so selig?

SOPHIE
(mit Ausdruck)
Dahin muß ich zurück, dahin,
und müßt ich völlig sterben auf dem Weg.
Allein ich sterb’ ja nicht.
Das ist ja weit. Ist Zeit und Ewigkeit
in einem sel’gen Augenblick,
den will ich nie vergessen bis an meinen Tod

OCTAVIAN
(zugleich mit ihr)
Ich war ein Bub,
da hab ich die noch nicht gekannt.
Wer bin denn ich?
Wie ich komm denn zu ihr?
Wie kommt denn sie zu mir?
Wär’ ich kein Mann,
die Sinne möchten mir vergehn.
Das ist ein sel’ger Augenblick,
den will ich nie vergessen bis an meinen Tod