Momentos memorables: È strano…Sempre libera degg’io

Final de la fiesta, todos los invitados se han ido a sus casas y Violetta se queda sola pensando en el joven Alfredo Germont, ha sido el único que se ha preocupado por su salud y que ha mostrado su deseo de quererla. Pero ella no quiere, su deseo es ser libre para amar y vivir de placer en placer, aunque su alma está turbada por un ánimo bien diferente, inoculado por un amor y afecto protector.A pesar de ese ánimo, la voz de Alfredo Germont bajo el balcón termina de convencerla hasta el punto que, tras este primer acto, ya vive con él en el comienzo del acto II de esta ópera, La traviata, de Giuseppe Verdi. Violetta ha sido vencida por una parte de su ser que sí desea ser amada, respetada y cuidadora-en este primer acto ya se va vaticinando con una tisis incipiente el triste final de la protagonista en el acto III -, que ve que Alfredo “Puede ser este aquel que mi alma sola en el tumulto en secreto imaginaba amar.”

En sí, la aria es perfecta para explicar como el personaje va de un pensamiento a otro y que permite ciertas licencias de lucimiento a la soprano que interpreta este rol a partir de ese “Sempre libera degg’io” y que hace que, además, esta aria suele aparecer en galas líricas por su emblemático final mientras que el arpa acompaña la voz de Alfredo recordando aquel “amor è palpito dell’universo…” que usó para intentar convencerla poco tiempo antes para dejarse amar por él y ser “guardián de su tranquilidad”.El aria en sí, tendría tres partes, si bien la primera y la segunda tienen pocos matices que las diferencien. En la primera, Violetta se halla sorprendida por el cariño ofrecido por Alfredo pero se muestra dubitativa mientras está acompañada de los instrumentos de cuerda y la presencia de fagot, clarinete y flauta(especialmente a partir de Ah, fors’è lui che l’anima ). La segunda parte tiene el punto de recordarnos musicalmente esas palabras que Alfredo clavó en el corazón de Violetta con la ayuda del clarinete (“A quell’amor ch’è palpito dell’universo intero, misterioso, altero, croce e delizia al cor”). La tercera parte comienza con el “Follie, follie” y, a partir de ahí, un bello pero exigente despliegue de la soprano para lucirse al igual que Alfredo en sus breves intervenciones.

Aria y escena: È strano

È strano! è strano! in core
Scolpiti ho quegli accenti!
Saria per me sventura un serio amore?
Che risolvi, o turbata anima mia?
Null’uomo ancora t’accendeva O gioia
Ch’io non conobbi, 
essere amata amando!
E sdegnarla poss’io
Per l’aride follie del viver mio?
Ah, fors’è lui che l’anima
Solinga nè tumulti
Godea sovente pingere
De’ suoi colori occulti!
Lui che modesto e vigile
All’egre soglie ascese,
E nuova febbre accese,
Destandomi all’amor.
A quell’amor ch’è palpito
Dell’universo intero,
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor.
A me fanciulla, un candido
E trepido desire
Questi effigiò dolcissimo
Signor dell’avvenire,
Quando nè cieli il raggio
Di sua beltà vedea,
E tutta me pascea
Di quel divino error.
Sentia che amore è palpito
Dell’universo intero,
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor!

(Resta concentrata un istante, poi dice)

Follie! follie delirio vano è questo!
Povera donna, sola
Abbandonata in questo
Popoloso deserto
Che appellano Parigi,
Che spero or più?
Che far degg’io!
Gioire,
Di voluttà nei vortici perire.
Sempre libera degg’io
Folleggiar di gioia in gioia,
Vò che scorra il viver mio
Pei sentieri del piacer,
Nasca il giorno, o il giorno muoia,
Sempre lieta nè ritrovi
A diletti sempre nuovi
Dee volare il mio pensier.

ALFREDO
(fuori)
Amor è palpito…

VIOLETA
Oh!

ALFREDO
…dell’universo intero…

VIOLETA
Oh! Amore!

ALFREDO
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor.