Momentos memorables: Die Frist ist um

El año pasado, con motivo del Año Wagner(200º aniversario de su nacimiento), dediqué una sección en la página de Facebook de Operamanía al compositor de Leipzig- al igual que con Giuseppe Verdi, en similar conmemoración-, destacando algunos de los fragmentos de sus óperas desde “Die Feen”(Las hadas) hasta “Götterdämmerung”(El ocaso de los dioses”, cuarta obra de la tetralogía de “El anillo del nibelungo”. En el caso de Giuseppe Verdi, el trabajo no fue difícil porque conocía la inmensa mayoría de su obra y sólo unas pocas óperas durante su célebre período de “galeras”(entre 1843, tras el éxito de “Ernani”, hasta 1850 con Stiffelio) me era desconocida, mas placentero su nuevo conocimiento(Alzira, Giovanna d’Arco o Il corsaro). Con Wagner, la situación era totalmente opuesta. Sólo disponía de una versión de Tristán e Isolda y otra de La valquiria, una grabación en directo con Wilheim Fürtwangler. La obligación que me impuse fue tal que quise ir poniendo fragmentos de ópera en la página y, al mismo tiempo, irlos conociendo yo. Creo que así explico porque no hubo ni un sólo fragmento en “Momentos memorables” hasta pasado un año y medio desde que comenzase con la labor de dar a conocer algunas de las grandes escenas. Recuerdo que la primera aportación wagneriana a la sección fue el mítico coro de peregrinos de Tannhäuser. Del año en cuestión me queda un buen repertorio de versiones de óperas de Wagner para disfrutar.

En esta ocasión, he escogido el aria de “Die fliegente Holländer”(El holandés errante) “Die Frist ist um” en el primer acto de la ópera, que fue la primera que escuché completa. Luego han venido más pero de que guardo muy grato recuerdo, quitándome algunos de los pocos prejuicios que pude tener antes de 2013. Es una ópera donde ya comienzan a aparecer los “leit-motivs”, melodías que van a conducir la ópera, apareciendo en otros momentos como el dúo del holandés con Senta en el segundo acto. De la ópera sabemos que un navegante holandés quedó maldito, siendo sólo rescatado con la muerte si encuentra la fidelidad de un amor puro durante el tiempo en el que va a estar en tierra, antes de volver a navegar durante otros siete años. Ese amor puro lo encontrará en Senta. En esta aria, el navegante holandés se muestra sin ganas. Vuelve a la tierra tras siete años navegando y con la sensación de que lo seguirá haciendo todo el tiempo porque no cree en la fidelidad eterna. Su encuentro con Daland, su promesa de tesoros a cambio de Senta(hija de Daland)es la continuación tras la aria y la que aporta el nexo con el rol femenino de Senta que aparecerá en el segundo acto.

En sí, tiene tres partes a mi parecer. La primera es simple recitativo(Die Frist ist um) donde los instrumentos de cuerda(especialmente, violonchelo y contrabajos) se intercalan con la voz del navegante errante y presencia testimonial de los de viento. La segunda( Wie oft in Meeres tiefsten Schund) volverá a aparecer en el segundo acto en el dúo citado con Senta, donde los violines acompañan a los otros instrumentos de cuerda, de forma agitada. Mientras la tercera, más sombria, comenzaría a partir de “Dich frage ich” donde el viento-metal coge un poco más de protagonismo, cuando la desesperación por la maldición se acrecienta.

HOLLÄNDER
Die Frist ist um,
und abermals verstrichen
sind sieben Jahr’.
Voll Überdruß wirft mich
das Meer ans Land…
Ha, Stolzer Ozean!
In kurzer Frist sollst
du mich wieder tragen!
Dein Trotz ist beugsam,
doch ewig meine Qual!
Das Heil,
das auf dem Land ich suche,
nie werd’ ich es finden!
Euch, des Weltmeers Fluten; 
bleib’ ich getreu,
bis eure letzte Welle sich bricht,
und euer letztes Naß versiegt!

Wie oft in Meeres tiefsten Schund
stürzt’ ich voll Sehnsucht 
mich hinab:
doch ach! den Tod,
ich fand ihn nicht!
Da, wo der Schiffe furchtbar’ Grab,
trieb mein Schiff
ich zum Klippengrund;
Doch ach! mein Grab,
es schloß sich nicht.
Verhöhnend droht’ ich dem Piraten,
in wildem Kampfe erhofft ich Tod.
“Hier,” rief ich,
“zeige deine Taten,
Von Schätzen voll sind
Schiff und Boot!”
Doch ach!
des Meers barbar’scher Sohn
schlägt bang das Kreuz
und flieht davon.
Wie oft in Meeres tiefsten Schlund
stürzt’ ich voll Sehnsucht 
mich hinab.
Da, wo der Schiffe furchtbar Grab,
trieb mein Schiff ich im
Klippengrund:
Nirgends ein Grab!
Niemals der Tod!
Dies der Verdammnis Schreckgebot.

Dich frage ich,
gepries’ner Engel Gottes,
der meines Heils
Bedingung mir gewann;
war ich Unsel’ger Spielwerk
deines Spottes,
als die Erlösung du mir zeigtest an?
Vergeb’ne Hoffnung! 
Furchtbar eitler Wahn!
Um ew’ge Treu’ auf
Erden – ist’s getan!
Nur eine Hoffnung soll mir bleiben,
nur eine unerschüttert stehn:
so lang’ der Erde Keim’ 
auch treiben,
so muß sie doch zugrunde gehn!
Tag des Gerichtes! Jüngster Tag!
Wann brichst du an in meine Nacht?
Wann dröhnt er,
der Vernichtungschlag,
mit dem die Welt zusammenkracht?
Wann alle Toten auferstehn.
Dann werde ich in Nichts vergehn.
Ihr Welten, endet euren Lauf!
Ew’ge Vernichtung, nimm mich auf!

  • Fernando Jesús Cansado Martíne

    (traducción a partir de Kareol)
    HOLANDÉS

    El plazo ha vencido,

    otra vez transcurrieron siete años.

    Lleno de hastío

    me devuelve el mar a tierra…

    ¡Ah, orgulloso océano!

    ¡En breve plazo tendrás

    que soportarme de nuevo!

    Tu oposición es pasajera…

    pero mi tormento es eterno.

    La salvación que busco en tierra,

    ¡jamás la encontraré!

    ¡A vosotras,

    corrientes de todos los mares,

    os seré fiel hasta que

    se rompa vuestra última ola

    y se sequen

    vuestras últimas aguas!

    Cuán a menudo

    me precipité anhelante

    en los más profundos abismos del mar:

    ¡mas, ay, jamás hallé la muerte!

    Lancé mi navío contra las escolleras,

    allí donde yace

    el espantoso cementerio de barcos:

    ¡mas, ay, mi tumba

    no se cerró sobre mí!

    Provoqué con burlas al pirata,

    y esperé morir en el brutal combate:

    “¡Aquí!”, gritaba yo

    “¡muestra aquí tu fama!.

    ¡Barco y botes

    están llenos de tesoros!”

    Mas, ¡ay!, el bárbaro hijo del mar

    se santiguó y huyó lejos

    aterrorizado.

    Cuán a menudo me precipité

    anheloso en los más profundos

    abismos del mar.

    Lancé mi navío

    contra las escolleras,

    allí donde yace el espantoso

    cementerio de barcos:

    ¡en ninguna parte una tumba!

    ¡Jamás la muerte!

    Ésta es la terrible sentencia

    de mi condena.

    A ti te pregunto,

    bendito ángel de Dios,

    que pusiste las condiciones

    de mi salvación:

    ¿fui, desdichado,

    juguete de tus burlas,

    cuando me anunciabas la redención?

    HOLANDÉS
    ¡Inútil esperanza!

    ¡Vana y terrible ilusión!

    ¡No existe en la tierra

    la fidelidad eterna!

    Sólo me queda una esperanza,

    sólo una, pero siempre inalcanzable:

    mientras la vida aliente en la tierra,

    jamás se cumplirá.

    ¡Día del juicio!

    ¡Día primero y nuevo!

    ¿Cuándo romperás
    en medio de mi noche?

    ¿Cuándo sonará

    el golpe exterminador,

    con el que saltará
    en pedazos el mundo?

    Cuando todos los muertos resuciten,

    entonces me sumiré en la nada.

    ¡Oh, mundos, cesad vuestro curso!

    ¡Eterna aniquilación, hazme tuyo!