Momentos memorables: Il balen del suo sorriso

Mientras que Giuseppe Verdi va evolucionando en su forma de entender la ópera hay una estructura que no deja de utilizarla: es el recitativo, aria y cabaletta que en sus óperas primeras mantenía y que, en la trilogía romántica nos dota de algunos episodios conocidos. Así, en “Rigoletto”, el comienzo del acto II con el duque de Mantua; en “La traviata” tenemos el comienzo del segundo acto con Alfredo, feliz con su Violetta; en el mismo acto III de Il trovatore tenemos esa estructura en Manrico y la célebre”Ah sí, ben mio” que acaba en el famoso “Di quella pira”. En esta ocasión, la interpretación algo más oscura(independientemente del timbre de voz del cantante) se debe a un rol que, en verdad, no es agradable. El conde de Luna, archirival del trovador pretende raptar a Leonora, que se había metido en un convento, creyendo la muerte de su amado Manrico. Son sentimientos que, aún creyendo algo en ellos, no terminan de convencer. Es más, la propia cabaletta es más cercana a la forma de ser del propio Conde.

Estamos, eso sí, ante el gran momento musical del barítono que desempeña el rol del Conde de Luna. Una aria en la que debe mostrar, a mi parecer, convicción en el sentimiento.Tras un recitativo con instrumentos de cuerda, el clarinete le va a ir guiando en sus sentimiento en los primeros pasos con un ritmo pausado.Una aria que, en cierto sentido, exige ciertos esfuerzos al cantante para lucirse en determinados momentos mientras que flautas, fagots, oboe y trombas se van uniendo a esa tormenta que tiene el Conde en su corazón. El coro de soldados y Ferrando nos va a llevar a ese malvado Conde que piensa en el rapto y así la cabaletta se desarrolla con un tono, en cierto sentido, “chulesco” por parte de un personaje que no sabe que lo que ocurrirá, poco después, terminará de soliviantarlo más(aparece Manrico para rescatar a Leonora).

ESCENA:aria(Il balen del suo sorriso) y cabaletta(Per me ora fatale)

CONTE
Il balen del suo sorriso
d’una stella vince il raggio!
Il fulgor del suo bel viso
novo infonde in me coraggio!…
Ah! l’amor, l’amore ond’ardo
le favelli in mio favor!
Sperda il sole d’un suo sguardo
la tempesta del mio cor.

(Odesi il rintocco de’ sacri bronzi)

Qual suono!… oh ciel…

FERRANDO
La squilla
vicino il rito annunzia!

CONTE
Ah! pria che giunga
all’altar… si rapisca!…

FERRANDO
Ah bada!

CONTE
Taci!…
Non odo… andate…
di quei faggi
all’ombra Celatevi…

(Ferrando e seguaci si allontanano)

Ah! fra poco mia diverrà…
Tutto m’investe un foco!

(Ansioso, guardingo osserva dalla
parte donde deve giungere Leonora,
mentre Ferrando e i Seguaci dicono
sottovoce:)

FERRANDO, SEGUACI
Ardire!… Andiam… celiamoci
fra l’ombre… nel mister!
Ardire!… Andiam!… silenzio!
Si compia il suo voler.

CONTE
Per me, ora fatale,
i tuoi momenti affretta:
La gioia che m’aspetta
gioia mortal non è!…
Invano un Dio rivale
s’oppone all’amor mio:
Non può nemmeno un Dio,
donna, rapirti a me!

 


  • Fernando Jesús Cansado Martíne

    (traducción por Kareol http://www.kareol.es/obras/eltrovador/acto1.htm
    CONDE
    El resplandor de su sonrisa
    de una estrella vence el brillo;
    el encanto de su rostro hermoso
    nuevo valor infunde en mi…
    ¡Ah! el amor,
    el amor en que me quemo
    sepa hablarle en mi favor,
    disipe el sol de su mirada
    la tempestad que ruge en mi cora ón.

    (Se oye tocar las campanas)

    ¡Ya tocan!… ¡Oh cielo!

    FERNANDO
    Las campanas
    próximo el rito anuncian.

    CONDE
    ¡Ah! ¡Antes de que llegue
    al altar… la raptaré!

    FERNANDO
    ¡Oh, conteneos!

    CONDE
    ¡Calla!…
    No te escucho…
    Id… en la oscuridad
    de aquellos árboles ocultaos…

    (Fernando y los hombres se alejan)

    ¡Ah!, dentro de poco mía será…
    ¡El amor es fuego que me domina!

    (Ansiosamente mira a la parte por
    donde ha de llegar Leonor, mientras
    Fernando y los hombres dicen en
    voz baja:)

    FERNANDO, HOMBRES
    ¡Valor!… Vamos…ocultémonos
    Entre las sombras… en el misterio
    ¡Valor! Vamos… silencio,
    Cúmplase su voluntad

    CONDE
    Hora para mí terrible
    tus momentos apresura;
    la dicha que me espera
    dicha para un mortal no es…
    en vano un Dios rival
    se opone al amor mío;
    no puede siquiera un Dios, Leonor,
    arrebatarte a mí.