Momentos memorables: Dio, mi potevi scagliar

Otello es de esos personajes que la literatura ha convertido en sinónimo de los celos y el mal que provoca. De todos es sabido que esos celos, de los que Yago es artífice,acaban matando a Desdémona. Curiosamente, esa imagen de relacionar celos y Otello omite otros grandes personajes famosos que han pasado más desapercibidos como puede ser Don José(Carmen) o Canio/Pagliaccio(I Pagliacci) o Michelle(Il tabarro) que también hicieron de los celos su arma mortal. La aria que vamos a comentar hoy en esta sección nos va a traer al Otello herido de los celos, en el acto III, que ya ha tenido una conversación en la que se ve el daño provocado por Yago. Un Otello fuera de sí no duda en ofender a Desdémona(lo que más adelante, dentro del propio tercer acto) y dudar de su fidelidad mientras ella sigue sin entenderlo cuando menciona el tema de Cassio. La conversación posterior de Yago y Cassio-con el pañuelo de Desdémona en las manos(puesto en su habitación por Yago, quién lo tenía desde el acto II)- le hace ver clara y evidente la infidelidad.

Es una aria breve pero intensa en la que podemos ver la psicología de los instrumentos: mientras los de cuerda nos muestran el sentimiento de tristeza de Otello y los de viento(sean de metal o madera), por encima, esa áurea turbia que lo amenaza y destruye, como si nos fuera advirtiendo del paso del Otello que lamenta la pérdida del amor hacia Desdémona(“m’han rapito il miraggio dov’io giulivo l’anima acqueto”…Se me ha despojado del espejismo en que se consolaba mi alma) al Otello ya dispuesto al fin trágico que nos depara al acto IV. En sí, es una aria de poco comentario y sí escuchar atentamente esas dos líneas musicales por las que se mueve el tenor.

Una vez más, la versión elegida para Otello es interpretada por Plácido Domingo en una gala que se realizó en el Metropolitan Opera House para celebrar su vigésimo quinto año en su actual ubicación del Lincoln Center en 1991.

OTELLO
Dio! mi potevi scagliar tutti i mali
della miseria, della vergogna,
far de’ miei baldi trofei trionfali
una maceria, una menzogna…
E avrei portato la croce crudel
d’angoscie e d’onte con calma fronte
e rassegnato al volere del ciel.
Ma, o pianto, o duol!
m’han rapito il miraggio
dov’io, giulivo, l’anima acqueto.
Spento è quel sol, quel sorriso, quel raggio
che mi fa vivo, che mi fa lieto!
Tu alfin, Clemenza, pio genio immortal
dal roseo riso,
copri il tuo viso
santo coll’orrida larva infernal!
Ah! Dannazione!
Pria confessi il delitto e poscia muoia!
Confession! Confession!
La prova!

JAGO
(indicando l’ingresso)
Cassio è là!

OTELLO
Là? Cielo! Oh, gioia!

(con raccapriccio)

Orror! Supplizi immondi!

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Esta entrada, por cierto, no implica que “Voces magistrales” haya terminado.Por necesidades de otro tipo, relacionadas con la sección de “Año Verdi” que llevo adelante en http://www.facebook.com/Operamania?ref=hl, esta sección se adelanta hoy a la otra que llevaba alternativamente.