Momentos memorables: Dio, che nell’alma infondere

Si el dúo “Sì, pel cel marmoreo io giuro” entre Yago y Otello iba a ser el más característico cuando hablamos de la maldad de los dos personajes, este “Dio, che nell’alma infondere” nos lleva a lo opuesto, a un dúo de amistad y lealtad por parte del infante Don Carlos, hijo del Rey Felipe II y el Marqués de Posa, un personaje que no tiene la relación con la historia que tienen algunos de los personajes de esta ópera de Giuseppe Verdi(el propio infante, Isabel de Valois, Felipe II, la princesa de Éboli…), pero que tiene una personalidad bastante arrebatadora(lealtad hasta el sacrificio ante el infante, personalidad ante el Rey,etc)Este dúo del segundo acto(a veces, suele presentarse como primero, de hecho hay una versión de Riccardo Mutti, Franco Zefirelli y Luciano Pavarotti que es así) es una parte de una escena más grande de este dúo, es el conocido “È lui! desso… l’Infante!”. Durante la primera parte de ese dúo(y que está en el enlace de arriba), el infante le revela al marqués que está enamorado de Isabel de Valois, su madrastra y que, en su día, debía haber sido su mujer pero la muerte de la reina Maria I de Inglaterra, segunda esposa del rey Felipe II, hizo que se cambiaran los planes. El marqués de Posa se nos revela como una persona interesada por los intereses de Flandes y piensa que el propio infante es la persona más adecuada para cambiar la situación que sufre esa zona. Una lealtad que se percibe en esta parte final, en ese “Dio, che nell’alma infondere” que, en su parte final, tras ver aparecer a Isabel II acompañada por el rey Felipe II-

La escena, pues, tiene tres partes casi un A-B-A’ donde A sería la interpretación al mismo tiempo de este fragmento por ambos mensajeros ,B en el momento en que aparece Isabel de Valois y el Rey Felipe II mientras el infante se siente morir y A’ el grito final de “vivremo insieme, morremo insiem, grido estremo sarà” en el que Verdi busca darle mas fuerza al personaje del marqués y que es el que intenta recuperar el ánimo del infante, decaído por lo que ha visto. En la mencionada primera parte, vemos un juego de la orquesta que, aparte de darle el protagonismo a las voces, va a un ritmo casi marcial(especialmente a partir de “giuriamo insieme di vivere). La orquesta se va apaciguando con la llegada de la pareja real y el coro. Unas notas jugando con la propia ansiedad del infante nos llevan a la unión de ambos personajes en un único grito de libertad mientras la orquesta termina el acto.Por último, destacar el juego de esas notas finales que Verdi recuperará más tarde en otra escena, donde el infante acaba confiando  unos papeles al marqués y que nos devuelven esa “camaradería” de esta escena.

Escena: final dúo acto I Don Carlos-marqués de Posa.

DON CARLO E RODRIGO
Dio, che nell’alma infondere
Amor volesti e speme
Desio nel cure accendere
Tu dei di libertà.
Giuriamo insiem di vivere
E di morire insieme;
In terra, in ciel congiungere
Ci può la tua bontà.
Dio, che nell’alma infondere(rep hasta “Tu sei di libertà”)

RODRIGO
Vengon già.

DON CARLO
O, terror! al sol vederla io tremo!

(aparece el rey Felipe II con Isabel de Valois)

CORO
(Di dentro, mentre passa il re)
Carlo, il sommo imperatore
Non è più che muta polve;
Del celeste suo fattore
L’alma altera or trama al pie!

RODRIGO
Coraggio!

DON CARLO
Ei la fè sua! Io l’ho perduta!

RODRIGO
Vien presso a me; più forte il cure avrai!

DON CARLO E RODRIGO
(Con entusiasmo

Vivremo insiem, e morremo insiem
!Grido estremo sarà: libertà! (Partono)

  • Fernando Jesús Cansado Martíne

    (traducción por Kareol) http://www.kareol.es/obras/doncarlos/acto2.htm

    DON CARLOS Y RODRIGO
    Dios, que en nuestra alma,
    quisiste infundir amor y esperanza,
    deseo de libertad
    en mi corazón enciende.
    Juramos vivir juntos
    y morir juntos;
    en la tierra, en el cielo, nos alcanzará
    tu bondad.

    RODRIGO
    Ya vienen.

    DON CARLOS
    ¡Oh, terror! ¡Sólo por verla ya tiemblo!

    (Felipe, conduciendo a Isabel, aparece
    entre los frailes. Rodrigo se ha alejado
    de Don Carlos, que se inclina ante el Rey,
    sombrío y suspicaz e intenta contener su
    emoción. Isabel se estremece al ver, de nuevo,
    a don Carlos. El Rey y la Reina avanzan
    hacia la capilla donde está la tumba
    de Carlos V, ante la que Felipe se arrodilla
    durante unos instantes con la cabeza
    descubierta, después, sigue su comino,
    junto a la Reina)

    CORO
    (desde dentro, mientras pasa el rey)
    ¡Carlos, sumo emperador,
    ya no es más que ceniza muda;
    por su Hacedor del cielo,
    su alma altiva ahora tiembla a sus pies.

    RODRIGO
    ¡Valor!

    DON CARLOS
    ¡Él la ha hecho suya! ¡Yo la he perdido!

    RODRIGO
    Ven junto a mí; sentirás fortalecido el corazón.

    DON CARLOS Y RODRIGO
    (con entusiasmo)
    ¡Viviremos juntos y moriremos juntos!
    Nuestro último grito será: ¡Libertad!

    (se van)