Momentos memorables: Mi si affaccia un pugnal?

Si hay una escena muy importante en Macbeth, tanto en la obra de William Shakespeare como en la ópera de Giussepe Verdi, es la de la daga, donde el personaje del que,por ese instante, sólo es el sir de Cawdor se debate sobre si asesinar al Rey Duncan, que está de paso en su palacio. Instigado por las ansias de poder de su mujer(Lady Macbeth), siente, o más bien, teme crecer dentro de sí el sueño de ese reinado de Escocia que las brujas le habían vaticinado apenas unas horas antes y que pasan por el magnicidio. En esta escena interpretada por Ian MacKellen en la obra shakesperiana podemos valorar la relevancia del momento. Está dubitativo. Una parte de él quiere llevar a cabo el asesinato del rey, otra parte de él se echa para atrás como si estuviera seguro que los remordimientos le acecharán en el futuro. Pero, al final, decide llevar a cabo la empresa con la ayuda de su mujer que, lista ella, le sugiere además manchar de sangre a la guardia para que caiga sobre ella las acusaciones y ellos queden libres de sospecha.

Es una aria, más el dúo posterior, que deben ser interpretados, según partitura, “sottovoce” o sordina, oscura salvo algunas frases determinadas. Tras un recitativo y un breve diálogo entre el barítono y la orquesta(cuerdas e instrumentos de viento), los violines por un lado, el fagot y el clarinete comienzan en sí la aria donde los instrumentos de viento se someten a los de cuerda en el peso musical hasta que una campanilla, que decide a Macbeth llevar a cabo el crimen, hace que el fagot, la tromba e, incluso, la percusión con los timbales acompañen la decisión sangrante.

Escena: “Mi si affaccia un pugnal?

MACBETH
Sappia la sposa mia che, pronta appena
La mia tazza notturna,
Vo’ che un tocco di squilla a me lo avvisi.

(Il servo parte.)

Mi si affaccia un pugnal?
L’elsa a me volta?
Se larva non dei tu, ch’io ti brandisca…
Mi sfuggi… eppur ti veggo!
A me precorri
sul confuso cammin che nella mente
di seguir disegnava!…
Orrenda imago!…
Solco sanguigno la tua lama irriga!…
Ma nulla esiste ancora…
Il sol cruento mio pensier
le dà forma, e come vera
Mi presenta allo sguardo una chimera.
Sulla metà del mondo
or morta è la natura; or l’assassino
come fantasma per l’ombre si striscia,
or consuman le streghe i lor misteri,
Immobil terra! a passi miei sta’ muta!

(Odesi un tocco di campana.)

È deciso… quel bronzo, ecco, m’invita!
Non udirlo, Duncano! È squillo eterno
Che nel cielo ti chiama, o nell’inferno.

 

  • Fernando Jesús Cansado Martíne

    (traducción by Kareol)
    MACBETH
    Di a mi esposa que una vez que esté dispuesta
    mi bebida nocturna,
    el sonido de una campana me lo advierta.

    (Se va el criado.)

    ¿Es un puñal lo que se me aparece?
    ¿Con la empuñadura vuelta hacia mi?
    Si no eres una visión, que yo te pueda blandir…
    ¡Huyes de mí… y aun así te veo!
    ¡Anticípame
    el confuso camino que en mi mente
    pensaba seguir!…
    ¡Horrenda imagen!…
    ¡Tu hoja parece trazar un surco sanguinolento!…
    Pero nada existe aún…
    Es sólo mi espantoso pensamiento
    el que le da forma, y como si fuese cierta
    me presenta ante los ojos una quimera.
    Sobre la mitad del mundo
    aparece muerta la naturaleza: ahora el asesino
    se arrastra como un fantasma entre las sombras
    y las brujas consuman sus misteriosos maleficios.
    ¡Inmóvil tierra! ¡Permanece muda ante mis pasos!

    (Escucha una campana.)

    Esta decidido… ¡esa campana me invita a hacerlo!
    ¡No la oyes, Duncan! Es el tañido
    de la eternidad que al cielo te llama, o al infierno.

    (Macbeth entra en los aposentos del rey)