Momentos memorables: La mamma morta

Andrea Chénier, ópera de Umberto Giordano, nos proporciona otro gran momento para los aficionados a este doble arte, unión de música y literatura. En esta ocasión, en el acto III tenemos esta aria, “La mamma morta” que canta el rol de Maddalena de Coigny-en esta ocasión interpretado por Anna Tomowa-Sintow- en una escena en la que Chénier ha sido detenido y Carlo Gérard, antiguo sirviente de la familia de Maddalena que lidera a los revolucionarios, le intenta forzar. En ese instante de tremendo dolor, ella narra las desventuras de su familia y como, en medio de tanta tristeza, apareció el amor para salvarla. El aria muestra primero un tono dramático, narrativo, para luego darle mayor brillantez en cuanto surge ese amor salvador con una música liberadora. La reacción por parte de Gérard cambia ante esta confesión, sabe que se ha equivocado con Andrea Chénier e intenta salvarlo pero ya se había pasado el límite.

La aria goza de una fama merecida. Aparte de su inmensa belleza, es una de las favoritas para introducir en galas líricas como ésta. Sin embargo, colaboró más todavía esta escena de la película Philadelphia, protagonizada por Tom Hanks, Denzel Washington y, sobre todo, la voz de María Callas. Acercó al gran público gracias a la bella descripción que realizaba el personaje de Andrew Beckett(Tom Hanks), que sentía en su interior el rol de Maddalena.

Aria: La mamma morta

La mamma morta
m’hanno alla porta della stanza mia;
moriva e mi salvava!
poi a notte alta
io con Bersi errava,
quando ad un tratto un livido bagliore
guizza e rischiara innanzi a’ passi miei
la cupa via! Guardo!
Bruciava il loco di mia culla!
Così fui sola! E intorno il nulla!
Fame e miseria! Il bisogno, il periglio!
Caddi malata,
E Bersi, buona e pura, di sua bellezza
ha fatto un mercato, un contratto per me!
Porto sventura a chi bene mi vuole!

Fu in quel dolore che a me venne l’amor!
Voce piena d’armonia e dice:
“Vivi ancora! Io son la vita!
Ne’ miei occhi è il tuo cielo!
Tu non sei sola!
Le lacrime tue io le raccolgo!
Io sto sul tuo cammino e ti sorreggo!
Sorridi e spera! Io son l’amore!
Tutto intorno è sangue e fango?
Io son divino! Io son l’oblio!
Io sono il dio che sovra il mondo
scendo da l’empireo,
fa della terra un ciel!
Ah! Io son l’amore, io son l’amor, l’amor”