Momentos memorables: coro de peregrinos de Tannhäuser

Esta sección de Momentos memorables no puede dejar apartado a Richard Wagner. Su primera aparición será para disfrutar de este coro de peregrinos que se desarrolla en el tercer acto de la ópera Tannhäuser. El personaje principal es un poeta que ha acudido de peregrinación a Roma para obtener el perdón papal por su conducta pero que no la ha obtenido aún. Tannhäuser es, en sí, un rol peculiar por el hecho de compaginar su deseo de dejar a la diosa Venus en el primer acto…y acordarse de ella en el segundo acto(lo que genera que entre junto a los peregrinos camino de Roma en busca del perdón). Este coro ocurre tras el regreso de los peregrinos pero, entre ellos, no está el poeta, lo que provoca la tristeza de Elisabeth que esperaba verlo en paz con Dios. Tannhäuser, sin perdón divino, busca el camino para regresar con la diosa Venus pero Wolfram lo evita nombrando el nombre de la joven Elisabeth. Eso basta para que Tannhäuser no vaya con la diosa del amor. El perdón le llega al poeta al morir junto al féretro de Elisabeth, por el triunfo del amor santo sobre el lascivo.

Desde el punto de vista musical nos encontramos una primera parte en la que la voz cantante ,nunca mejor dicho, la llevan los mismos peregrinos(repartidos entre tenores y bajos ,que tendrán mayor importancia) sin apenas acompañamiento mientras Elisabeth mira entre los peregrinos a ver si encuentra a Tannhäuser. Cuando el coro alaba la gracia de la salvación(Der Gnade Heil) cede total protagonismo a los violines I y II mientras los instrumentos de viento, curiosamente, van a dar la pauta a la voz, para darle mayor presencia argumental. Como hecho curioso, indicar que los tenores del coro son los que van a cantar el Halleluya. En sí, esta parte es la que más transmite al espectador.

Es de esas escenas que quedan en el recuerdo nada más escucharlas porque su esencia es el perdón, la salvación y como Richard Wagner supo darle una intensidad, como se diría, divina.

Escena

VIEJOS PEREGRINOS

Beglückt darf nun dich,
o Heimat, ich schauen
und grüßen froh deine lieblichen Auen;
nun lass’ ich ruhn den Wanderstab,
weil Gott getreu ich gepilgert hab!.

ELISABETH

Dies ist ihr Sang

WOLFRAM
Die Pilger sind’s

ELISABETH
Sie sind’s.

WOLFRAM
Es ist die fromme Weise,
die der empfangnen Gnade Heil verkündet.

ELISABETH
Sie kehren heim!
Ihr Heil’gen, zeigt mir jetzt mein Amt,
daß ich mit Würde es erfülle!

WOLFRAM
O Himmel, stärke jetzt ihr Herz
für die Entscheidung ihres Lebens!

VIEJOS PEREGRINOS
Durch Sühn’ und Buss’ hab’ ich versöhnt
den Herren, dem mein Herze frönt,
der meine Reu’ mit Segen krönt,
den Herren, dem mein Lied ertönt.

Der Gnade Heil
ist dem Büsser beschieden,
er geht einst ein in der Seligen Frieden!
Vor Höll’ und Tod ist ihm nicht bang,
drum preis’ ich Gott mein Leben lang.

Halleluja!
Halleluja in Ewigkeit! In Ewigkeit!

ELISABETH

Er kehret nicht zurück!

PEREGRINOS
Beglückt darf nun dich,
o Heimat, ich schaun und grüßen….

  • Fernando Jesús Cansado Martíne

    VIEJOS PEREGRINOS
    (Muy lentamente, van acercándose
    a la escena)
    ¡Con alegría te encuentro de nuevo,
    patria mía!
    ¡Con gozo saludo a los verdes prados!
    Dejo ya mi báculo de peregrino pues,
    humillado ante Dios, he peregrinado.

    ELISABETH
    (Al oír a los peregrinos se levanta)
    ¡El canto de los peregrinos!

    WOLFRAM
    ¡Son los peregrinos!

    ELISABETH
    ¡Son ellos…!

    WOLFRAM
    ¡Son sus himnos cantando
    la Misericordia y Gracia recibidas!

    ELISABETH
    ¡Ya han vuelto!
    Santos varones, mostradme mi tarea
    para poder realizarla dignamente…

    WOLFRAM
    ¡Oh, cielos! ¡Fortaleced su corazón
    para que afronte este duro momento!

    VIEJOS PEREGRINOS
    (Aproximándose)
    ¡Estoy en paz con el Señor!
    ¡A Él se rinde mi corazón,!
    ¡Él me ha bendecido!
    ¡A Él elevo mi canto…!

    (Los peregrinos van ocupando
    lentamente la escena saliendo
    desde la derecha, como si
    cruzasen el valle yendo hacia
    el fondo)

    La Gracia de la Salvación
    has concedido al penitente.
    No temo a la muerte ni al infierno…
    ¡Alabaré a Dios
    por el resto de mis días!

    (Siguen dirigiéndose hacia el
    fondo de la escena)

    ¡Aleluya!
    ¡Por siempre, Aleluya!

    ELISABETH
    (desde la altura busca,
    sin encontrarlo,
    a Tannhäuser entre
    los peregrinos; con dolor
    sereno, exclama)
    ¡Él no ha regresado…!

    PEREGRINOS
    ¡Salud a vosotros! ¡Oh, bello cielo!
    ¡Oh, patria! A vosotros….

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